Estrellas de ESDLA y de los 80 toman la Comic-Con Málaga 2026

La Tierra Media, Lambert, MacGyver y ‘Grand Theft Auto’ toman la Comic-Con de Málaga

La Comic-Con de Málaga volvió a convertir la ciudad en punto de encuentro para aficionados al cine, las series, los videojuegos y la cultura popular. Durante nuestra visita del sábado pudimos comprobar cómo la segunda edición de la convención ha corregido buena parte de los problemas de espacio y organización que marcaron su estreno en 2025, al tiempo que ha reunido un importante elenco de invitados internacionales.

La jornada estuvo marcada por la presencia de varias leyendas del cine y la televisión, con especial protagonismo para los intérpretes de ‘El Señor de los Anillos’, aunque también hubo espacio para el videojuego, los juegos de rol y algunas de las producciones más esperadas del panorama audiovisual.

Las estrellas de ‘El Señor de los Anillos’, leyendas inmortales

Los aficionados a la obra de J.R.R. Tolkien tuvieron una de las grandes citas del fin de semana con la presencia de tres de los protagonistas de ‘El Señor de los Anillos’. Elijah Wood, Sean Astin y John Rhys-Davies participaron en sesiones de firmas y fotografías, permitiendo a los asistentes encontrarse cara a cara con algunos de los rostros más reconocibles de la trilogía de Peter Jackson.

Su presencia se suma a la de Karl Urban, que ya había visitado la convención días atrás, consolidando el protagonismo que la saga ha tenido en esta edición.

Queremos compartir con vosotros el coloquio con John Rhys-Davies pues fue el colofón de la jornada pues desbordó entrega por sus fans y un carisma engatusador irresistible.

Dos megaestrellas de los 80

También hubo oportunidad para disfrutar de dos nombres fundamentales de la televisión y el cine fantástico. Christopher Lambert y Richard Dean Anderson protagonizaron sendos paneles individuales.

Lambert, convertido en uno de los grandes iconos del cine fantástico gracias a ‘Los inmortales’, respondió a una pregunta sobre qué haría si realmente fuese inmortal. El actor aseguró que le gustaría descubrir cómo será el mundo dentro de cien años y comprobar “si somos felices”. También comentó que le gusta mucho Henry Cavill y que no ha recibido una llamada para estar en el remake.

Por su parte, Richard Dean Anderson volvió a demostrar por qué sigue siendo tan querido por el público. El inolvidable protagonista de ‘MacGyver’ hizo gala de una enorme naturalidad y de su sentido del humor, provocando continuas risas entre los asistentes mientras trataba de combatir el calor malagueño con un abanico.

Rol, videojuegos y una visita histórica para la industria

El mundo de los juegos de rol también tuvo un protagonismo especial gracias a Jeremy Crawford y Deborah Ann Woll, que compartieron con el público su experiencia alrededor de los juegos de rol como herramientas para crear historias y comunidades.

La vinculación de Crawford con este universo era evidente, diseña juegos de rol, pero fue Deborah Ann Woll quien sorprendió especialmente a los asistentes al mostrar su faceta como Dungeon Master. La actriz convirtió su charla en uno de los momentos más divertidos de la jornada, demostrando que su relación con el rol va mucho más allá de su trabajo como intérprete. Podéis ver el coloquio completo en nuestros contenidos.

Uno de los padres del GTA

El videojuego tuvo igualmente uno de sus grandes momentos con Dave Jones, figura fundamental de la industria y uno de los creadores de ‘Grand Theft Auto’. Jones se reunió con el consejero de Inteligencia Artificial, Desarrollo Digital y Administración Pública de la Junta de Andalucía, José Antonio Nieto, y recibió el reconocimiento honorífico de los Premios Iris Games de la Academia de Televisión y de las Ciencias y las Artes del Audiovisual.

En la entrega estuvieron presentes también el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, y la presidenta y el director de comunicación de Comic-Con International, Robin Donlan y David Glanzer. La presencia de la directiva de SDCC en Málaga supone además una muestra del interés por una convención que en 2025 protagonizó un movimiento histórico al convertirse en la primera edición de Comic-Con fuera de Estados Unidos.

Una organización mejorada, pero con algunas sombras

Una de las principales conclusiones de nuestra visita es que los problemas de colas y espacio que condicionaron la primera edición se han resuelto de una manera difícilmente comparable con el caos vivido el año pasado. La circulación por el recinto resultó mucho más cómoda y la organización general permitió disfrutar de la jornada con una experiencia completamente fluida.

