Crítica: ‘Gatos Callejeros’

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La vida vista a través de una pandilla de gatos

Desde el momento en el que me enteré de que Ricky Gervais estrenaba una serie sobre gatos, me crearon una necesidad. ‘Gatos callejeros’ llega este viernes 7 de agosto con 6 episodios de unos 15 minutos más o menos cada uno.

En total, 90 minutos de serie que, aunque no era lo que me esperaba, me ha hecho pensar mucho y realmente me ha gustado ese aire pesimista que nos ha dado Gervais con esta serie de animación.

Los gatos nihilistas

Conocemos a un grupo de gatos callejeros viviendo su día a día en un barrio que pasa totalmente de ellos. Un barrio repleto de humanos que hacen como que no les conocen. Pero sus monótonos días cambian al conocer a una pequeña gatita que ha salido de casa y no sabe volver. Comienza así una pequeña aventura diaria donde le dan vueltas a la vida, la muerte y la existencia en general.

Creo que venderla como una comedia no es la mejor manera, si que tiene humor, ese humor ácido que tanto nos gusta británico, pero, aun así, es una serie bastante amarga. Que como digo, no lo veo mal, creo que deja un poso bastante hondo y va a dar mucho que hablar. Ya que estos gatos, reflejan perfectamente la sociedad, nos van desnudando desde el primer minuto y hasta el final.

Ricky Gervais y la animación

El comediante, creador, director y guionista de esta serie, ha comentado lo mucho que ha disfrutado haciendo esta historia. Además, según cuenta, se siente muy identificado con los gatos. En este caso además le pone voz a Gus, un gato gruñón pero que tiene un grandísimo corazón.

Esta pandilla está compuesta de Fang (Andrew Brooke) un gato enorme negro y blanco que tiene unos colmillos descomunales, Puke (David Earl), un gato débil y bastante enfermizo en muchos sentidos, Olive (Diane Morgan), una gata que vive cerca de ellos y Ponce (Tom Basden), un gato pijo que tiene hogar, pero aun así le gusta acercarse a charlar con sus amigos. A ellos se les une Kitten (Jo Hartley), la gatita perdida. Cada uno con su personalidad, con sus pensamientos y creando una gran familia.

Blink Industries ha sido el estudio de animación encargado de crear a todos estos animales. Una animación sencilla, un dibujo igual, bastante fácil, porque realmente no necesitamos una animación espectacular, ya que lo que verdaderamente importa es escucharles.

Moraleja de ‘Gatos callejeros’

Para mí el mensaje claro de esta serie es que la importancia de los amigos y la familia es lo más importante de todo. Incluso esos amigos, se suelen convertir en familia y logran hacer que no nos sintamos solos. Que todo lo que ocurra, puede superarse cuando te ves rodeado de gente que te quiere y que quieres.

Como digo, una serie un tanto amarga, una serie que muestra una realidad de manera quizás un poco brusca, pero que en el fondo nos enseña que todo se puede superar.

Crítica: ‘Brian y Charles’

Sinopsis

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Brian and Charles nos descubre la historia de Brian, un solitario inventor que vive en un remoto valle de Gales del Norte. Aparentemente, la soledad no parece molestarle, y se pasa la mayor parte de su aislada vida en su ruinoso taller creando objetos extraños que nadie quiere. Hasta que, un día, Brian construye un robot. Fabricado con una vieja lavadora y una maltrecha cabeza de maniquí, la imponente máquina de más de 2 metros de altura es una peculiar construcción similar a un anciano destartalado.

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Crítica

Precioso enfrentamiento entre la inteligencia artificial y la inteligencia emocional

Hay que ver qué bien recibidas son estas nuevas visiones cinematográficas. ‘Brian y Charles’ es un nuevo vehículo para expresar muchas facetas de la psique humana con tremendo tacto y sin que con ello se necesite mermar la comedia o el absurdo.

Expandiendo el corto homónimo que realizó el mismo equipo de director y guionistas (Jim Archer, David Earl y Chris Hayward) nos cuentan la vida de Brian, una especie de inventor que vive casi aislado en su pequeña finca de Gales. Con un cerradísimo acento y una aún más cerrada personalidad, este creador pasa el día materializando todo aquello que pasa por su cabeza. De entrada, la película es tronchante solo por mostrarnos qué majaderías realiza este entrañable personaje interpretado por David Earl. Realiza con cualquier tipo de desperdicio multitud de cachivaches raros e inútiles hasta el punto de parecer un lunático e incluso mendigo. Tiene lo que podría llamarse un síndrome de Diógenes creativo.

Tras infinidad de creaciones fallidas consigue dar vida a un robot dotado de la cabeza de un maniquí con cierto aire a Eduardo Punset y con un cuerpo compuesto por una lavadora. Este autómata posee inteligencia pero también parece estar sumergido en la irracionalidad de la edad del pavo. La comedia prosigue tras el primer acto pues choca la excentricidad del protagonista con la personalidad pueril del robot, bautizado como Charles Petrescu (podéis seguirle en Twitter). A parte de la nada trivial propuesta humorística descubrimos en ese punto el otro valor de ‘Brian y Charles’. A mi manera de entenderlo el robot es como una proyección de la mente y el corazón del protagonista. Utiliza el mecanismo psicológico del amigo invisible sirviendo al Brian para exteriorizar aquello que no se atreve a mostrar. Es ahí cuando nos topamos con una historia que intenta recrear un difícil paso a una adultez tardía, a la búsqueda del valor para enfrentarse a la vida más allá de la burbuja en que vive. Pero también hay quien verá aquí la salida de una profunda depresión. En un mundo superficial, donde impera la ley del más fuerte o la lógica de las máquinas nos topamos con un precioso enfrentamiento entre la inteligencia artificial y la inteligencia emocional.

El filme está rodado como si fuese un falso documental, cámara en mano, casi tipo found footage. Pero no se mantiene esa técnica y se pierde esa sensación tan íntima que produce el ver como una cámara se mete en la vida de otra persona. Porque si hay algo importante en esta cinta es el sentir como alguien intenta vivir, crear y soñar. Por esas características y por su vertiente indie me ha recordado mucho a ‘Brigsby Bear’. Y también, por sus efectos tan caseros y sus momentos tan absurdos me ha llevado de vuelta a las películas de Quentin Dupieux, incluyendo el rap de los postcréditos. Deberíais apuntaros estas dos referencias en caso de que os guste ‘Brian y Charles’.

Ficha de la película

Estreno en España: 13 de enero de 2023. Título original: Brian and Charles. Duración: 90 min. País: Reino Unido. Dirección: Jim Archer. Guion: David Earl, Chris Hayward. Música: Daniel Pemberton. Fotografía: Murren Tullett. Reparto principal: David Earl, Chris Hayward, Louise Brealey, Jamie Michie, Lynn Hunter, Lowri Izzard, Mari Izzard, Cara Chase, Nicholas Asbury, Sunil Patel, Vivienne Soan. Producción: Bankside Films, BFI Films, Film4 Productions, Mr. Box. Distribución: Universal Pictures. Género: comedia, drama. Web oficial: https://www.focusfeatures.com/brian-and-charles/