Crítica: ‘El caballero de los Siete Reinos’

En qué plataforma ver El caballero de los Siete Reinos

Poniente cambia los dragones por la comedia y la justa

Es difícil regresar a Poniente sin esperar el sonido de alas dracónicas o el choque de ejércitos masivos. Sin embargo, lo primero que hay que advertir al espectador desprevenido es que ‘El caballero de los Siete Reinos’, aunque firmemente ambientada en el mundo de R.R. Martin, cambia radicalmente de tono. Para algunos fans puristas, curtidos en la solemnidad política de ‘Juego de Tronos’ o la tragedia shakesperiana de ‘La casa del dragón’, este giro podrá resultar desconcertante, quizás incluso malo. Pero para otros, será una bocanada de aire fresco absolutamente necesaria.

HBO parece haber entendido que la única forma de evitar el hastío del espectador ante tantas conspiraciones palaciegas era apostar por algo diametralmente opuesto: la sencillez y sorprendentemente, el humor. Si las anteriores entregas eran óperas wagnerianas, ‘El caballero de los Siete Reinos’ se acerca más a una balada folk tocada en una taberna ruidosa. Es una manera inteligente de conseguir esquivar las comparaciones directas que habrían hundido a cualquier otro spin-off que intentara imitar la escala de sus predecesoras.

Un tono radicalmente distinto: entre Lanthimos y el cine medieval

En los libros originales ya se ve que este es un texto mucho más ligero, casi una novela picaresca medieval, y la serie abraza esta naturaleza sin complejos. Es abiertamente más cómica, apoyándose en la química de una extraña pareja. Por momentos, la dirección y los diálogos afilados hacen que parezca más ‘La favorita’ de Yorgos Lanthimos que ‘Juego de Tronos’. Hay un absurdo delicioso en la burocracia de los torneos y en la pomposidad de los caballeros que la serie explota con maestría.

Incluso si la serie fuese un poco más allá con el espectáculo de la comedia y la anacronía musical, estaríamos hablando de la nueva versión de ‘Destino de caballero’, aquella película de culto protagonizada por Heath Ledger. La comparación no es gratuita, puesto que la trama se ambienta completamente en una justa, con todo el color, el polvo y el bullicio que ello conlleva. Sin embargo, descuidad que este tono lúdico se mantiene sobretodo durante los tres primeros capítulos. Es ahí cuando la cosa cambia. Tras los episodios dirigidos por Owen Harris (conocido por ‘Black Mirror’), tiene lugar un giro que cambia la dinámica de la serie, recordándonos que, a fin de cuenta, en Poniente nadie está completamente a salvo. Y es por todo esto que el episodio 5 regresa a la brutalidad de los campos de batalla de Westeros, con toda la violencia e impredecibilidad que ello conlleva.

El caballero de los Siete Reinos como serie pequeña en una historia inmensa

George R. R. Martin figura como co-creador y productor ejecutivo, con Ira Parker ejerciendo de showrunner, y se nota el cariño por el material original. Estamos ante una precuela con un formato inusual: seis episodios de poco más de 30 minutos. Esta duración, más propia de una sitcom que de un drama de prestigio, juega a su favor, evitando el relleno innecesario.

Cronológicamente, la acción ocurre aproximadamente 90–100 años antes de ‘Juego de Tronos’ y se sitúa también unos 70 años después de los eventos más tempranos narrados en ‘La casa del dragón’. Es una época fascinante por lo que no tiene: es un mundo donde los dragones son solo recuerdos y cráneos polvorientos. El linaje Targaryen ostenta el Trono de Hierro, sí, pero su poder ya genera cuestionamientos. Sin la amenaza nuclear de los dragones, la autoridad se mantiene mediante la política y la percepción, algo que vemos a través de los ojos del caballero errante Dunk (interpretado por un inmenso Peter Claffey) y su escudero Egg (el joven Dexter Sol Ansell).

