Tras el final de ‘The Boys’ y la cancelación de ‘Gen V’ toca volver a los orígenes
Prime Video presentó las primeras imágenes de la nueva precuela de ‘The Boys’, ambientada en los años 50 y protagonizada por Jensen Ackles y Aya Cash. El universo de estos héroes de concepción retorcida continúa expandiéndose. Prime Video ha desvelado el primer teaser tráiler de ‘Vought Rising’, la nueva serie precuela ambientada varias décadas antes de los acontecimientos principales de la franquicia creada por Eric Kripke.
La producción, que llegará en exclusiva a la plataforma en 2027, trasladará la acción a los años 50 para explorar los orígenes de Vought International, la corporación responsable de convertir a los superhéroes en productos comerciales y armas de control político dentro de este universo.
El breve avance apuesta por una estética retro cargada de sombras, propaganda y violencia soterrada, dejando claro que la serie seguirá manteniendo el tono corrosivo y brutal que convirtió a ‘The Boys’ en uno de los mayores éxitos recientes de la televisión.
Jensen Ackles y Aya Cash retoman sus personajes
Uno de los grandes atractivos de ‘Vought Rising’ será el regreso de Jensen Ackles y Aya Cash al universo de la franquicia. Ackles volverá a interpretar a Soldier Boy, uno de los personajes más populares y perturbadores de la serie principal, mientras que Cash retomará el papel de Stormfront, aquí todavía bajo una identidad ligada directamente al nacimiento de Vought y a los secretos ideológicos que sostienen la compañía.
La serie contará además con Mason Dye, Will Hochman, KiKi Layne, Jorden Myrie, NicoloPasetti, Elizabeth Posey, Ricky Staffieri y Brian J. Smith completando el reparto.
Una nueva expansión del fenómeno global de ‘The Boys’
‘Vought Rising’ supone una nueva pieza dentro de la creciente franquicia televisiva basada en los cómics de Garth Ennis y Darick Robertson. La serie estará dirigida creativamente por PaulGrellong como showrunner, mientras que Seth Rogen, Evan Goldberg y el propio Eric Kripke participarán nuevamente como productores ejecutivos.
El proyecto estará producido por Sony Pictures Television y Amazon MGM Studios, reforzando la apuesta de Prime Video por seguir ampliando uno de sus universos más rentables y reconocibles.
Aunque el teaser apenas muestra fragmentos rápidos y detalles del contexto histórico, sí deja entrever que la serie explorará la corrupción política, la manipulación mediática y las raíces más turbias de Vought desde una perspectiva todavía más oscura.
Recupera el alma pulp del que bebieron Stan Lee, Jack Kirby o Steve Ditko
Nicolas Cage dijo que su personaje en esta serie es una mezcla entre Bogart y Bugs Bunny. Estoy en gran parte de acuerdo con él, pero he de añadir que hay parecido también con ‘¿Quién engañó a Roger Rabbit?’. De hecho, hay una escena que parece prácticamente calcada del clásico de Robert Zemeckis, tanto en composición de escena como en contexto. Por supuesto, el personaje detectivesco que interpreta Cage remite constantemente al cine negro de los años 40 y 50, a esos investigadores agotados moralmente que desconfiaban de todos y caminaban por ciudades donde cada callejón escondía una traición.
Con ‘Spider-Noir’, que llega a Prime Video el próximo 27 de mayo, se apuesta por algo mucho más extraño y estilizado de lo habitual dentro del panorama superheroico televisivo. Y eso, en una industria cada vez más agotada por fórmulas repetidas, ya es una virtud enorme. El primer episodio y muchísimas de sus escenas funcionan como una carta de amor al noir clásico, pero también como un experimento visual que mezcla pulp, cómic y expresionismo criminal.
Lo primero que conviene aclarar si eres lector de cómics es que este no es exactamente Spider-Man Noir. El personaje se llama Ben Reilly y no Peter Parker (una consecuencia evidente de los derechos compartidos del personaje). Sin embargo, la serie juega constantemente a bordear los límites legales y creativos para construir algo inequívocamente arácnido. Ahí están Silvermane como gran amenaza mafiosa, Cat Hardy conocida por los lectores como Black Cat, la aparición de Sandman desde los tráilers y ya os adelanto que otros tantos villanos. Toda una galería de secundarios que parecen extraídos de una versión deformada y melancólica del universo Marvel. Y con derechos o sin ellos vais a ver unos cuantos guiños a las películas que Sony ha ido haciendo estos años.
