Crítica: ‘Batman: Knightfall Part 1 – Knightfall’

En qué plataforma ver Batman: Knightfall Part 1 – Knightfall

Una adaptación que mantiene intacto el clásico pero que no teme romper al héroe

Hay historias de Batman que forman parte del imaginario colectivo incluso para quienes jamás han abierto un cómic del personaje. ‘Batman: Knightfall’ es una de ellas. Publicada por DC Comics entre 1993 y 1994, la saga se articuló en tres grandes arcos (Knightfall, Knightquest y KnightsEnd) y ahora recibe una adaptación animada dividida también en tres entregas. La segunda llegará en 2026 y la tercera está prevista para 2027, por lo que, si no hay cambios, tendremos la trilogía completa antes de terminar el año que viene.

Jeff Wamester, responsable de buena parte de la animación superheroica reciente de DC y director de ‘Justice League: Crisis on Infinite Earths’, ‘Justice League: Warworld’ o ‘Green Lantern: Beware My Power’, se enfrenta aquí a uno de esos relatos que exigen conocer bien las posibilidades del personaje. También tiene experiencia en Marvel, donde trabajó en producciones como ‘Guardians of the Galaxy’, mientras que en ‘The Legend of Vox Machina’ participó como diseñador de personajes.

El resultado es una adaptación extraordinariamente fiel al espíritu del cómic, hasta el punto de que resulta inevitable encontrar paralelismos con ‘The Dark Knight Rises’. Hay un Batman agotado, una amenaza física aparentemente imposible de detener, un enemigo que conoce cómo llevarlo hasta el límite y una ciudad convertida en campo de batalla. Sobre todo se acerca a la película de Nolan a la hora de centrarse en el villano, Bane. Pero aquí está la diferencia fundamental: ‘Batman: Knightfall Part 1 – Knightfall’ no tiene que contenerse dentro de las reglas del cine de acción real ni de las exigencias de un actor o un estudio que puede querer continuar con la franquicia. Puede llegar hasta donde el cómic quería llegar y, sobre todo, puede ser mucho más cruel con Bruce Wayne.

Bane, Robin y el legado del murciélago

Porque esta no es solamente una historia sobre cómo derrotar a Batman. Es, en buena medida, una historia sobre qué queda de Batman cuando Batman ya no puede ejercer como Batman.

La cuestión de si el héroe debe matar vuelve a aparecer, como es habitual, pero el verdadero corazón de la película está en el legado. ¿Qué ocurre cuando una persona ha construido toda su identidad alrededor de una misión y esa misión deja de estar en sus manos? ¿Quién puede ocupar su lugar? ¿Y qué precio tiene convertir a un símbolo en una responsabilidad que otros deben cargar?

El filme es toda una antesala para algo que a muchos les cuesta asimilar, que Batman envejece y antes o después ha de ceder el testigo. Y para dar voz a todo ese discurso crepuscular se ha contado con una nueva voz. Si con la serie de Batman de Prime Video hablábamos del buen trabajo de Hamish Linklater en lugar del fallecido Kevin Conroy, en este caso toca hablar de Anson Mount ejerciendo de Batman. ¿Qué tal lo hace? No está mal, va por los derroteros del Batman de Affleck, de hecho hasta Bruce Wayne se le parece, pero no nos encontramos con la mejor voz de Batman. El actor retoma la tarea que ejerció en 2021 con ‘Injustice: Dioses entre nosotros’ y cumple el encargo.

Y es que este filme no trata únicamente del hombre murciélago. Ahí entra una de las grandes virtudes de esta adaptación: además de funcionar como una historia de caída, funciona como una historia de orígenes. Bane adquiere una dimensión mucho mayor que la de simple monstruo físico. El filme se detiene en su pasado y permite comprender cómo se ha construido el hombre que finalmente llega a Gotham para quebrar al Caballero Oscuro. Michael Mando encuentra una voz grave y algo enlatada, amenazante y con una presencia formidable. También destaca David Dastmalchian como Nygma, mientras Jack Giffin consigue que Tim Drake sea uno de los Robin más agradecidos de ver en una adaptación animada.