La serie se desarrolla durante la era de la Primera Rebelión Fuegoscuro, aunque el foco está en las interacciones personales. La participación de personajes como Aerion Targaryen (Finn Bennett), Lyonel Baratheon (Daniel Ings) y Baelor Targaryen (Bertie Carvel) aporta ese toque de realeza divina y peligrosa, pero vista desde abajo. Muy bien cogido el reparto, especialmente la dinámica entre Claffey y Ansell, que sostienen el peso emocional de la trama con una naturalidad pasmosa y llana.

La sombra de los Targaryen y el giro que lo cambia todo

Para quienes vengan de la literatura, sabrán que en su historia editorial en España, ‘El caballero de los Siete Reinos’ es una compilación de tres relatos: ‘The Hedge Knight’ (El caballero errante), ‘The Sworn Sword’ (La espada leal) y ‘The Mystery Knight’ (El caballero misterioso). La serie narra las aventuras de este caballero, que no es otro que el antepasado de Brienne de Tarth, un dato que explica mucho sobre el tamaño del personaje y el código de honor que veremos en pantalla.

Lo brillante de esta propuesta es que aporta una perspectiva más «a ras de tierra». Ofrece una profundización cultural y social sobre cómo vivían distintas capas de la sociedad en esa época, lejos de la Fortaleza Roja. Es por ello una historia mucho más pequeña y mucho más sencilla que todo lo que hemos visto hasta ahora. Pero no os dejéis engañar por la escala: en buena parte sienta las bases de lo que transcurre durante ‘Juego de Tronos’.

La serie es diferente incluso en su tratamiento de la acción: evita mostrar muertes violentas gratuitas, buscando más el impacto narrativo que el visual. Pero eso no quita que no haya violencia; cuando el acero choca, se siente pesado y peligroso. Constantemente sentimos que esto es el mundo de R.R. Martin y puede morir un personaje repentinamente.

Si no quieres destriparte el primer giro interesante que llega en el tercer capítulo, no mires exactamente de qué va esta historia en internet. Solo diré que la inocencia del torneo da paso a una realidad política mucho más oscura. ‘El caballero de los Siete Reinos’ demuestra que no hacen falta dragones para contar una gran historia de Poniente. Solo hacen falta un buen caballero, un escudero sabiondo e insolente y un guion que sepa reírse de sí mismo antes de sacar la espada.

La serie se estrena el 18 de enero y tiene anunciada segunda temporada para 2027.

Crítica: ’28 años después: el templo de los huesos’

En qué plataforma ver 28 años después: el templo de los huesos

Cuando la ira ya no necesita excusas pero aún así te las da

Hablar de ‘28 años después. El templo de los huesos’ implica aceptar, desde el primer minuto, que la saga ha dejado de buscar respetabilidad para abrazar el exceso como forma de discurso. Si ‘28 años después’ fue un capricho lúcido de Danny Boyle y Alex Garland, una secuela que utilizaba el apocalipsis para disparar contra el aislamiento británico, el nacionalismo rancio y la obediencia militar ciega, esta nueva entrega dirigida por Nia DaCosta opta por regresar a los orígenes salvajes del relato. No es una marcha atrás, sino una mutación: menos alegoría ordenada y más demencia consciente.

DaCosta, que ya demostró en ‘Candyman’ su interés por reformular mitologías desde una mirada incómoda, recoge el testigo (con Garland firmando el guión) y lo lleva a un terreno donde la lógica se fragmenta, pero el subtexto permanece. ‘28 años después. El templo de los huesos’ no quiere ser una película elegante ni medida. Quiere ser un artefacto furioso, impregnado de rabia acumulada, tanto vírica como social.

Un mundo roto que ya no cree en la razón

La película es plenamente consciente de su escenario: una población aislada, mermada y mentalmente erosionada por décadas de abandono. Aquí los infectados no son solo cuerpos descontrolados, sino el espejo deformado de una sociedad mermada que lleva demasiado tiempo sobreviviendo sin horizonte. El virus de la ira ya no es únicamente un catalizador narrativo, es un estado emocional colectivo.