La propia serie deja caer desde sus primeros minutos su conexión espiritual con el Spider-Verso. El protagonista abre la historia recordando que una vez le preguntaron de qué universo provenía. No es una referencia gratuita. Cage vuelve aquí al personaje que ya interpretó vocalmente en las películas animadas de Miles Morales, pero trasladando ahora aquella estética caricaturesca a un entorno live action mucho más violento y crepuscular.
Entre el blanco y negro y el color: una Nueva york pulp atrapada en la Gran Depresión
Uno de los grandes aciertos de ‘Spider-Noir’ es su tratamiento visual. La serie se puede escoger ver con sus secuencias en color o en blanco y negro. Aunque personalmente considero que funciona muchísimo mejor cuando abraza completamente la monocromía. Hay algo profundamente hipnótico en ver a Cage desplazarse entre sombras durísimas, humo, luces vintage y callejones mojados mientras la fotografía parece querer invocar simultáneamente a ‘El halcón maltés’, ‘Sin City’ y/o ‘Dick Tracy’.
El primer episodio, especialmente, es puro cine negro. No como simple disfraz estético, sino como construcción narrativa. La investigación criminal, las conspiraciones mafiosas y la sensación de derrota permanente convierten la serie en algo mucho más cercano a una reinterpretación superheroica de Raymond Chandler que a una producción convencional de Marvel. Así es que al menos esta introducción os recomiendo verla en escala de grises.
También, cuando la vemos a color, sobrevuelan influencias de filmes como ‘Darkman’ o ‘La sombra’, obras que entendían el pulp como un espacio donde lo grotesco y lo trágico podían convivir sin pedir permiso. En ese sentido, ‘Spider-Noir’ parece disfrutar especialmente de su condición de realidad alternativa. Al no tener que responder directamente al canon tradicional del trepamuros, la serie posee carta blanca para reinventar personajes, mezclar géneros y deformar conceptos conocidos.
No resulta casual que el personaje original naciera en los cómics ambientados en la América de la Gran Depresión, dentro de la línea Noir de Marvel iniciada en 2009. Aquellas historias ya trasladaban el mito superheroico a un contexto de corrupción, desempleo y violencia callejera. La serie recoge esa herencia y la transforma en algo todavía más melancólico. Aquí Ben Reilly parece un hombre cansado, casi derrotado por el propio peso de la ciudad que intenta proteger. Todo esto no impide que el personaje tenga astucia, picardía y gracia, algo que tienen todos los Spider-Man independientemente de qué versión tratemos.
Y Cage entiende perfectamente el tono. Su interpretación evita caer en la autoparodia desatada que muchas veces acompaña su carrera reciente. Hay exageración y algún “momento Cage”, sí, pero también una vulnerabilidad extraña que convierte al personaje en un héroe casi fantasmal. Como si fuese consciente de pertenecer a un universo condenado a desaparecer.
Una serie fascinante… pero con el riesgo de abandonar aquello que la hace especial
Uno de los aspectos más interesantes es la enorme cantidad de villanos y referencias que la serie introduce desde el comienzo. Y, en realidad, tiene sentido. Las historias de Spider-Man siempre han destacado precisamente por la riqueza de su galería de enemigos. El problema es que ‘Spider-Noir’ corre un riesgo evidente: perder fuerza conforme abandone su naturaleza noir para expandirse hacia un modelo más convencional de universo compartido. Como le pasó a ‘Gotham’, por ejemplo.
Porque el verdadero gancho de la serie no está necesariamente en descubrir qué versión alternativa aparecerá después ni en el festival de cameos potenciales. Su gran atractivo reside en esa atmósfera de detective agotado, en esa mezcla entre serial pulp y tragedia urbana que reprime sus superpoderes para guardar las apariencias. Por suerte, en mi opinión, Prime Video ha entendido que ahí está el corazón de la propuesta y no nos falla la respecto. Para muchos esta podría estar entre las producciones superheroicas más singulares de los últimos años.
André Øvredal lleva años demostrando que es uno de los cineastas más interesantes del terror contemporáneo. Desde el falso documental folclórico de ‘Trollhunter’ hasta la inquietante ‘La autopsia de Jane Doe’, pasando por su peculiar aproximación a ‘Drácula’ en ‘El último viaje del Demeter’, el director noruego ha sabido moverse entre distintos subgéneros sin perder nunca una identidad reconocible. Ahora, con ‘El pasajero nocturno’, se lanza de lleno a un tipo de terror mucho más inmediato, más físico y deliberadamente diseñado para jugar con los nervios del espectador. Y sí, también más cercano a ese cine que muchos desprecian rápidamente como “películas de sustos para adolescentes” porque parecen que se hacen en piloto automático bajo determinados esquemas. El problema es que Øvredal demuestra aquí que incluso dentro de ese molde todavía se puede hacer cine tremendamente eficaz.
