Masters del Universo desató la nostalgia ochentera en Madrid

Acudimos invitados a un evento de Mattel donde los fans vivimos una experiencia inmersiva

Con motivo del regreso de ‘Masters del Universo’ a la gran pantalla, Mattel celebró un evento especial en la sala de ocio y cultura de El Corte Inglés Callao que reunió a aficionados de varias generaciones alrededor de una de las franquicias más icónicas de los años 80.

La jornada, celebrada este 21 de mayo en Madrid, estuvo centrada en la nostalgia, el coleccionismo y la importancia cultural que sigue teniendo la saga décadas después de su nacimiento. Desde primera hora de la mañana, el espacio estuvo ambientado con una estética retro inspirada en el universo de Eternia, convirtiendo el recinto en un auténtico homenaje a la época dorada de la animación y los juguetes clásicos.

Ambientación retro, arcade vintage y piezas de coleccionismo

Uno de los aspectos más llamativos del evento fue su cuidada ambientación temática. Los asistentes pudieron recorrer distintas zonas inspiradas en Masters del Universo, incluyendo espacios fotográficos, decoración ochentera y una pequeña zona arcade vintage que ayudaba a reforzar la sensación de viaje en el tiempo.

Pero lo más importante fue la presencia del material original. Hubo una exhibición de figuras y piezas de coleccionismo relacionadas con la franquicia, despertando el interés tanto de los seguidores veteranos como de quienes han descubierto recientemente el universo de He-Man gracias a las nuevas producciones y reediciones.Un lujo de colección con un estupendo repaso a todas las etapas que han vido estos míticos personajes.

La experiencia estuvo claramente enfocada en celebrar el legado de la marca y preparar el terreno para la nueva etapa cinematográfica que llegará el 5 de junio a los cines de la mano de Sony Pictures.

La nostalgia como fenómeno cultural

Uno de los momentos centrales de la jornada fue la mesa redonda titulada “La nostalgia como fenómeno cultural: el regreso de Masters del Universo”. Durante la charla, distintos participantes especializados en coleccionismo, cultura pop y creación de contenido geek analizaron el impacto que ha tenido la franquicia a lo largo de varias generaciones.

También se debatió sobre cómo las propiedades intelectuales clásicas están viviendo una nueva edad de oro gracias al auge de la nostalgia en el entretenimiento actual, especialmente entre el público que creció en los años 80 y 90.

Y pudimos escuchar en vivo y en directo a quien pone voz a He-Man en la versión doblada al castellano. Estuvo presente Masumi Mutsuda que es doblador de Nicholas Galitzine en esta y en otras producciones.

El futuro de He-Man y la nueva película

El evento evidentemente sirvió para generar expectación de cara al estreno de la nueva película de Masters del Universo, prevista para el próximo mes de junio y protagonizada por Nicholas Galitzine en el papel de He-Man. En los distintos avances que hemos podido ver se aboga por incluir muchos más personajes que nunca y volver a los años en los que nacieron las figuras, de ahí que tanto el protagonista, como los invitados al evento vuelvan a conectar con elementos como las máquinas arcade.

Asimismo, en el acto orquestado por la marca juguetera, estuvo presente Eleonora Schiavoni, Head Consumer Products España e Italia de Mattel, quien compartió impresiones entre los asistentes sobre el futuro de la marca y atendió a distintos medios durante el encuentro.

Mattel consiguió así convertir esta cita en una celebración del legado de Masters del Universo, demostrando que el poder de la nostalgia sigue más vivo que nunca.

Crítica: ‘Rick y Morty’ temporada 9

En qué plataforma ver Rick y Morty

El caos sigue teniendo alma

Hay series que sobreviven gracias a la nostalgia y otras que siguen adelante porque todavía conservan la capacidad de sorprender. ‘Rick y Morty’ pertenece claramente al segundo grupo. A punto de estrenar su novena temporada (el 25 de mayo), la serie animada de Dan Harmon y Scott Marder continúa demostrando que su mezcla de ciencia ficción salvaje, sátira nihilista y comedia absurda sigue funcionando incluso después de casi una década de emisión y sin contar con Justin Roiland. Y eso no era sencillo. Muy pocas series logran mantenerse frescas cuando su propia fórmula ya ha sido imitada hasta el agotamiento por decenas de producciones posteriores.

