Google DeepMind y A24 anuncian un acuerdo para usar IA en el cine

Una alianza que coincidirá con un proyecto que reconstruirá un gol perdido de Pelé

La irrupción de la inteligencia artificial generativa en el sector audiovisual continúa acelerándose. Esta semana, Google DeepMind ha anunciado una alianza estratégica con el prestigioso estudio cinematográfico A24 para desarrollar nuevas herramientas destinadas a la producción cinematográfica. Paralelamente, la compañía también ha presentado un ambicioso proyecto de reconstrucción visual mediante IA del famoso gol que Pelé marcó en 1959 y que nunca fue grabado en vídeo.

Ambos anuncios muestran el enorme potencial de estas tecnologías, pero también reabren un debate cada vez más presente en la industria cultural: ¿dónde termina la reconstrucción histórica y dónde comienza la reinterpretación artificial de los hechos?

Una alianza inédita entre Google DeepMind y A24

Google DeepMind y A24 han confirmado una colaboración de investigación y desarrollo centrada en la creación de nuevas herramientas para cineastas. Las compañías han presentado la colaboración como una iniciativa de investigación destinada a desarrollar nuevas herramientas para cineastas, insistiendo en que los creadores seguirán desempeñando un papel central en el proceso creativo. Según se afirma en The Wall Street Journal, Google no tendrá acceso al catálogo de A24.

La operación incluye además una inversión estimada en unos 75 millones de dólares por parte de Google, convirtiéndose en la primera participación de la compañía tecnológica en un estudio cinematográfico. Diversas informaciones apuntan a que los primeros desarrollos podrían estar relacionados con herramientas de preproducción, planificación visual y generación de materiales de apoyo para rodajes.

Aunque los responsables de la iniciativa insisten en que no se trata de sustituir a los creadores, la noticia ha generado reacciones encontradas entre profesionales y aficionados al cine, especialmente en un momento en el que Hollywood sigue debatiendo el impacto de la IA sobre el empleo creativo y los derechos de autor.

El gol de Pelé que nunca fue grabado vuelve gracias a la inteligencia artificial

El segundo anuncio resulta aún más delicado desde el punto de vista histórico. Google DeepMind ha trabajado junto a la familia de Pelé, historiadores y periodistas para recrear visualmente uno de los goles más legendarios de la carrera del futbolista brasileño. El tanto fue anotado en 1959 y, pese a su enorme fama, nunca llegó a registrarse en imágenes de vídeo.

Para ello, el equipo utilizó fotografías, testimonios, crónicas periodísticas y documentación histórica con el objetivo de generar una representación audiovisual aproximada del momento. El propósito declarado es preservar y divulgar un episodio fundamental de la cultura deportiva mundial.

Entre la preservación y la distorsión de la historia

Precisamente aquí aparece la cuestión más controvertida. La IA puede convertirse en una herramienta extraordinaria para acercar acontecimientos históricos a nuevas generaciones, especialmente cuando apenas existen documentos audiovisuales. Sin embargo, también plantea riesgos evidentes si las reconstrucciones no se identifican claramente como recreaciones.

Una imagen generada mediante inteligencia artificial puede transmitir al espectador una sensación de autenticidad que no siempre corresponde con la realidad histórica. Cuando hablamos de figuras tan relevantes como Pelé o de acontecimientos que forman parte de la memoria colectiva, la línea entre documentación y recreación puede volverse especialmente difusa.

El peligro no reside únicamente en la tecnología, sino en el uso que se haga de ella. Una reconstrucción transparente y correctamente contextualizada puede tener un enorme valor educativo. En cambio, si el público no es consciente de que está observando una interpretación generada por algoritmos, el resultado podría acabar alterando la percepción histórica de hechos que nunca fueron registrados.

Un debate que apenas acaba de comenzar

La colaboración entre Google DeepMind y A24 demuestra que la inteligencia artificial ya forma parte del futuro inmediato del cine. Al mismo tiempo, proyectos como la recreación del gol perdido de Pelé evidencian que estas herramientas también empiezan a intervenir en la construcción de la memoria cultural.

La tecnología ofrece posibilidades fascinantes para preservar patrimonio, reconstruir episodios desaparecidos y facilitar nuevos procesos creativos. Pero también obliga a establecer límites claros y mecanismos de transparencia que permitan distinguir entre documento histórico y recreación artificial.

La industria audiovisual se encuentra ante una oportunidad enorme. La cuestión será determinar si la IA se convierte en una herramienta para complementar la memoria colectiva o si, por el contrario, acaba reescribiéndola sin que el espectador llegue a ser plenamente consciente de ello.

Crítica: ‘Backrooms’

En qué plataforma ver Backrooms

Backrooms es el triunfo de una generación colectivamente creativa

Durante años, Hollywood ha intentado capturar fenómenos nacidos en internet con resultados desiguales. Algunos se quedaron en curiosidades pasajeras y otros demostraron que detrás de ciertos fenómenos virales existía un imaginario colectivo capaz de trascender la pantalla del ordenador. Con ‘Backrooms’, el joven director Kane Parsons logra sacarle un partido de récord a lo que nació como un simple creepypastas que ni siquiera él comenzó.

