Los Premios Fugaz 2026 revelan su shortlist con 60 cortometrajes finalistas

La 10ª edición del certamen perfila el pulso del cine corto español con una selección diversa y marcada por el compromiso social

La 10ª edición de los Premios Fugaz ha dado a conocer su esperada shortlist, compuesta por 60 cortometrajes que optan a convertirse en los nominados oficiales. Hemos asistido a la lectura pública celebrada en el Auditorio de la Casa del Reloj de Arganzuela, en Madrid, donde se ha reunido una nutrida representación de profesionales del sector audiovisual.

El acto contó con la participación de figuras como Adán Pichardo, Beatriz Ramos o Luis Cámara, entre otros miembros del comité seleccionador. Como cierre del evento, se proyectó el cortometraje ganador de la pasada edición, reforzando el carácter de celebración del formato corto.

60 obras que definen el panorama actual

La selección incluye 40 cortometrajes de ficción, 10 documentales y 10 de animación, elegidos entre más de 600 trabajos presentados. Este primer corte supone un filtro clave antes de las nominaciones finales, que serán decididas por la Comisión de CortoEspaña, integrada por más de 1.800 profesionales del sector.

Según destacó Samuel Rodríguez, la shortlist no solo funciona como antesala de los premios, sino como una herramienta para identificar tendencias y dar visibilidad a obras relevantes dentro del circuito.

Diversidad temática y mirada social

Uno de los aspectos más destacados de esta edición es su fuerte carga temática. Una parte significativa de los trabajos aborda cuestiones como la enfermedad, la vejez o la fragilidad humana, reflejando preocupaciones contemporáneas desde distintas perspectivas narrativas.

Al mismo tiempo, se detecta una clara presencia de relatos centrados en lo social y lo político: migraciones, memoria histórica o conflictos bélicos aparecen como ejes narrativos recurrentes. Este enfoque convive con una notable diversidad de géneros, desde el drama —predominante— hasta la comedia, el thriller o la ciencia ficción.

Presencia femenina y pluralidad lingüística

La shortlist también deja datos relevantes en términos de representación. Cerca del 42% de los cortometrajes seleccionados cuentan con mujeres en la dirección, una cifra especialmente significativa en animación, donde la mayoría de títulos están dirigidos por creadoras.

En cuanto a los idiomas, la selección refleja una realidad más plural de lo habitual, con presencia de lenguas cooficiales como el catalán o el gallego, además de propuestas multilingües y piezas sin diálogo, especialmente en animación.

Gala final y consolidación del certamen

La gala de entrega de premios se celebrará el próximo 22 de junio en Kinépolis Ciudad de la Imagen, en Madrid, consolidando este espacio como sede habitual del evento. En esta edición, se repartirán galardones en un total de 21 categorías, coincidiendo con el décimo aniversario del certamen.

Desde su creación en 2017, los Premios Fugaz se han convertido en un referente dentro del cortometraje español, con más de 150 premios entregados y una creciente red de festivales colaboradores que refuerzan su impacto en el sector.

Con esta shortlist, el certamen vuelve a demostrar su capacidad para capturar el estado actual del cine corto en España, combinando diversidad formal, compromiso temático y una mirada cada vez más inclusiva..

Shortlist Premios Fugaz 2026

FICCIÓN

21 de octubre”, de Joel Cánovas
“¡Por las tetas de Lucía!”, de Paloma Mozo y Anna Carbonell
“¿Tienes un minuto?”, de Yago Casariego
“Abril”, de Alexandra Iglesias
“Afasia”, de Álex Marín
“Aigua salina”, de Ivet Moreno y Abraham Delgado
“Amarraditos”, de Arturo Mombiedro Lozano
“Antón”, de Mikel González Beorlegui
“Buitres”, de Santi Alvarado
“Cara de cona”, de Guillermo de Oliveira
“Chicken Jazz”, de Imanol Ruiz De Lara
“Discordia”, de Álvaro Amate
“El color gris”, de Marina Velázquez Benítez
“El Revisor”, de Jandro
“Epifanía”, de Chiqui Carabante
“Faustino”, de German Mairen
“Ginoide”, de Celia Galán
“Homing”, de Hansel Rodrigues y Elizabeth Atherton
“I walked through the wall”, de Pablo Larcuen
“In Memoriam”, de Teresa Bellón y César F. Calvillo
“Insondable”, de Pablo Guirado
“La Línea Roja”, de LSDavid (David Labajos Sáez)
“La última canción”, de María Lorente-Becerra
“Lo que no se ve”, de María Algora y Mikel Bustamante
“M.A.T. (Molt alta tensió)”, de Joan Alamar
“Macarena, una comedia espiritual”, de Nazaret Beca y Rodrigo Sancho
“Montecarlo 67”, de Rubén Guindo Nova
“Pordentro”, de Álvaro G. Company y Mario Hernández
“Señuelo”, de Martha G. Ayerbe
“Ser un hombre”, de Lucas Parra
“Sí se enteran”, de Beltrán Peralba
“Te dejo el mar”, de Alfredo Andreu Ríos
“Tenéis que verlo”, de Nacho Solana
“The one minute problem”, de Nicolás Delgado de la Cámara
“Tiempo y Perdón”, de Teresa Trasancos
“Tú no”, de Marta Albert González
“Último superviviente a bordo”, de Jorge Blas Borroy
“Un buen Salvaje”, de Joan Vives
“Una vocal”, de Polo Menarguez
“Videoclub 2021”, de Guillermo Polo

