Crítica: ‘Strangers: capítulo final’

En qué plataforma ver Strangers: capítulo final

Un cierre que no cierra

La historia detrás de ‘Strangers: capítulo final’ es casi más interesante que la propia película. ‘Strangers: capítulo final’ forma parte de un ambicioso proyecto concebido como trilogía, rodado en parte en tierras y con dinero español y dirigido por Renny Harlin. Se rodó prácticamente del tirón (back-to-back) junto a sus entregas hermanas. La idea era reimaginar el universo que inició ‘Los extraños’, aquella pieza de home invasion protagonizada por Liv Tyler y Scott Speedman, que sí supo jugar con la tensión, el aislamiento y el terror cotidiano.

Aquí, sin embargo, desde el primer minuto se percibe una aproximación industrial más que autoral. La elección de abrir con una versión mustia, apagada, casi anestesiada de The Sound of Silence (que ya de por sí es bastante anticlimática) ya marca el tono: esta es una reinterpretación sin alma. Es una declaración de intenciones involuntaria que dice “esto no va a reinventar nada”.

Personajes vacíos y terror sin nervio

Si uno entra esperando, al menos, un slasher funcional, la decepción es inmediata. Los actores parecen trabajar menos que en un videoclip barato: sus interpretaciones carecen de progresión emocional, de matices, de cualquier atisbo de credibilidad. Y eso es especialmente problemático en un subgénero que depende tanto de la identificación con las víctimas. La final girl que plantean no tienen ni gancho, ni nervio ni carisma.

Los asesinos, por su parte, siguen exhibiendo ese clásico don de la ubicuidad (aparecen y desaparecen sin lógica espacial alguna), mientras que los protagonistas encadenan decisiones absurdas con una regularidad casi matemática. Nada nuevo en el género, pero aquí ejecutado sin tensión ni ritmo. Y luego está el “giro” de Richard Brake (ironía modo on), cuya presencia ya anticipa su rol mucho antes de que el guion pretenda sorprender.

Uno podría pensar: “al menos quedarán las muertes”. Pero tampoco. Las escenas de violencia son intrascendentes, planas, carentes de imaginación. No hay set pieces memorables ni una construcción del suspense que desemboque en algo catártico. Para más inri, los asesinos pierden incluso esa posición de superioridad tan característica del slasher: no hay rehén, no hay encierro efectivo, no hay resistencia sobrehumana. Sus “victorias” no se sienten inevitables ni terroríficas, casi accidentales. Eso desactivaría por completo cualquier lógica interna del relato, pero sientan una pauta que… bueno, será lo mejor que se les ha ocurrido.

Un “final” que contradice el título en España

El mayor pecado de ‘Strangers: capítulo final’ es su apatía. Es una película aburrida, sin ritmo, sin impacto visual, sin voluntad de explorar o innovar. La puesta en escena es plana, funcional en el peor sentido, como si cada plano estuviera diseñado para cumplir y no para sugerir.

A esto se suma un descuido técnico llamativo. Hay decisiones visuales difíciles de justificar, como el recrear un ojo humano junto a una insignia policial clásica… ambos con proporciones incoherentes. Son detalles que rompen la suspensión de incredulidad y evidencian una falta de control en postproducción. Ni siquiera los reshoots (que los hubo) logran salvar el conjunto. La explicación final sobre los asesinos es vaga, poco trabajada, y rematada con un caso de Síndrome de Estocolmo tan extremo que roza lo involuntariamente paródico. Durante buena parte del metraje se nos bombardea con flashbacks que prometen una revelación significativa… para desembocar en una conclusión que irónicamente es inconclusa.

Aquí entra también el problema del título. En España se ha optado por ‘Capítulo final’, lo que sugiere un cierre definitivo que, tras ver este filme es una falsa promesa. En versión original, el filme simplemente se presenta como la tercera parte, lo cual tiene más sentido dentro de una estrategia de franquicia abierta. Pero esa discrepancia genera una expectativa que la película no solo no cumple, sino que ignora por completo. Quizás el malentendido esté en esa técnica de rodaje explicada al comienzo, las tres películas han sido grabadas de seguido.

Ficha de ‘Strangers: capítulo final’

Estreno en España: 30 de abril de 2026. Título original: The Strangers: Chapter 3. Duración: 91 min. País: EE.UU. Dirección: Renny Harlin. Guion: Alan R. Cohen, Alan Freedland. Música: Justin Caine Burnett. Fotografía: José David Montero. Reparto principal: Hannah Galway, Ema Horvath, Krystal Ellsworth, Gabriel Basso, Madeline Petsch, Richard Brake. Producción: Elipsis Capital, Fifth Element Productions, Filmframe S.R.O., Lions Gate Entertainment, Mark Canton Productions, Stream Media, The Strangers Films, Vertigo Entertainment. Distribución: Diamond Films. Género: terror. Web oficial.