El origen de los Backrooms es tan sencillo como fascinante. Todo comenzó con una fotografía publicada en 4Chan. Una imagen anodina de una tienda de muebles abandonada con paredes amarillentas y vacías. A esto le acompañó un usuario anónimo con una breve explicación inventada sobre un espacio infinito oculto tras la realidad. Aquellas reglas improvisadas hablaban de habitaciones interminables, luces fluorescentes y una sensación permanente de estar atrapado en un lugar que no debería existir. Las aportaciones de la comunidad de usuarios hicieron el resto, el lore creció y las Backrooms cobraron vida en el imaginario coelctivo.

Buena parte de la culpa de esa expansión la tuvo precisamente Kane Parsons. Mucho antes de que A24 apostara por él, sus vídeos de metraje encontrado inspirados en los Backrooms se habían convertido en un fenómeno viral. Ahora, con apenas veinte años, Parsons se convierte en el director más joven en estrenar una película bajo el sello de A24, un logro extraordinario que merece reconocimiento independientemente del resultado final de la obra.

Un laberinto entre ‘Exit 8’ y ‘La celda’

Lo de ‘Backrooms’ (como película) realmente no es algo nuevo. Su virtud radica en su capacidad para transmitir incomodidad. Parsons comprende qué funcionó en sus vídeos y aprovecha al máximo la sensación de aislamiento. Los personajes vagan por espacios interminables que parecen existir fuera del tiempo y de la lógica.

Resulta inevitable acordarse de ‘Exit 8’ teniendo tan cerca ese estreno. Ambas obras comparten personajes atrapados en lugares aparentemente infinitos, escenarios minimalistas, una sensación constante de repetición y la idea de un espacio que parece burlarse de las leyes de la realidad.

Sin embargo, la película también encuentra inesperados puntos de contacto con ‘La celda’, la obra de Tarsem Singh. No tanto por su estética, que es mucho más austera, sino por la dirección que toma su planteamiento psicológico. Lo que empieza como una exploración de un misterio abstracto termina convirtiéndose en una incursión por territorios mentales mucho más concretos. Y ahí aparece el principal problema del filme.

El gancho de los Backrooms residía en la ambigüedad. En el miedo a un lugar imposible que existía sin explicación. Parsons decide romper esa regla y ofrece una interpretación inédita del fenómeno. La película dedica una parte considerable de su metraje a desarrollar esa explicación, la intención es legítima, pero el resultado es discutible. Cuanto más explica la película, menos inquietante resulta.

Kane Parsons y el triunfo de una generación colectivamente creativa

Más allá de sus defectos, ‘Backrooms’ representa algo especialmente interesante dentro del panorama actual. Estamos ante una obra creada por alguien que pertenece exactamente al público al que se dirige. Kane Parsons no es un ejecutivo intentando interpretar tendencias juveniles. Es uno de los responsables directos de haberlas creado y consumido.

Por eso resulta tan significativo su éxito. Durante años se buscó repetir el impacto comercial que tuvo otro famoso creepypasta como Slenderman, pero los resultados nunca estuvieron a la altura del fenómeno original. En cambio, sí hemos visto cómo propuestas nacidas en internet o en las consolas lograban conectar con el público masivo, como ocurrió con ‘Five Nights at Freddy’s’ (recordemos que a día de hoy es la película de terror más taquillera de la historia en España).

‘Backrooms’ se suma a esa corriente. Y aunque algunos observadores tienden a asociar automáticamente juventud con superficialidad, la película demuestra que ambas cosas no tienen por qué ir unidas. Su rareza, su voluntad de incomodar y sus reflexiones están muy lejos de cualquier propuesta complaciente.

También resulta revelador observar quiénes han respaldado el proyecto. A24 detectó rápidamente el potencial de Parsons, pero no fue la única. Entre los productores figuran nombres tan representativos del terror contemporáneo como James Wan, Shawn Levy y Oz Perkins. La presencia de Wan resulta especialmente significativa. Al fin y al cabo, él mismo construyó buena parte de su carrera a partir de una idea modesta que terminó convirtiéndose en un fenómeno multimillonario con ‘Saw’. Es por ello que en cierto modo, hay que ver ‘Backrooms’ ya que representa una radiografía del terror contemporáneo. Puede que sus respuestas no estén a la altura de sus preguntas o que ni quiera las hayamos pedido, pero incluso cuando se equivoca demuestra una personalidad poco común.

Ficha de ‘Backrooms’

Estreno en España: 5 de junio de 2026. Título original: Backrooms. Duración: 110 min. País: EE.UU. Dirección: Kane Parsons. Guion: Will Soodik, Kane Parsons, William Bromell. Música: Kane Parsons, Edo Van Breemen. Fotografía: Jeremy Cox. Reparto principal: Chiwetel Ejiofor, Renate Reinsve, Mark Duplass, Finn Bennett, Lukita Maxwell. Producción: A24, 21 Laps Entertainment, Atomic Monster. Distribución: Elástica Films. Género: Web oficial.