Sin embargo, no todo ha sido positivo. Ya sea por decisión de los invitados, de sus agentes o de la propia organización, no se nos ha concedido ninguna de las entrevistas que habíamos solicitado. En su lugar, hemos podido grabar y ofrecer los distintos coloquios celebrados durante la convención, que permiten acercarse directamente a las declaraciones y experiencias de sus protagonistas.

Uno de los episodios que más suspicacias ha levantado tuvo que ver con Disney. En un evento en el que la prensa accede al recinto hasta completar el aforo destinado a profesionales, la compañía decidió establecer un acceso restringido para su panel de dos horas, permitiendo la entrada únicamente a medios seleccionados previamente mediante una lista. Un sistema que únicamente se comunicó a los medios afines o en nómina de dicha compañía.

Finalmente pudimos acceder al panel, en el que participaron Josh Brolin, David Harbour, Brian Duffield, Austin Abrams, Anthony Mackie y Winston Duke. Sin embargo, el contenido estuvo centrado fundamentalmente en los elogios hacia los intérpretes y aportó escasa información nueva, con buena parte del tiempo dedicado a la proyección de vídeos y tráilers que podían encontrarse igualmente en YouTube. La excepción fueron los aproximadamente 20 minutos dedicados a ‘VisionQuest’, que sí ofrecieron material de interés para los asistentes.

Otra decepción llegó de la mano del equipo de ‘Starship Troopers’. Más allá de la limitada accesibilidad de sus integrantes, su presencia en las sesiones de firmas y fotografías fue intermitente y estuvo marcada además por la notable ausencia de Casper Van Dien, protagonista de la película original.

La Comic-Con de Málaga, por tanto, parece haber dado un paso adelante importante respecto a su primera edición, especialmente en cuestiones logísticas. La presencia de grandes nombres internacionales demuestra también el potencial de la cita, aunque la experiencia de prensa sigue teniendo algunos aspectos que deberían mejorar si la intención es consolidar Málaga como una parada estable dentro del circuito internacional de la cultura popular. Recordemos igualmente que la idea inicial es hacer tres ediciones de esta aventura de la franquicia fuera de tierras norteamericanas.

Crítica: ‘Stuart no consigue salvar el universo’

En qué plataforma ver Stuart no consigue salvar el universo

Todo un laboratorio de posibilidades

Cuando se anunció que Stuart Bloom sería el protagonista de un nuevo spin off de ‘The Big Bang Theory’, pocos podían imaginar que la franquicia optaría por abandonar casi todas las convenciones que la hicieron mundialmente popular. Al contrario que ‘El joven Sheldon’, ‘Stuart no consigue salvar el universo’ no intenta repetir la fórmula de la sitcom original. Al contrario. La utiliza como punto de partida para lanzarse a un experimento mucho más ambicioso, extraño y, sobre todo, imprevisible.

La premisa de esta nueva serie, que se puede ver si haber visto la original y que se estrena el 23 de julio, es tan sencilla como efectiva. Una cadena de acontecimientos provoca que Stuart deba recorrer diferentes universos alternativos tratando de reparar un desastre que amenaza la realidad. A partir de ahí, la serie se convierte en un festival de ideas donde prácticamente cualquier escenario es posible.

Cada episodio propone un nuevo mundo con reglas completamente distintas. Lo mismo visitamos una sociedad postapocalíptica propia del mejor cine de ciencia ficción que un siglo XXI gobernado por la magia, una civilización completamente vegana o una delirante distopía donde las multas por pronunciar determinadas palabras (en un evidente guiño a ‘Demolition Man’) se llevan hasta consecuencias absolutamente absurdas.

Las referencias que se me vienen a la cabeza

Lo interesante es que la serie nunca se toma demasiado en serio. Cada realidad sirve tanto para desarrollar una aventura como para satirizar aspectos de nuestra sociedad, del fandom o incluso de la propia cultura popular.

Muchos establecerán inevitablemente comparaciones con ‘Doctor Who’, especialmente por la estructura de viajes entre realidades y el tono fantástico que adopta en determinados momentos. Sin embargo, la referencia que realmente viene a la cabeza es ‘Sliders’ (‘Salto al infinito’). Igual que ocurría en aquella reivindicable producción de los años noventa, los protagonistas saltan de una realidad alternativa a otra intentando regresar a su mundo original, lo que permite reinventar completamente el escenario en cada capítulo.