Porque ‘El pasajero nocturno’ tiene una idea fantástica desde su propia premisa: una entidad sobrenatural que se cuela en los vehículos de sus víctimas como si estuviera haciendo autostop sin haber sido invitada jamás a subir. Es por eso el autosop más auto que he visto en mi vida. La película convierte una camper, espacio cotidiano asociado a libertad y movimiento, en una trampa cerrada donde cualquier trayecto puede convertirse en una sentencia. Hay algo profundamente incómodo en la forma en la que el filme transforma algo tan rutinario como conducir de noche en una experiencia paranoica.
André Øvredal abraza el terror de sobresalto sin complejos
Lo interesante es que Øvredal no intenta disfrazar lo que está haciendo. No pretende construir un discurso elevado sobre el trauma ni esconder el terror bajo capas de simbolismo excesivamente solemne. ‘El pasajero nocturno’ quiere tensar al espectador, quiere jugar con él y quiere hacerlo saltar del asiento. De manera sincera y sinceramente y lo consigue.
El director demuestra dominio del tempo. Hay escenas construidas con paciencia, dejando que la tensión crezca lentamente antes de romperla con sobresaltos muy medidos. Y lo hace exprimiendo al máximo el cine tipo stalker o persecución sobrenatural, similar a ‘It follows’, ‘Dead end’ o ‘La monja’ de hecho en este filme también está inmiscuido el productor Gary Dauberman. Incluso quienes están muy curtidos en cine de terror probablemente se llevarán tres o cuatro sacudidas genuinas.
El primer gran susto ya deja claras las intenciones de la película, pero hay otra secuencia que es directamente una pequeña lección de suspense moderno. Øvredal exprime los espacios vacíos, la iluminación artificial y la vulnerabilidad cotidiana con enorme precisión. Hay una sensación constante de que cualquier rincón puede convertirse en una amenaza.
Sin embargo, la gran secuencia del filme es otra. La del proyector. Quien haya visto la película sabrá inmediatamente de cuál hablo. Y quien no la haya visto probablemente descubrirá ahí el verdadero corazón creativo de la propuesta. Tengo la sensación de que ‘El pasajero nocturno’ nace a partir de la necesidad de construir esa escena concreta. Como si alguien hubiese imaginado primero esa idea visual y luego hubiese levantado el resto de la película alrededor de ella. No explica nada de la trama ni resuelve el misterio principal, pero sí resume perfectamente el tipo de terror que busca Øvredal: uno basado en la percepción, en la anticipación y en la ansiedad de mirar donde no quieres mirar.
Un filme de esos que inventa reglas sobre la marcha
Eso sí, la película tiene defectos bastante evidentes. El principal es uno muy habitual dentro del terror sobrenatural moderno: las reglas de su universo parecen ir apareciendo e incluso cambiando según lo necesita el guion. La entidad funciona a veces de una manera y otras de otra completamente distinta, y el filme nunca termina de construir una mitología sólida que sostenga todas sus ideas. Hay elementos relacionados con el componente religioso cristiano que aparecen pero que no terminan de desarrollarse de forma realmente consistente.
Y, aun así, funciona. Funciona porque Øvredal entiende perfectamente que el cine de terror no siempre necesita una explicación perfecta para generar sensaciones potentes. La película sabe mantener el ritmo, sabe administrar la adrenalina y, sobre todo, sabe divertirse. Hay incluso momentos de humor inesperadamente efectivos que alivian la presión antes de volver a comprimir el estómago del espectador. El mejor ejemplo es probablemente esa escena del claxon, es absurda y liberadora al mismo tiempo.
Además, el filme conecta bastante bien con cierto retrato generacional contemporáneo. Sus personajes viven buscando experiencias constantes, emociones inmediatas y libertad absoluta, evitando cualquier tipo de atadura emocional o vital. No hay aquí grandes reflexiones filosóficas sobre ello, pero sí una mirada bastante clara hacia una juventud hiperestimulada que necesita sentir algo continuamente y a la vez buscar su lugar en el mundo. La película utiliza ese contexto simplemente como combustible narrativo, no como tesis moralizante.