Studio Mir lo cruje con el murciélago

Visualmente, ‘Batman: Knightfall Part 1 – Knightfall’ es un auténtico festín. La animación corre a cargo del estudio surcoreano Studio Mir, responsable de trabajos como ‘The Legend of Korra’, ‘The Witcher: La pesadilla del lobo’, las primeras temporadas de ‘My Adventures with Superman’ y ‘X-Men ’97’. Fundado por Yoo Jae-myung, antiguo director de animación de ‘Avatar: La leyenda de Aang’, el estudio se ha convertido en uno de los grandes nombres de la animación occidental realizada en Corea del Sur.

Aquí su trabajo es especialmente notable en la iluminación, el color y el diseño de personajes. Los rostros tienen dureza, los cuerpos transmiten desgaste y el trazo consigue que Gotham parezca un lugar hostil incluso cuando no está ocurriendo una pelea o luce el sol. Personalmente nunca he sido demasiado fan del Batman de las hombreras puntiagudas, pero aquí funcionan porque forman parte de una estética deliberadamente heredada de los cómics de los noventa.

La suma de animación, montaje, diseño sonoro y una música nada baladí convierte el conjunto en una adaptación potentísima. Además, no estamos ante una producción infantil suavizada: es animación adulta, compleja y bastante salvaje, con violencia sangrienta y escenas especialmente brutales. El giro final, el cliffhanger de esta película así lo demanda.

‘Batman: Knightfall Part 1 – Knightfall’ demuestra una vez más que, cuando DC quiere explorar de verdad a sus personajes, la animación sigue siendo uno de sus territorios más fértiles. Esta primera parte no se limita a romperle los huesos a Batman. Lo más interesante es que empieza a preguntarse qué queda del mito cuando el hombre que lo sostiene ya no puede sostenerlo. Si eres de los que no soportan ver a los héroes recibir palizas o de los que apuntillaste eso con el ‘Superman’ de Jame Gunn, realmente vas a sufrir con este filme.

Ficha de ‘Batman: Knightfall Part 1 – Knightfall’

Estreno en España: 25 de agosto de 2026. Título original: Batman: Knightfall Part 1 – Knightfall. Duración: 78 min. País: EE.UU., Corea del Sur. Dirección: Jeff Wamester. Guion: Jeremy Adams. Música: John Jennings Boyd, Eric V. Hachikian. Reparto principal (doblaje original): Anson Mount, Jack Giffin, Michael Mando, Max Mittelman, David Dastmalchian, Simon Templeman, Mick Wingert, Bruce Boxleitner. Producción: DC Entertaiment, Warner Bros. Animation. Distribución: Pime Video. Género: ciencia ficción, adaptación. Web oficial.

Crítica: ‘Black Box: vuelo 298’

En qué plataforma ver Black Box: vuelo 298

Steven Quale firma un eficaz ejercicio de suspense cósmico

Hay algo casi circular en la carrera de Steven Quale. El realizador dirigió ‘Destino final 5’, una de las entregas de la popular saga iniciada con aquella inolvidable visión premonitoria de un accidente aéreo que marcó a toda una generación de aficionados al fantástico. Entonces el avión era el detonante del relato, pero no fue el escenario principal de su versión. Ahora, con ‘Black Box: vuelo 298’, Quale sitúa prácticamente toda la acción a bordo de un aeroplano que a veces parece que está sobrevolando la colorida y saturadamente iluminada ciudad de Vigo en Navidad. Y demuestra que, incluso con un presupuesto contenido, todavía es posible construir una propuesta entretenida a base de suspense, incertidumbre y una acertada administración del misterio.

El planteamiento puede hacer pensar en una película de terror sobrenatural al uso, pero la realidad es algo distinta. El filme se mueve con mayor comodidad dentro del terreno del terror cósmico, donde la amenaza resulta mucho más inquietante precisamente porque escapa a la comprensión humana. Esa sensación de enfrentarse a algo imposible de racionalizar o a algo tan recientemente cercano como un virus, es la que sostiene buena parte de una historia que, pese a no reinventar el género, sabe dosificar la información para mantener el interés constante.