La conexión resulta incluso simpática si recordamos que en ‘Sliders’ participaba Jerry O’Connell, a quien muchos recuerdan por compartir reparto con Wil Wheaton en ‘Stand by Me’. Precisamente Wil Wheaton terminó convirtiéndose en uno de los cameos más recurrentes y divertidos de ‘The Big Bang Theory’, ejerciendo casi siempre como el gran dolor de cabeza de Sheldon Cooper.

Un cambio de tono que demuestra que la franquicia todavía tenía margen para sorprender

Lo primero que llama la atención es que desaparecen las risas enlatadas. Esa simple decisión transforma completamente la experiencia. La serie deja de sentirse como una sitcom tradicional para acercarse más a una aventura de ciencia ficción con abundantes dosis de humor y por supuesto mayor número de planos.

También nos congratulan con la presencia de momentos sorprendentemente sangrientos, algo completamente impensable en la serie matriz. No llega a convertirse en una producción especialmente violenta, pero sí demuestra que sus responsables buscan explorar territorios narrativos diferentes.

Aun así, el ADN de ‘The Big Bang Theory’ continúa presente. Siguen apareciendo cameos, referencias científicas y constantes guiños al mundo del cómic, los videojuegos, el cine y la televisión. Toda la narración gira alrededor de esa mezcla entre divulgación científica y cultura popular que siempre definió a la franquicia.

Resulta especialmente simpático comprobar cómo algunos objetos del decorado esconden referencias visuales a personajes y acontecimientos de la serie original, mientras determinados episodios incluyen pequeños detalles destinados únicamente a los espectadores más observadores.

Mención aparte merece la magnífica cabecera compuesta por Danny Elfman. Quizá no sea una melodía especialmente pegadiza, pero sí transmite perfectamente esa sensación de rareza permanente que envuelve toda la serie. Además, los títulos de apertura incorporan pequeñas variaciones visuales y mensajes ocultos entre episodios, un detalle que invita a prestar atención incluso antes de comenzar cada aventura.

Una serie tremendamente entretenida… con un desenlace demasiado prudente

‘Stuart no consigue salvar el universo’ funciona porque entiende perfectamente cuál es su objetivo. No pretende revolucionar la televisión ni construir complejas reflexiones filosóficas sobre el multiverso. Quiere divertir. Y lo consigue con enorme facilidad.

Cada episodio termina despertando la curiosidad por descubrir cuál será la siguiente realidad absurda, qué nuevo cameo aparecerá o hasta dónde estarán dispuestos a llevar una idea aparentemente imposible. Esa sensación convierte la serie en un producto francamente adictivo que invita a encadenar capítulos casi sin darse cuenta.

Precisamente esa capacidad para reinventarse constantemente es su mayor virtud. Nunca sabemos qué clase de universo visitaremos a continuación ni qué referencias cinematográficas, científicas o comiqueras aparecerán escondidas entre los diálogos.

Por desgracia, esa valentía desaparece parcialmente en el desenlace. El final resulta bastante flojo y transmite la sensación de que sus responsables prefieren dejar múltiples puertas abiertas antes que ofrecer una conclusión realmente satisfactoria. Se percibe claramente como un intento de mantener viva la posibilidad de futuras temporadas si la recepción del público acompaña.

No arruina el viaje, porque el recorrido continúa siendo enormemente divertido, pero sí deja un pequeño sabor a oportunidad desaprovechada. Quizá sea el único momento donde la serie parece contenerse cuando durante el resto del trayecto había demostrado no tener miedo a abrazar el disparate más absoluto.

En cualquier caso, este spin off confirma que el universo de ‘The Big Bang Theory’ todavía podía ofrecer propuestas inesperadas. No busca sustituir a la serie original, sino demostrar que sus personajes todavía pueden protagonizar historias completamente diferentes sin perder su esencia. Y eso, en una franquicia tan conocida, ya es un mérito considerable.

Crítica: ‘Blue moon’

En qué plataforma ver Blue moon

Sinopsis

En la noche del 31 de marzo de 1943, el legendario letrista Lorenz Hart se enfrenta a su dañada autoestima en el bar Sardi mientras su antiguo compañero creativo Richard Rodgers acoge la noche inaugural de su exitoso musical ¡Oklahoma!

Antes de que la noche acabe, Hart se habrá enfrentado tanto a un mundo que ya no valora su talento como a la aparente imposibilidad del amor.