ANIMACIÓN

Baile con la Muerte”, de Carlota Massó
“Con café (Cuentos con la C)”, de María Manero Muro
“El aspirante”, de Sam Orti
“El Cuerpo de Cristo”, de Bea Lema
“El Fantasma de la Quinta”, de James A. Castillo
“El mismo”, de Virginia Curia
“Ma-ma”, de Isabel María Monge Guerrero
“One-Way Cycle”, de Alicia Núñez Puerto
“Pinchu es así”, de Carmen Córdoba
“Pobre Marciano”, de Álex Rey

DOCUMENTAL

Abril, hoy no es invierno”, de Mabel Lozano
“El ressò de la mirada”, de Carles Bover
“Estigma”, de Pilar García Elegido
“La fuerza del silencio”, de Samuel Vela
“Luz”, de Aner Etxebarria
“Memento fabulam”, de Candela Núñez Gutiérrez
“Mortal y Rosa El Cortometraje”, de Sonia Tercero Ramiro
“No Oblidem”, de Carlos López Rey
“Sin miedo ni culpa”, de Rocío Sánchez
“Vencejos”, de Manu Arzá y Álvar Alonso

Crítica: ‘Errores épicos’

En qué plataforma ver Errores épicos

Comedia neurótica, caos moral y decisiones al límite

Dan Levy junto y Taylor Ortega traen a través de Netflix la serie ‘Errores épicos’, una serie que se construye desde una premisa aparentemente sencilla: dos personajes profundamente desubicados en sus propias vidas se ven arrastrados a una espiral de decisiones absurdas con consecuencias cada vez más graves y criminales. Él, un pastor ejemplar incapaz de confesar su homosexualidad a su comunidad y ella, una actriz fracasada que regresa de Nueva York cargada de frustración y cinismo, forman un dúo tan improbable como explosivo.

Ambos son hermanos pero no biológicos, lo cual forma entre ellos una conexión tan frágil y volátil como obligatoria. Levy encarna a un protagonista que recuerda poderosamente al Leonard interpretado por Johnny Galecki en ‘The Big Bang Theory’: nervioso, dubitativo, atrapado en su propia inseguridad. Sin embargo, aquí ese arquetipo se desplaza hacia terrenos más incómodos, donde la represión personal no es solo un rasgo cómico, sino el motor de decisiones erráticas. Ortega, por su parte, construye un personaje abrasivo, casi hostil, un auténtico vórtice emocional que sorprende tanto por su agresividad como por el dato de haber mantenido una relación de 17 años con su pareja, lo que añade una capa de absurdo existencial a su carácter.

La química entre ambos no es la clásica de comedia ligera, es más bien un constante forcejeo. Se necesitan, pero también se empujan mutuamente hacia el desastre. En ese sentido, ‘Errores épicos’ encuentra su voz en el conflicto permanente, en la incomodidad sostenida, en el espectador que ríe pero también sufre con cada decisión equivocada.

Tradición de enredos criminales con sello propio

Narrativamente, la serie (que se estrena este 9 de abril en Netflix) se inscribe en una tradición bien conocida: la de individuos corrientes atrapados en tramas criminales que les superan. Transita un viaje similar al de ‘Una terapia peligrosa’ o ‘Falsas apariencias’, donde el humor surge del contraste entre la banalidad de los protagonistas y la gravedad de las situaciones en las que se ven envueltos. Incluso podría rastrearse una conexión conceptual con relatos como ‘La empresa de sillas’ o ‘Bronca’, donde lo cotidiano se descompone en una cadena de decisiones desafortunadas y momentos de locura y desconcierto.

Aquí, el detonante no es tanto el crimen en sí como la incapacidad de los personajes para gestionar el estrés. Cada error genera otro mayor, en una progresión casi matemática del desastre. La escritura destaca precisamente por eso: por su precisión en el caos. Los diálogos están cargados de timing cómico, pero también de una tensión creciente que convierte cada escena en una bomba a punto de estallar.

Esta podría ser una serie improvisada por cómo se va de madre y por cómo los personajes elevan aún más las réplicas de sus compañeros. Esto se traduce en momentos que se sienten naturales, casi incómodamente reales, como si el guion se estuviera desmoronando ante nuestros ojos… cuando en realidad parece calculado hacia el surrealismo.

Una comedia no apta para nervios sensibles

De algo que conviene mucho avisar con ‘Errores épicos’ es de su capacidad para generar ansiedad en el espectador. No es una serie relajante, de hecho, podría decirse que es abiertamente hostil para quienes sufren de “empatía hiperactiva”: ver a los personajes tomar decisiones claramente equivocadas, una tras otra, puede resultar estresante.

En este sentido, la figura materna interpretada por Laurie Metcalf actúa como catalizador del caos. Su personaje, histérico y controlador, evoca inevitablemente a la Madre Amantísima de ‘Futurama’, tanto por su ambición desmedida como por su capacidad para manipular emocionalmente a sus propios hijos. No es el problema central, pero sí el combustible que mantiene la maquinaria del desastre en funcionamiento.

La temporada ofrece una resolución satisfactoria sin renunciar a dejar cabos sueltos que apuntan claramente a una continuación. Así es que tampoco es apta para aquellos incapaces de convivir con finales abiertos y con cancelaciones de Netflix. Los hilos argumentales que se insinúan en los últimos episodios sugieren una segunda temporada aún más desbordada, donde las consecuencias de los errores acumulados podrían alcanzar dimensiones mayores.