Crítica: ‘Los hombres de musgo’

La leyenda que sigue respirando bajo el asfalto de Béjar

Hay tradiciones que sobreviven porque la historia las sostiene. Otras permanecen porque la comunidad decide seguir creyendo en ellas, independientemente de que existan documentos capaces de demostrar cada detalle de su origen. ‘Los hombres de musgo’, el documental dirigido por Juan Carlos Verona, se sitúa precisamente en ese territorio donde la historia, la memoria colectiva y la identidad cultural se entrelazan hasta resultar inseparables.

El cortometraje de Verona aborda una de las tradiciones más singulares de la ciudad salmantina de Béjar: la de los Hombres de Musgo, figuras cubiertas completamente por vegetación que cada año desfilan por la ciudad coincidiendo con las celebraciones del Corpus Christi y que, según la leyenda popular, remiten a la recuperación de la ciudad por parte de los bejaranos en el siglo XII.

Lo interesante es que el documental no adopta una postura dogmática. No pretende demostrar la veracidad absoluta de la leyenda ni desmontarla. Al contrario, abre un espacio para el diálogo entre distintas voces. Historiadores, investigadores y vecinos participan en una reflexión colectiva que va mucho más allá de la mera reconstrucción del pasado. La pregunta que plantea la película no es únicamente qué ocurrió, sino qué significa hoy seguir contando esta historia.

Como espectador criado en Béjar, y habiendo participado como el resto de mi familia en esta tradición vistiendo el característico traje de musgo, resulta imposible contemplar el documental desde una posición completamente distante. Sin embargo, precisamente esa cercanía permite apreciar uno de los mayores logros de Verona: su capacidad para capturar aquello que los bejaranos reconocen inmediatamente cuando observan a los Hombres de Musgo. No se trata únicamente de una representación festiva. Es una expresión de pertenencia.

La frontera entre la leyenda y la historia

Uno de los aspectos más inteligentes del documental es la forma en que aborda las incertidumbres históricas. La versión resumida de la leyenda sería que un grupo de guerreros cristianos se cubrió de musgo para infiltrarse en una Béjar bajo dominio musulmán y facilitar su conquista. La historia ha sido repetida durante generaciones y forma parte inseparable del imaginario local.

Sin embargo, el propio documental recoge las dudas existentes. En Béjar no todos aceptan la leyenda como un hecho histórico demostrado. Algunos de los participantes recuerdan la ausencia de fuentes contemporáneas que permitan verificar los acontecimientos tal y como se narran tradicionalmente. Es algo que el tiempo ha ido moldeando como parte del ADN bejarano a la vez que se ha ido diluyendo su posible vertiente real. Igual que se ha perdido la conexón de Béjar con la misión de El Álamo en Texas, en una zona conocida entonces como San Antonio de Béxar, poblada por bejaranos y migrantes de Salamanca, pero esa es otra historia.

Si nos ceñimos a lo histórico tampoco hay documentos (que yo sepa) que detallen la salida de los musulmanes de Béjar. Esa incertidumbre acaba convirtiéndose en una de las mayores bazas, no solo para el documental, también para toda una comarca. Lejos de presentar respuestas cerradas, Verona comprende que las leyendas cumplen una función cultural que trasciende su exactitud factual. Son relatos que ayudan a las comunidades a explicarse a sí mismas. El cortometraje habla tanto del presente como del pasado. El documental hace dialogar constantemente ambos tiempos. De las murallas medievales y las mentalidades del siglo XII saltamos a la Béjar contemporánea, una ciudad marcada por la desaparición de buena parte de su tejido industrial, atravesada por automóviles, comercios y nuevas realidades sociales.

Una fotografía que roza lo fantástico sin abandonar la realidad

Si hay un apartado donde el documental destaca especialmente es en su propuesta visual, con bastante carga emocional y materializando ese cruce de tiempos que mencionaba antes. Se maneja una sensibilidad notable para encontrar imágenes que transforman los paisajes conocidos de Béjar en escenarios cargados de misterio. Los bosques, las piedras, la humedad de la vegetación y los propios trajes cubiertos de musgo generan una atmósfera que por momentos parece acercarse a las corrientes contemporáneas del fantástico rural.

Entiéndase, no me refiero al resucitado concepto del folk horror. El documental nunca busca provocar inquietud ni construir una amenaza asociada a la tradición. Tampoco existe esa confrontación entre modernidad y paganismo tan habitual en el género. Sin embargo, sí comparte con determinadas obras del fantástico actual una fascinación por la relación entre el ser humano y la naturaleza.

Los Hombres de Musgo aparecen como figuras casi espectrales surgidas del paisaje. Durante algunos planos, la frontera entre persona y entorno desaparece por completo. La tradición deja entonces de percibirse como una simple recreación histórica para convertirse en una manifestación visual de la conexión entre comunidad, territorio y memoria. El resultado es un documental que consigue algo poco habitual: convertir una celebración profundamente local en una reflexión universal sobre la construcción de la identidad colectiva.

Ficha de ‘Los hombres de musgo’

Estreno en España: 2026. Título original: Los hombres de musgo. Duración: 14 min. País: Dirección: Juan Carlos Verona. Guion: Juan Carlos Verona. Música: Daniel Vildósola. Fotografía: Juan Carlos Verona. Reparto principal: Jose Muñoz, Alejandro Romero, Gel Borrajo, Manuel Gallego. Producción: Los Verona. Distribución: Selected Films Distribution. Género: Web oficial.