Visualmente, DaCosta conserva la columna vertebral estética de la saga, cámara nerviosa, suciedad digital, violencia abrupta, pero introduce una imaginería más cercana a lo ritual y lo sacrílego. El “templo” del título no es solo un espacio físico, sino una metáfora de cómo la desesperación acaba organizándose en torno a creencias extremas. En ese sentido, la película se permite una libertad tonal que roza lo delirante, como demuestra una de sus decisiones musicales: mezclar una canción de Duran Duran asociada al opening del anime ‘Speed Grapher’ con el icónico ‘The number of the beast’ de Iron Maiden. No es un guiño gratuito, sino una declaración de principios: lo pop, lo satánico y lo apocalíptico conviven sin jerarquías.

Este enfoque también sirve para dar sentido retrospectivo al extravagante final de la entrega anterior y a la aparición de los Jimmys, liderados por Jack O’Connell. Lo que antes podía parecer una sátira excesiva, con ecos evidentes al caso mediático de Jimmy Savile que ya explicamos en esta web, aquí adquiere una dimensión más inquietante. Los Jimmys ya no son solo una broma negra: representan cómo el vacío moral se llena con ídolos grotescos cuando las instituciones colapsan.

Ciencia, fe y el nuevo rostro del fanatismo

Uno de los grandes aciertos de ‘28 años después. El templo de los huesos’ está en el choque ideológico entre los personajes interpretados por Ralph Fiennes y Jack O’Connell. El primero encarna una visión científica, cansada pero firme, con unas maneras encantadoras. El segundo, un líder satanista que abraza el caos como respuesta al abandono. El enfrentamiento entre ambos articula el núcleo temático del filme: la guerra contemporánea entre conocimiento y creencia, entre hechos contrastados y narrativas conspiranoicas.

Resulta especialmente sugerente ver a O’Connell en este rol tan sacrílego tras su presencia destacada en ‘Sinners’, una de las películas de terror más comentadas de la temporada anterior. Aquí su personaje canaliza un carisma peligroso, muy reconocible en una época en la que el negacionismo y las teorías delirantes ganan terreno frente a verdades científicas largamente asumidas. Garland, fiel a su trayectoria en la ciencia ficción, utiliza este conflicto para insistir en que el verdadero terror no está en los infectados, sino en la facilidad con la que la razón se convierte en enemiga en aras de libertades que dan rienda suelta a nuestra naturaleza salvaje.

No es casual que el tráiler incorpore la voz de Arthur C. Clarke, recuperando una reflexión sobre un futuro impredecible y brutal. En aquella intervención para la BBC, Clarke advertía también de cómo el avance científico puede hacer que ciertas mentalidades se vuelvan conservadoras por miedo a quedarse atrás. Esa idea atraviesa la película como un nervio oculto y conecta tanto con la primera ‘28 días después’ como con esta nueva entrega.

Un cierre más sólido y un futuro inquietante

A diferencia de su predecesora, ‘28 años después. El templo de los huesos’ ofrece un final más cerrado, menos extravagante y narrativamente más satisfactorio. No renuncia al impacto ni al hype, pero evita la sensación de chiste privado que dividió a parte del público. La última escena unirá a buena parte de los desencantados con el estreno del año pasado. Aunque por otro lado se introduce un elemento clave relacionado con la evolución del virus que reconfigura el tablero y despertará una expectación genuina olvidada en otras historias de zombies como ‘The Walking Dead’.

Sabiendo que esta cuarta entrega se rodó de manera simultánea y que será Danny Boyle quien cierre esta etapa de la saga, la película funciona como un puente sólido entre el caos y la conclusión. No es una simple película de zombis, es un comentario incómodo sobre un mundo que, incluso sin virus, ya parece infectado de ira.