Terror comercial hecho con auténtico talento
Quizá algunos espectadores encuentren ‘El pasajero nocturno’ superficial o vacía. Y probablemente tengan razón en parte. Pero también sería injusto exigirle una profundidad que jamás promete. Øvredal no está intentando reinventar el género ni construir una obra trascendental. Lo que quiere es fabricar un chorreo de tensión sobrenatural y demostrar que todavía se pueden hacer películas de sustos realmente eficaces en una época donde el público parece inmunizado.
Además, hay pequeños detalles de producción y puesta en escena que refuerzan esa sensación de autoría. Øvredal siempre se esmera por diseñar los sustos desde el lenguaje visual y sonoro antes incluso que desde el guion. Y se nota. Hay planos pensados para manipular la mirada del espectador y secuencias enteras construidas alrededor de silencios incómodos o sonidos aparentemente cotidianos.
Con ‘El pasajero nocturno’, André Øvredal añade otro título sólido a una filmografía cada vez más interesante. Puede que no sea su obra más redonda ni la más compleja, pero sí confirma algo importante: parece dispuesto a demostrar que puede sobrevivir dentro de cualquier variante del terror. Folklore, vampiros, fantasmas, brujas o sustos de manual. Todo pasa por su filtro con una solvencia envidiable.
Ficha de ‘El pasajero nocturno’
Estreno en España: 22 de mayo de 2026. Título original: Passenger. Duración: 94 min. País: EE.UU. Dirección: André Øvredal. Guion: Zachary Donohue, T.W. Burgess. Música: Christopher Young. Fotografía: Federico Verardi. Reparto principal: Jacob Scipio, Lou Llobell, Melissa Leo. Producción: 18Hz productions, Coin Operated, Pamount Pictures. Distribución: Paramount Pictures. Género: terror. Web oficial.
En 2018 se estrenó ‘No soy un hombre fácil’ una película francesa rodada por EleonorePourriat que también se estrenó en Netflix. Este viernes llega a nuestras casas gracias a Netflix ‘Las damas primero’ el remake estadounidense protagonizado por RosamundPike y SachaBaronCohen.
Cambio de papeles
Damien, es el prototipo de hombre machista, mujeriego con poder y mucho dinero. Por un terrible accidente, despierta en un mundo completamente distinto, todo él dominado por mujeres. Ahora, tendrá que lidiar con lo complicado de que no le tengan en cuenta. O que le tengan en cuenta para cubrir una cuota.
‘Las damas primero’ es divertida y sin duda sencilla. Con la pretensión de mostrar lo que sería un mundo en el que se tornaran los roles, por supuesto de manera exagerada y mostrando los tópicos más rancios que tenemos de los hombres. Mujeres tiradas en el sofá esperando a que les preparen la cena. Mujeres acosando a hombres. Hombres comprando lencería fina en Victor’s Secret para poder contentar a sus parejas. O como las empresas son lideradas por mujeres, mientras que los hombres están en un segundo plano.
La película exagera un poco todo para que nos demos cuenta de cómo es la sociedad y por supuesto también para dar una lección a este hombre que solo mira a las mujeres como simples objetos y que no quiere nada más que acabar en la cama con ellas.
Directora y reparto
Thea Sharrock (‘Antes de ti’), es la encargada de la dirección de este remake. Una comedia que nos trae situaciones actuales que vemos desde otro punto de vista. Como digo, exagerado y a modo crítica.
Sacha Baron Cohen logra crear un personaje pedante y bastante desagradable. Rosamund Pike logra un cambio muy bueno, y es que en la versión en la que las mujeres dominan el mundo consigue sacar su lado “masculino”. Sus movimientos, mirada y posturas hacen que veamos que le da igual todo y no tiene que moverse como alguien delicado.
También vemos a Charles Dance, Emily Mortimer, Richard E.Grant, Fiona Shaw, Kathyn Hunter, Weruche Opia y Tom Davis entre otros. Si queréis ver una película entretenida, sin necesidad de darle al coco y simplemente pasar una buena tarde, ‘Las damas primero’ es vuestra película.
Ficha de Las damas primero
Estreno en España: 22 de mayo de 2026. Título original: Ladies First. Duración: 90 min. País: Estados Unidos. Dirección: Thea Sharrock. Guion: Katie Silberman, Natalie Krinsky, Cinco Paul. Música:Fotografía: Haris Zambarloukos. Reparto principal: Sacha Baron Cohen, Rosamund Pike, Charles Dance, Emily Mortimer, Richard E. Grant, Fiona Shaw, Tom Davis, Kathryn Hunter. Producción: 3dot productions, Four by Two Films. Distribución: Netflix. Género: Comedia. Web oficial.
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