Hemos podido ver anticipadamente los episodios 2, 3 y 4 de esta nueva tanda y podemos decir que dejan claro que la serie todavía sabe jugar con el espectador. Más importante aún: sabe cuándo acelerar y cuándo detenerse. La temporada 9 no parece interesada en reinventar completamente el universo de los Smith, pero sí en recordar por qué ‘Rick y Morty’ llegó a convertirse en una de las ficciones animadas más influyentes de la televisión moderna.

Lo más interesante es comprobar cómo la serie sigue manteniendo ese equilibrio casi imposible entre el disparate absoluto y la reflexión existencial. Incluso cuando se entrega a sus conceptos más ridículos, hay una conciencia narrativa muy precisa detrás del caos. Y eso vuelve a sentirse aquí. Los tres episodios proyectados funcionan además como una pequeña muestra de la variedad tonal que tendrá la temporada: ciencia ficción emocional, homenaje al cine de artes marciales y paranoia tecnológica pasada por el filtro del humor más incómodo.

También se percibe una mayor confianza en el ritmo. Las temporadas recientes parecían a veces demasiado preocupadas por la metarreferencia constante o por superar su propia locura conceptual. Aquí, en cambio, los capítulos respiran mejor. Las ideas siguen acumulándose a velocidad demencial, pero los guionistas permiten que algunas escenas tengan peso emocional o incluso tensión real antes de volver a dinamitarlo todo con un chiste absurdo.

9×002: ‘Rick Days, Seven Nights’ confirma que la serie aún sabe emocionar

El episodio 2 de la temporada (estreno el 1 de junio) parte de una premisa aparentemente sencilla: Rick decide tomarse unas vacaciones. Por supuesto, tratándose de ‘Rick y Morty’, eso significa entrar en un escenario de ciencia ficción completamente impredecible donde las reglas físicas y emocionales empiezan a descomponerse casi desde el primer minuto.

Lo más llamativo del capítulo es su capacidad para combinar aventura interdimensional con una sensibilidad inesperada. Probablemente estemos ante uno de los episodios más emotivos de la temporada. No porque abandone el humor salvaje característico de la serie (ni mucho menos), sino porque encuentra una forma bastante elegante de hablar sobre agotamiento, egoísmo y la incapacidad de desconectar del propio caos interior. Además, el episodio mantiene esa tradición de referencias culturales escondidas que los seguidores llevan años rastreando.

9×03: ‘Rick Fu Hustle’ convierte las artes marciales en puro delirio animado

El tercer episodio de la temporada (8 de junio) abraza directamente el cine de artes marciales y lo hace sin ningún tipo de sutileza. El guiño a ‘Kill Bill’ está presente desde el propio giro principal del capítulo, aunque el episodio realmente funciona como una carta de amor caótica a décadas de filmes kung-fu, exploitation oriental y fantasías de venganza hiperviolenta.

Lo mejor es que los guionistas entienden perfectamente el lenguaje del género. No se limitan a copiar referencias superficiales: reproducen ritmos, encuadres y hasta ciertas lógicas narrativas absurdas propias del cine marcial clásico. Incluso hay momentos que recuerdan deliberadamente a la exageración física del wuxia contemporáneo.

La gran idea del episodio gira alrededor de una variación delirante del famoso “golpe de los cinco puntos” popularizado precisamente por ‘Kill Bill’. La pregunta que plantea el capítulo es maravillosa dentro de su absurdo: ¿qué haría Rick si existiera un ataque que provocase tu muerte tras caminar cinco pasos? La respuesta, naturalmente, deriva en una cadena de soluciones científicas grotescas cada vez más ridículas.

También resulta evidente que el equipo creativo se ha divertido muchísimo escribiéndolo. El capítulo transmite esa sensación contagiosa de estar viendo a unos guionistas jugando libremente con todos sus referentes cinematográficos favoritos.

9×03 ‘A Ricker Runs Through It’ mezcla pesca, paranoia y soporte técnico existencial

El episodio 4 (15 de junio) toma prestado su título del clásico ‘El río de la vida’, dirigido por Robert Redford, y utiliza la pesca como punto de partida para una de las historias más paranoicas y extrañamente divertidas de esta nueva temporada.

Lo fascinante aquí es cómo el episodio transforma una actividad aparentemente tranquila en una espiral de conspiraciones tecnológicas, ansiedad digital y soluciones imposibles. Hay un gag relacionado con soporte técnico que probablemente termine convirtiéndose en uno de los momentos más comentados de la temporada entre los fans.