Quale posee una amplia experiencia como miembro de segundos equipos en grandes producciones, aprovecha las limitaciones espaciales del avión para convertirlas en una virtud narrativa. El resultado recuerda inevitablemente a esos relatos de confinamiento donde el verdadero enemigo es en buena parte la desconfianza. La premisa y solución de la película comparten además un elemento original que lastimosamente no se aprovecha pues de haber presentado todo el filme como metraje encontrado habría resultado más eficiente.

Un misterio que crece gracias a sus personajes

En muchos aspectos, ‘Black Box: vuelo 298’ comparte ADN con ‘La niebla’, de Frank Darabont. Ambas construyen su tensión menos desde el sobresalto inmediato que desde la acumulación progresiva de miedo, paranoia y conflictos entre personas obligadas a convivir en un espacio del que no pueden escapar. Cada nuevo acontecimiento añade una capa de incertidumbre y obliga a replantearse continuamente qué está ocurriendo realmente.

También resulta inevitable pensar en ‘La cosa en la niebla’, de Chedey Reyes, una película reseñada recientemente en este mismo medio. Más allá del evidente elemento fantástico y la ubicación aérea, ambas comparten esa sensación de aislamiento absoluto, donde la amenaza exterior termina contaminando las relaciones internas del grupo. En los dos casos el espectador avanza casi al mismo ritmo que los protagonistas, descubriendo pequeñas piezas de un puzle que nunca termina de mostrar todas sus cartas hasta el desenlace. Incluso la gestión del espacio cerrado y el creciente deterioro psicológico de los personajes generan sensaciones muy similares, pese a sus diferencias de tono.

Tom Brittney sostiene gran parte del peso dramático. Su personaje funciona como punto de referencia para el espectador y, al mismo tiempo, dispone de un pequeño arco emocional que aporta algo más que simples mecanismos de supervivencia. Esa dimensión personal evita que todo quede reducido a una sucesión de situaciones fantásticas y permite que el protagonista evolucione conforme aumenta la amenaza.

El actor británico demuestra suficiente carisma para liderar la función y deja la impresión de estar reclamando oportunidades más allá del circuito televisivo que le ha dado notoriedad con series como ‘Grantchester’ o ‘Los Westies’, conocidas principalmente en sus respectivos mercados. Aquí encuentra un escaparate interesante para demostrar que puede asumir un protagonismo cinematográfico con solvencia.

Una resolución conocida, pero eficaz

Uno de los mayores aciertos de ‘Black Box: vuelo 298’ reside en saber jugar sus cartas. La película nunca acelera innecesariamente y permite que el misterio sea quien marque el ritmo. Más que provocar miedo desde el primer minuto, opta por alimentar preguntas constantes. Esa estrategia consigue que el espectador vaya enlazando hipótesis mientras la tensión aumenta de forma orgánica.

Cuando finalmente llega el tercer acto, el terror estalla con mayor contundencia. La resolución probablemente no sorprenderá a quienes consumen habitualmente este tipo de propuestas, ya que no plantea una idea especialmente novedosa dentro del fantástico contemporáneo. Sin embargo, funciona porque todo el recorrido previo prepara adecuadamente ese desenlace y hace que resulte satisfactorio dentro de las reglas que el propio filme establece.

Como postdata. Señalar que una actriz española, previamente vista en ‘Jurassic World: dominion’, aparece en este filme con un papel muy presente en el tramo final. ¡Enhorabuena a Teresa Cendon-García por este nuevo trabajo!

Ficha de ‘Black Box: vuelo 298’

Estreno en España: 4 de septiembre de 2026. Título original: Black Box. Duración: 85 min. País: EE.UU. Dirección: Steven Quale. Guion: Steven Quale. Música: Raffertie. Fotografía: Steven Quale. Reparto principal: Tom Brittney, Holly White, Betsy-Blue English, Asa Ali. Producción: Capstone Pictures, Hammerstone Stuios, Inzide Media. Distribución: Vértice Cine. Género: suspense, terror. Web oficial.