Crítica

Todo un interrogatorio a la memoria cultural

Hay artistas cuyo nombre se desvanece mientras sus obras siguen resonando durante décadas. Figuras esenciales, pero invisibles, eclipsadas por los intérpretes que ponen voz o rostro a sus creaciones. Durante buena parte del siglo XX, los escritores y compositores eran arquitectos del espectáculo, auténticas fuerzas creativas del showbusiness, respetadas, escuchadas y hasta deseadas. Con el tiempo, muchos de ellos quedaron relegados a la nota a pie de página de un programa, a un espacio secundario en la memoria colectiva. ‘Blue moon’, la nueva película de Richard Linklater, se sumerge precisamente en ese territorio: el de un genio cuyos versos moldearon la cultura popular, pero cuya presencia física se perdió entre bambalinas.

Y lo hace desde la palabra, desde unos diálogos, por momentos auténticos soliloquios, que reconstruyen no tanto la vida de Lorenz Hart como el carácter satírico, irónico y vulnerable que dio forma a sus obras. Ethan Hawke soporta casi todo el peso del relato, llenando cada plano con una interpretación que no solo aguanta estos torrentes verbales cargados de sinceridad, sino que los vuelve hipnóticos. Linklater sitúa la cámara al servicio de la voz, del ingenio y del desgaste interior de Hart, permitiendo que el propio discurso se convierta en la columna vertebral del filme más allá de los rostros conocidos. Y lo hace con la simpleza de una obra teatral que se inspira únicamente en las cartas que Hart mantenía con su amor platónico.

La película muestra a Hart como un letrista brillante pero atormentado, sin ocultar su alcoholismo y sin reducir su figura al cliché del genio herido. Es por eso que nos ofrece momentos de soberbia y falsedad pero también de humildad y honestidad. El director incorpora detalles sobre su influencia cultural, desde la forma en que sus letras impregnaron generaciones hasta sus contactos con cineastas como George Roy Hill, responsable de ‘Dos hombres y un destino’ o posibles coincidencias con figuras de la talla del ensayista Elwyn Brooks White, el cual para muchos sentó cátedra. Son gestos discretos, pero reveladores, que recuperan la dignidad de un talento a menudo olvidado.

‘Blue moon’ también se detiene en temas universales: el ocaso de la fama, la amistad que se deshace por los errores, la pérdida de profesionalidad y un público que ya no valora la complejidad. Para mi esto último es lo más valioso pues interpela con el espectador. Es una defensa abierta de las obras que exigen algo más que consumo pasivo. Linklater parece recordarnos que el espectáculo no siempre fue un producto acelerado y gratuito: hubo un tiempo en que el público reclamaba densidad, y los creadores, respeto. El largometraje parece todo un interrogatorio a nuestra memoria cultural y ciertamente, si lo pensamos bien, esta película no podrá hacerse igual dentro de unas décadas, no desde la nostalgia por un patrimonio mejor, quizá desconsolados por haber permitido que generaciones crezcan con vagos entretenimientos y no con obras más intelectualmente sugerentes.

En paralelo, el filme juega con trucos visuales para ajustar la estatura de Hawke (1,80 m) a la del verdadero Hart, que rondaba 1,50 m. Perspectivas, vestuario, escenografía, desenfoques… una coreografía técnica constante que, aunque ingeniosa, a veces desvía la atención de unos textos que ya son lo suficientemente poderosos por sí mismos. No empaña la experiencia, pero sí introduce un pequeño ruido visual dentro de un relato dominado por la palabra.

El resultado de ‘Blue moon’ es una película íntima, discursiva y profundamente humana. Un homenaje a un creador discreto cuyo legado, lejos de encoger, sigue expandiéndose cada vez que alguien escucha una de sus líneas. ‘Blue moon’ no solo rescata a Hart del olvido: reivindica el valor de quienes construyen desde las sombras.

Ficha de la película

Estreno en España: 28 de noviembre de 2025. Título original: Blue moon. Duración: 100 min. País: EE.UU. Dirección: Richard Linklater. Guion: Robert Kaplow. Música: Graham Reynolds. Fotografía: Shane F. Kelly. Reparto principal: Ethan Hawke, Margaret Qualley, Bobby Cannavale, Andrew Scott. Producción: Sony Pictures Clasics, Renovo Media Group, Detour Pictures, Wild Atlantic Pictures, Cinetic Media, Not to be Seen Productions, Under the Influence Productions, Concord Originals. Distribución: Sony Pictures. Género: drama. Web oficial: https://www.sonyclassics.com/film/bluemoon/