Crítica: ‘Nobody’

Tradición china y códigos modernos en una divertida aventura

La animación china vuelve a dejarnos anonadados. ‘Nobody’, dirigida por Yu Shui, demuestra una vez más la capacidad de esta industria para construir universos visuales propios, reivindicar su patrimonio cultural y convertirlo en una experiencia cinematográfica de enorme personalidad. El problema es que, entre tanta belleza, aventura y sucesión de peripecias, la película termina acusando una saturación que amenaza con desgastar sus virtudes. Hay mucho que admirar en ella, pero también demasiado metraje para una historia que parece empeñada en no dejar de contar cosas.

Un viaje por el imaginario tradicional chino

Como sucede en otras producciones recientes de animación procedentes del país asiático, ‘Nobody’ está profundamente impregnada de folclore chino. Los yāoguài, el Rey Mono y las referencias a la literatura clásica, con ‘Viaje al Oeste’ como uno de los grandes referentes culturales, forman parte de un universo en el que también tienen cabida el arte tradicional y la arquitectura histórica. No se trata únicamente de utilizar elementos exóticos como decorado: todo ese patrimonio proporciona las bases de un imaginario fantástico que la película transforma a su manera.

Resulta difícil no percibir una voluntad de acercar esta cultura al público internacional. La animación se convierte en una vía especialmente eficaz para divulgar leyendas, figuras mitológicas y tradiciones que quizá no sean tan familiares para el espectador occidental. Es una estrategia que permite exportar historias sin renunciar a su identidad, aunque también puede dar la impresión de que cada nueva producción quiere enseñarnos otro rincón de una cultura inagotable.

Pese a su ambientación de tintes medievales y fantásticos, ‘Nobody’ no permanece anclada en el pasado. Recurre a códigos narrativos contemporáneos, sobre todo en las secuencias de acción y en el humor, que ayudan a conectar ese mundo legendario con las convenciones actuales de la aventura. La fórmula se apoya en una estructura clásica: un grupo variopinto de personajes emprende una misión y, a través de sus encuentros, desencuentros y peligros, va estrechando vínculos mientras descubre nuevas facetas de sus compañeros.

Una acuarela en movimiento

Uno de los grandes atractivos de ‘Nobody’ está en su apartado visual. La animación combina un aspecto bidimensional muy colorido con paisajes que parecen pintados con acuarela. La inspiración en la tinta china se aprecia en la manera de concebir los fondos, las formas y la relación entre los personajes y el entorno. El resultado conecta el movimiento cinematográfico con una tradición artística reconocible, sin limitarse a reproducirla de forma estática.

En algunos momentos, determinados diseños pueden recordar a la estética de las animaciones realizadas durante la era de Flash, con figuras estilizadas y soluciones gráficas que parecen sencillas a primera vista. Pero esa apariencia no debe confundirse con una producción improvisada o carente de trabajo artesanal. Al contrario, la película es fruto de un esfuerzo colectivo considerable: se ha hablado de alrededor de un año y medio de trabajo, con un equipo de más de 600 animadores y creadores implicados en la elaboración de sus más de 1.800 planos.

Ese despliegue se percibe en la variedad de escenarios, en la riqueza cromática y en la voluntad de dotar al conjunto de una identidad visual reconocible. ‘Nobody’ no necesita perseguir el realismo tridimensional para resultar espectacular. Su fuerza está precisamente en la estilización, en el modo de convertir el dibujo en un espacio vivo y en la capacidad de hacer que la tradición pictórica dialogue con el ritmo de una aventura contemporánea.

Demasiadas aventuras para un solo viaje

El principal problema llega cuando la película confunde variedad con acumulación. La estructura de grupo itinerante ofrece muchas posibilidades: cada parada puede introducir un personaje, un conflicto, una criatura o una nueva prueba. Sin embargo, esa misma fórmula termina jugando en su contra cuando las pequeñas aventuras se suceden sin que el relato parezca dispuesto a detenerse.

Las idas y venidas, los desvíos y las sucesivas peripecias van añadiendo capas a una narración que podría beneficiarse de una mayor concentración. Hay material suficiente para imaginar una miniserie, con espacio para desarrollar cada episodio y permitir que las relaciones entre los protagonistas respiren. En su formato cinematográfico, en cambio, la abundancia acaba generando cansancio y diluye el impacto de algunos de sus mejores momentos.

No es que falten imaginación o recursos, sino que cuesta mantener el mismo nivel de interés durante todo el recorrido. La película posee un universo visual fascinante y una base mitológica de enorme riqueza, pero su generosidad narrativa termina convirtiéndose en exceso. Cuando cada aventura parece anunciar la siguiente, el viaje corre el riesgo de perder su destino de vista.

‘Nobody’ confirma de nuevo que la animación china tiene mucho que ofrecer al público internacional, tanto por su personalidad estética como por la riqueza de sus referentes culturales. Es una obra artesanal, colorida y rebosante de imaginación que demuestra que se puede construir espectáculo desde una tradición artística propia. Eso sí, han de aprender que a veces, para que un mundo fantástico nos deje con ganas de volver, también hay que saber cuándo abandonarlo.

Ficha de ‘Nobody’

Estreno en España: por determinar. Título original: Langlang Shan Xiao Yao Guai. Duración: 118 min. País: China. Dirección: Shui Yu. Guion: Jia Liu, Shui Yu. Música: Liaoyu Chen, Chong Fan. Reparto principal (doblaje original): Ziping Chen, Han Dongqing, Yang Lu, Lin Qiang, Wenliang Dong, Yu Shui, Cong Liu, Wang Shangbin, Chen Zhe. Producción: Bilibili, China Film Co., Ltd., Huaxia Film Distribution, MaoYan Movie, Shanghai Animation Film Studio, Shanghai Film Infinity. Distribución: por determinar. Género: aventura, fantástico. Web oficial.