Reseña: ‘John Wick’

Argumento

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Cuando un joven John Wick sale de la prisión y se embarca en su primera vendetta épica, se enfrenta a una extraña y poderosa comunidad de asesinos y debe aprender a dominar el Libro de Reglas que guía su negocio letal. ¿Quién son los Tres Bills? ¿Quién es Calamidad? ¿Y quién era John Wick antes de convertirse en Baba Yaga?

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Reseña

Una historia de orígenes con mucha acción sin olvidar los elementos claves

John Wick, Juan Mecha, para los amigos de España, es un ídolo de masas que va más allá de lo que se denomina normalmente un «fenómeno de culto». La primera parte de su saga sí que comenzó su andadura casi de tapadillo siento toda una sorpresa de popularidad y convirtiéndose en un personaje mítico interpretado por Keanu Reeves, otro más. En el caso de ‘Pacto de sangre’ ya hablamos de un título esperado en el que el público demandaba algo ya en concreto: un actor haciendo algo que se le da bien, una música acorde, una estética cuidada y una historia con un trasfondo bien encajado.

Las historias de John Wick van más allá de un simple sicario con un objetivo. Hay un asesino con algo personal pendiente, hay una peculiar organización secreta detrás, El Continental. Se prendió una mecha, la de un hombre de armas tomar, la de un tipo capaz de cruzar cualquier continente para terminar con todo aquel que se interponga en su camino. Hechos los chistes fáciles sobra decir que está justificada la esperadísima tercera parte cinematográfica que está por llegar y que concluirá la trilogía dirigida por Chad Stahelski. Pero como otras muchas películas de matones y asesinos todo empieza con el protagonista siendo el amo del cotarro, a si es que es normal que muchos quieran conocer el génesis.

La respuesta a todo esto está en los cómics. Las películas no parten de las viñetas pero si se ha empleado el noveno arte para explicar la primera cruzada vengativa de Wick. Esto lo ha hecho Dynamite y lo ha editado de manera digital. Por lo tanto tenemos disponible en la red una precuela dividida en cinco entregas, una historia conclusiva en la que podemos ver al pistolero en sus primeros asesinatos.

Digamos que aquí comienza a forjarse la leyenda de Baba Yaga. Se ilustran sus primeros pasos en la enigmática comunidad de asesinos pues se refugia por primera vez en las sucursales de El Continental. Por supuesto leemos aquí sus inicios dentro de esa reservada cadena de alojamientos donde vemos en las películas que sirve para descansar, abastecerse o encontrar un lugar de tregua. Es decir, nos remarcan el funcionamiento de esa organización.

Conocemos a un John Wick niño y a un John Wick que aunque entrenado es neófito en el mundo de los asesinos secretos o por lo menos es independiente. Aún así toda su motivación sigue reduciéndose a una vendetta, aunque esta le lleve más años.

Sin un dibujo fotorealista reconocemos a actores de las películas como Keanu Reeves o Lance Reddick. Los primeros números están dibujados por Giovanni Valletta (‘La imposible Patrulla-X’) y a partir del tercero coge los lápices Matt Gaudio (‘Vampirella’). Lo cierto es que el estilo de Gaudio es más preciso, más acertado con las formas, mucho más definido y encaja mejor con los colores de David Curiel (‘Miles Morales: Spider-Man’). Curiel ha sabido usar trucos clásicos de los cómics para darle a los dibujos ese toque sucio que necesitaban las viñetas. Cuando el color proviene de Inlight Studios (‘Vampirella’) se rellenan las formas con degradados demasiado artificiales, dando apariencias algo más plásticas. Por eso los números tres, cuatro y cinco se salen más de la estética de las películas. No obstante en cualquiera de las entregas vais a tener escenas muy cinematográficas, las dos entregas de las películas de Chad Stahelski han sido una inspiración de acción que dan de sobra para dar rienda suelta a nuevos tiroteos. Aunque tal vez no se ha sabido conseguir los planos característicos de las películas sí que se ha conservado ese colorido tan fluoresccente mezclado con tonos oscuros tan peculiar de la saga.

En lo que se refiere a nivel de guión el cómic está más aproximado a las películas. En las últimas entregas el color está más lejos del diseño de producción. Como decía si está más acertado estéticamente en sus dos primeros números, donde además se aproxima a lo que deber ser El Paso, lugar donde transcurre. Aunque el dibujo si se mantiene, el color cambia y nos saca visualmente de una línea que inicialmente era acertada. También es un acierto que haya algunos componentes que se hayan mantenido. Como que Wick tenga esa fijación por las mascotas, que siga conduciendo un Mustang o que vista traje.

Buena historia que no para de tener acción, que tiene el gancho y el carisma del personaje y que nos quita el mono de John Wick mientras no tenemos nuevas películas. Muy bien traducida del cine al cómic.

Ficha del cómic

Guion: Greg Pak. Dibujo: Giovanni Valletta, Matt Gaudio. Color: David Curiel, Inlight Studios. Portada: Giovanni Valletta. Editorial: Dynamite (España: Fandogamia). Datos técnicos: 32 págs., color, grapa. Publicación: Septiembre 2017 (EE.UU.). Precio:  3,99$ (cada entrega, digital).