La referencia al filme de Redford no es únicamente un juego de palabras en el título. También existe cierta melancolía escondida bajo el caos narrativo. Igual que aquella película utilizaba el río como metáfora emocional, aquí la pesca funciona casi como una excusa para hablar sobre aislamiento, obsesión y control. De los tres episodios vistos, quizá sea el más extraño tonalmente. Y precisamente por eso también puede terminar siendo el más recordado.

Crítica: ‘The Boys’ temporada 5

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El superhéroe como dictador pop: Patriota ya no es una sátira, es una advertencia

Hay algo profundamente incómodo en esta quinta temporada de ‘The Boys’. No tanto por sus mutilaciones imposibles, sus estallidos de vísceras o sus muertes grotescas (que las hay, y en abundancia), sino porque el universo creado por Eric Kripke ha dejado de parecer una caricatura exagerada para convertirse en una réplica deformada (pero reconocible) de la realidad política y mediática estadounidense actual. Y ahí reside el auténtico horror.

Resulta inquietante comprobar cómo una temporada rodada hace tiempo parece sincronizada con la deriva política de la Norteamérica contemporánea. El paralelismo entre Patriota y Donald Trump ya no se limita a la obviedad del líder populista amado por las masas. Esta vez la serie entra de lleno en el delirio mesiánico, en la construcción de una figura pseudo-divina alimentada por propaganda, manipulación mediática y una masa social intoxicada por la posverdad. Las referencias al MAGA, la demonización de inmigrantes, los ecos del ICE y la intoxicación informativa son tan explícitos que provocan escalofríos. Incluso el propio Kripke terminó reaccionando en redes sociales con un resignado “WTF”, como si él mismo se hubiese sorprendido de hasta qué punto la realidad decidió copiar a su ficción.

Patriota se convierte aquí en el auténtico centro gravitacional de la temporada. Antony Starr ofrece probablemente la interpretación más enfermiza y aterradora del personaje desde el inicio de la serie. Ya no necesita explotar cabezas cada cinco minutos para generar miedo. Le basta con sonreír. Su ego mesiánico recuerda inevitablemente a ciertos montajes creados con IA que han circulado por internet representando a Trump como una especie de Jesucristo moderno. Y lo perturbador es que ‘The Boys’ parece haberlo anticipado antes de que esas imágenes se popularizasen.

La serie lleva años ridiculizando el concepto del superhéroe corporativo, pero en esta última etapa el discurso se vuelve mucho más agresivo. Ya no se trata únicamente de reírse de Justice League o de las poses grandilocuentes del cine superheroico contemporáneo. Aquí directamente se destripa la idea de que una sociedad necesite ídolos salvadores. Y lo hace con una mala leche admirable.

Violencia grotesca, sátira salvaje y un arranque absolutamente demencial

Si alguien pensaba que la televisión moderna ya había alcanzado su techo en materia de violencia absurda, esta quinta temporada llega para demostrar lo contrario. El primer episodio empieza de forma tan salvaje que parece diseñado específicamente para poner a prueba el estómago del espectador. Y sí, si durante años la muerte de David Carradine fue utilizada como referencia morbosa dentro de la cultura popular, ‘The Boys’ consigue aquí superarla con algunas de las muertes más soeces, desagradables y directamente enfermizas vistas en televisión reciente.

Pero lo fascinante es que la serie continúa encontrando formas nuevas de burlarse del cine de superhéroes. Hay una secuencia concreta a cámara lenta que funciona como una sátira descarada de los momentos “cool” asociados a personajes velocistas como Flash o Quicksilver. La escena juega precisamente con esa estética de videoclip heroico que tantas veces hemos visto en filmes de Marvel Studios o DC Studios, solo que aquí el resultado termina siendo grotesco, incómodo y ridículamente divertido.

Ese equilibrio entre humor negro, crítica política y violencia enfermiza sigue siendo la gran virtud de la serie. Lo que en otras manos sería puro nihilismo adolescente, en ‘The Boys’ encuentra una extraña coherencia interna. La sensación constante es que todo puede empeorar todavía más. Y normalmente empeora.

Un final precipitado, personajes desaprovechados y un universo que quizá ya ha dicho demasiado

Eso sí, esta última etapa no sale completamente indemne. El principal problema aparece en su tramo final. Da la impresión de que la serie tenía demasiadas piezas sobre el tablero y necesitaba moverlas a toda velocidad para alcanzar la conclusión definitiva. Hay decisiones importantes que suceden demasiado deprisa, personajes que aparecen y desaparecen casi teletransportándose y conflictos que pedían más respiración dramática.

