Cuando el sonido se convierte en una pesadilla.
La saga ‘V/H/S’ llega a su novena entrega con una propuesta que convierte la música y el sonido en el hilo conductor de sus pesadillas. Por supuesto, seguimos ante una antología de found footage, aunque esta vez la conexión entre los segmentos no depende únicamente de unas cintas encontradas: todo queda envuelto por las apariciones de GWAR, la banda de shock metal que ejerce de anfitriona de este particular espectáculo. El problema es que, como suele ocurrir en estas recopilaciones, hay ideas mucho más interesantes que otras y no todas consiguen convertir sus experimentos sonoros en auténtico terror.
‘Dance, Dance, Dance, Dance’: la infancia ha dejado de ser inocente
Renee Zhan abre la antología con una historia protagonizada por marionetas creadas por Jim Henson’s Creature Shop y una ejecutiva interpretada por la mítica Barbara Crampton. La intención de recuperar un antiguo programa infantil acaba convirtiéndose en una pesadilla de canciones retorcidas, muñecos asesinos y violencia desatada. Lo que empieza con una apariencia casi entrañable termina convirtiéndose en una de esas historias que parecen querer profanar nuestros recuerdos de infancia. La canción se te queda en la cabeza, pero todavía más las cosas que suceden mientras suena. Es una propuesta grotesca que juega a convertir lo infantil en algo repulsivo, hasta alcanzar un nivel de humor que recuerda a esos personajes de canadienses ‘South Park’. No es precisamente sutil, pero sabe dónde quiere golpear.
‘Another Cabin’: una pesadilla demasiado pequeña
Flying Lotus firma este brevísimo segmento en stop motion, una especie de pesadilla macabra y grosera que rompe con la estética del resto de la película. Su apariencia artesanal tiene cierto encanto, pero el resultado me parece bastante pobre en ideas.
‘Heartbeat’: el terror de escuchar demasiado
David Moreau, director de ‘MadS’, propone una de las ideas más interesantes de la película. Dos youtubers se cuelan en una instalación militar rusa abandonada, relacionada con experimentos acústicos, y terminan atrapados en un lugar donde el sonido se convierte en una amenaza. Lo más llamativo es que el episodio no necesita apoyarse en la música: trabaja con el sonido y, sobre todo, con su ausencia. Las cámaras anecoicas, diseñadas para absorber los ecos y reducir las reflexiones acústicas, ofrecen una vía de terror que el cine ha explorado mucho menos de lo que cabría esperar. Cuando desaparece el ruido exterior, el propio cuerpo puede convertirse en una fuente de sonidos inquietantes. El concepto me parece muy potente y demuestra que no hace falta recurrir a una melodía maldita para jugar con nuestros oidos. Es una de las aportaciones más interesantes de esta entrega, aunque su premisa podría haberse desarrollado todavía más.
‘The Music of Mr. Sze’: una rallada cósmica
Ernest Dickerson nos introduce en la vida de un violinista peculiar a través de un joven que documenta lo que sucede a su alrededor. La música abre la puerta a una experiencia cada vez más extraña, con imágenes y situaciones que terminan derivando hacia lo cósmico. Es una auténtica rallada. La película también juega aquí con la tecnología de las gafas que incorporan cámaras, un dispositivo cada vez más reconocible en nuestra vida cotidiana. Sin embargo, ese elemento no me parece especialmente aprovechado, porque buena parte de lo que vemos podría haberse grabado igualmente con una GoPro o una cámara similar.
‘Premature Burial’: un videoclip sangriento
El segmento dirigido por Tobias Forge, líder de Ghost, es prácticamente un videoclip de metal extremo presentado en formato 4:3. Quiere recuperar la suciedad visual de ciertos vídeos musicales de otras décadas. Tiene su gracia como interludio musical y cuenta con la curiosidad de estar ligado a Forge, una figura muy reconocida dentro del metal contemporáneo. Pero, como episodio de terror, me ofrece poco más.
‘Death Tone’: la música necesita sangre
RZA cierra la tanda con uno de los episodios que más me interesan. Una joven quiere honrar el legado de su difunto padre, un productor musical, creando una pista que esté a la altura de su trabajo. Para lograrlo, acaba recurriendo a métodos cada vez más extremos y convierte la búsqueda del sonido perfecto en una espiral criminal. La idea tiene mucho gancho porque transforma el proceso creativo en una obsesión que va borrando cualquier límite moral. La violencia no aparece como un simple adorno, sino como parte del material que la protagonista pretende utilizar para componer. Puede que el desarrollo sea algo reiterativo, pero la premisa tiene personalidad y lleva hasta sus últimas consecuencias la relación entre sonido, creación y horror. Para mí, es uno de los segmentos más originales de esta entrega.
Ficha de ‘V/H/S/Mixtape’
Estreno en España: por determinar. Título original: V/H/S/Mixtape. Duración: 94 min. País: EE.UU. Dirección: Ernest R. Dickerson, Flying Lotus, Tobias Forge, David Moreau, RZA, Renee Zhan. Guion: Zoe Cooper, Ernest R. Dickerson, Matt Landsman, David Moreau, RZA. Música: GWAR, Flying Lotus, Tobias Forge (Ghost), RZA, Renee Zhan, md3beats. Reparto principal: Producción: Be Afraid Media, Bloody Disgusting, Cinepocalypse Productions, Image Nation Films, Shudder, Speed Demon, Spooky Pictures. Distribución: por determinar. Género: terror, antología. Web oficial.
