En qué plataforma ver El árbol muy muy lejano
Una película que pide a los adultos recuperar la capacidad de creer y exige al espectador hacer lo mismo
Hay películas que parecen concebidas después de volcar sobre una mesa todos los elementos posibles de la fantasía infantil y decidir que ninguno sobra. ‘El árbol muy muy lejano’, dirigida por Ben Gregor y basada en las novelas de Enid Blyton, pertenece decididamente a esa categoría. Es un cuento infantil hortera, colorido y deliberadamente desmesurado que puede hacer pensar en ‘El Mago de Oz’, ‘Las crónicas de Narnia’, ‘Charlie y la fábrica de chocolate’, ‘Hook el Capitán Garfio’ o ‘Las crónicas de Spiderwick’. Ante semejante despliegue, yo me conformaba con que no fuese otro desastre como ‘Un pliegue en el tiempo’, aquella producción de trama ridícula, malas interpretaciones, caracterizaciones cuestionables, efectos especiales poco afortunados que Disney se empeñó en enterrar por vergüenza propia. La buena noticia es que Ben Gregor consigue evitar semejante naufragio. La mala es que tampoco logra que semejante despliegue de imaginación resulte particularmente estimulante para quien ya ha dejado atrás la infancia.
Además, hay algo genuinamente británico en la propuesta, hasta el punto de permitirse un guiño evidente a ‘Los caballeros de la mesa cuadrada’ de los Monty Python. No es una casualidad aislada: la película está construida sobre una tradición de humor y fantasía británicos que utiliza lo absurdo como parte natural de su universo.
Cuando los adultos también necesitan creer
Fui a ‘El árbol muy muy lejano’ atraído principalmente por un reparto que reunía a Claire Foy, Rebecca Ferguson y Andrew Garfield. Foy y Garfield interpretan a una pareja que se sale de algunos moldes establecidos y que incorpora incluso algún alegato feminista (no es el único que hay en el filme), aportando la dimensión adulta de la historia. Eso no significa, curiosamente, que sean ellos quienes representen el lado racional. El personaje de Garfield funciona como un gancho de nostalgia hacia tiempos en los que la tecnología no encorsetaba a la imaginación.
Ferguson sin embargo queda bastante desaprovechada. Su personaje, Dame Snap, funciona como una suerte de versión paródica de Gargamel, una villana exageradísima cuya presencia parece concebida para que el público infantil pueda identificarla inmediatamente como amenaza. El problema es que contar con una actriz de su calibre para un papel tan limitado en tiempo y en presencia deja cierta sensación de oportunidad perdida.
Las pretensiones de la película, en cambio, son bonitas. Muy bonitas. ‘El árbol muy muy lejano’ reivindica recuperar aquellas infancias rodeadas de juegos, aventuras e imaginación, conectando con relatos arquetípicos como ‘Peter Pan’ o ‘Winnie the Pooh’. Su mensaje es tan sencillo como reconocible: cuando nos hacemos adultos dejamos de creer y de soñar.
Y ahí aparece también su vertiente ecologista. La mudanza al campo funciona como una llamada a desconectar de la tecnología y recuperar el contacto con la naturaleza y con las cosas sencillas. La película contrapone constantemente un mundo dominado por pantallas, dispositivos y obligaciones con otro en el que basta un árbol para desencadenar una aventura. Incluso la producción quiso llevar esa filosofía a la práctica evitando el uso de plástico durante el rodaje, una decisión que encaja con el discurso de la película.
Un viaje infantil difícil de compartir
El problema es que el filme parece exigir al espectador adulto que se entregue a ese espíritu de alegría desbordante con la misma intensidad que sus protagonistas. Y a mí me cuesta. Hay una diferencia considerable entre comprender el mensaje y sentirlo. Puedo compartir plenamente la reivindicación de una vida menos dependiente de la tecnología, la necesidad de recuperar el juego o la importancia de mantener cierta capacidad de asombro y, al mismo tiempo, sentirme incapaz de imbuirme de esa embriaguez de optimismo infantil y vitalidad desbordante de cosplayer kawaii.
La película incluso parece consciente de que su público adulto necesita un pequeño empujón para recuperar esa mirada perdida. Pero su solución consiste en aumentar todavía más el volumen de la fantasía, multiplicando personajes estrafalarios, colores, criaturas, decorados y situaciones disparatadas. El resultado es simpático, pero también agotador.
No estamos ante otro ‘Wonka’, ni mucho menos ante la brillantez de ‘Paddington 2’, dos referentes inevitables si tenemos en cuenta la participación del guionista Simon Farnaby en aquellas producciones. ‘El árbol muy muy lejano’ únicamente necesita que los niños quieran subir por ese árbol y que los conocedores de las novelas den el visto bueno. No consigue que yo quiera volver a ser niño, pero al menos recuerda por qué alguna vez quisimos soñar.
Ficha de ‘El árbol muy muy lejano’
Estreno en España: 9 de octubre de 2026. Título original: The Magic Faraway Tree. Duración: 110 min. País: Reino Unido. Dirección: Ben Gregor. Guion: Simon Farnaby, Enid Blyton. Música: Isabella Summers. Fotografía: Zac Nicholson. Reparto principal: Claire Foy, Andrew Garfield, Rebecca Ferguson, Nonso Anozie, Nicola Coughlan. Producción: Ashland Hill Media Finance, Elysian Film Group, Neal Street Productions, Palisades Park Pictures, StudioCanal. Distribución: Diamond Films. Género: fantasía, aventuras, adaptación. Web oficial.