El desenlace, aun siendo coherente con la deriva nihilista de la serie, transmite cierta sensación de precipitación. Pero también era inevitable. Algunos personajes llevaban tanto tiempo cruzando líneas morales irreversibles que cualquier final relativamente contenido habría resultado falso. ‘The Boys’ jamás pudo terminar de forma realista porque nunca fue una serie realista. Era una pesadilla hiperbólica construida sobre los excesos del capitalismo mediático y del culto al poder.

Quizá el mayor problema sea la gestión de ciertas subtramas. La de Soldier Boy queda extrañamente colgada pese a que su presencia se siente constantemente sobrevolando la historia. Peor aún resulta el tratamiento de los personajes de Gen V. Llegan tarde, aparecen poco y apenas tienen impacto real. Se percibe claramente la intención de seguir alimentando el universo expandido de la franquicia, pero el problema es que ‘Gen V’ terminó cancelándose, dejando esas conexiones narrativas en una especie de limbo frustrante.

Ahora solo queda esperar a la futura precuela centrada en Soldier Boy y sus antiguos compañeros, porque este universo todavía parece resistirse a morir. Aunque quizá la gran pregunta sea otra: después de haber reflejado de forma tan inquietante el deterioro político y social contemporáneo, ¿qué puede hacer ahora ‘The Boys’ para sorprendernos más que la propia realidad?

Crítica de ‘The Boroughs: Jubilación Rebelde’

En qué plataforma ver The Boroughs: Jubilación rebelde

Poca novedad en esta serie de ciencia ficción 

De los creadores de ‘El Señor de los Anillos: La guerra de los Rohirrim‘ o la maravillosa ‘El Cristal Oscuro: La era de la resistencia’, llega a Netflix ‘The Boroughs: Jubilación Rebelde’. Jeffrey Addiss y Will Matthews nos traen una historia de ciencia ficción en pleno desierto en una comunidad de jubilados. Todo ello respaldado por Los Hermanos Duffer, creadores de la famosa ‘Stranger Things’.

Unos ancianos rebeldes

Acompañamos a Sam, un hombre que acaba de perder a su mujer y es llevado a una residencia exclusiva, The Boroughs, una gran comunidad de jubilados en la que poder vivir la vida al máximo. Pero no todo parece bonito, pues para el parece todo una cárcel.

Una de sus primeras noches tiene un encuentro terrible que le hace quedarse e intentar desentrañar el secreto que hay en The Boroughs.

La serie es entretenida, pero admito que no me ha terminado de encandilar en exceso. Con ocho episodios de unos 40 min cada uno, vamos poco a poco conociendo a todos los personajes de esta curiosa comunidad. La serie me ha recordado a tantas cosas, no es que esté mal realizada, pero si que quizás si hubiese tenido algún que otro episodio menos, creo que sería suficiente. No me cuenta nada nuevo. De echo este año en el Festival De Sitges tuve la ocasión de ver ‘The Home’ y la sinopsis se parece un poco, si que es verdad que da un giro más fantástico que me ha gustado, pero mas o menos ha sido muy parecido.

Reparto y equipo

Pero no todo ha sido malo, la verdad que los actores han logrado mantener la serie al completo. Y es que estamos hablando de un repartazo. Alfred Molina encabeza esta historia de género fantástico, junto a Bill Pullman, Geena Davis, Clarke Peters, Denis O’Hare, Jena Malone, o Alfre Woodard entre otros.

Se nota mucho el cariño puesto en cada uno de los personajes. Me gusta mucho la química que hay entre todos y la camaradería. Y otro punto a su favor sin duda la producción de la serie. Está super bien cuidada, los efectos digitales me han parecido super buenos para una serie, que al final no suelen tener tanto presupuesto como las películas. Y el diseño de la criatura (si, hay bicho) me ha gustado mucho.

Conclusiones

‘The Boroughs: Jubilación Rebelde’ no es perfecta, pero es una serie que puede ser interesante para la gente que no ha visto demasiado cine fantástico. Al final es una historia curiosa y bien llevada. En mi caso, no me ha contado nada nuevo y quizás mis expectativas eran demasiado altas. Recordad, nunca hay que ir con grandes expectativas, porque no significa que un producto sea malo, si no que quizás nos habíamos hecho otra película en la cabeza y tampoco es justo. Como siempre digo, vedla, disfrutadla y comentadme que os a parecido a vosotros.