Ficha de ‘28 años después: el templo de los huesos

Estreno en España: 16 de enero de 2026. Título original: 28 Years Later: The Bone Temple. Duración: 109 min. País: Reino Unido. Dirección: Nia DaCosta. Guion: Alex Garland. Música: Hildur Guðnadóttir. Fotografía: Sean Bobbitt. Reparto principal: Ralph Fiennes, Jack O´Connell, Alfie Williams, Erin Kellyman, Chi Lewis-Parry. Producción: Columbia Pictures, DNA Films, Decibel Films. Distribución: Sony Pictures. Género: terror. Web oficial.

Nominaciones a los Premios Goya 2026

‘Los domingos’ y ‘Sirat’ se baten en duelo en los próximos Goya

La actriz Toni Acosta y el actor y productor Arturo Valls, han sido los encargados de desvelar los aspirantes a conseguir el Premio Goya en la próxima 40 edición.

El 28 de febrero tendremos nuestra gran cita con el cine español en Barcelona. Allí podremos ver pasar a lo mejor de este pasado año 2025. Con 13 nominaciones, ‘Los domingos’ es la favorita, seguida muy de cerca por ‘Sirat’. Pero no se quedan lejos ‘La cena’ con 8 nominaciones o ‘Sorda, ‘El Cautivo’ y ‘Tigres’ con 7  nominaciones cada una.

Sin duda un año lleno de grandes películas y en las que hemos visto brillar a sus estrellas de cine. Sin más os dejamos con la lista de nominados de esta 40ª edición de los Premios Goya 2026.

Nominados

Mejor Película

  • ‘La cena’ de Manuel Gómez Pereira
  • ‘Los domingos’, de Alauda Ruiz de Azúa
  • ‘Maspalomas’, de José Mari Goenaga y Aitor Arregi
  • Sirat’, de Oliver Laxe
  • Sorda’, de Eva Libertad

Mejor Actor Protagonista

  • Alberto San Juan por ‘La cena’
  • Miguel Garcés por ‘Los domingos’
  • José Ramón Soroiz por ‘Maspalomas’
  • Mario Casas por ‘Muy lejos
  • Manolo Solo por ‘Una quinta portuguesa’

Mejor Actriz Protagonista

  • Ángela Cervantes por ‘La furia’
  • Patricia López Arnaiz por ‘Los domingos’
  • Nora Navas por ‘Mi amiga Eva’
  • Susana Abaitua por ‘Un fantasma en la batalla’
  • Antonia Zegers por ‘Los tortuga’

Mejor Actor de Reparto

  • Miguel Rellán por ‘El Cautivo’
  • Juan Minujín por ‘Los Domingos’
  • Kandido Uranga por ‘Maspalomas’
  • Tamar Novas por ‘Rondallas’
  • Álvaro Cervantes por ‘Sorda’

Mejor Actriz de Reparto

  • Elvira Mínguez por ‘La cena’
  • Nagore Aramburu por ‘Los domingos’
  • Miryam Gallego por ‘Romería’
  • Elena Irureta por ‘Sorda’
  • María de Medeiros por ‘Una quinta portuguesa’

Mejor Dirección

  • Alauda Ruiz de Azúa por ‘Los domingos’
  • Aitor Arregi y José Mari Goenaga por ‘Maspalomas’
  • Carla Simón por ‘Romería’
  • Oliver Laxe por ‘Sirat’
  • Albert Serra por ‘Tardes de soledad

Mejor Guion Original

  • Alauda Ruiz de Azúa, por ‘Los domingos’
  • Jose Mari Goenaga, por ‘Maspalomas’
  • Oliver Laxe y Santiago Fillol, por ‘Sirat’
  • Agustín Díaz Yanes, por ‘Un fantasma en la batalla’
  • Avelina Prat, por ‘Una quinta portuguesa’

Mejor Guion Adaptado

  • Guillermo Galoe y Víctor Alonso-Berbel por ‘Ciudad sin sueño
  • Celia Rico Clavellino por ‘La buena letra’
  • Joaquín Oristrell, Manuel  Gómez Pereira y Yolanda García Serrano por ‘La cena’
  • Carla Simón por ‘Romería’
  • Eva Libertad por ‘Sorda’

Mejor Dirección Novel

  • Ion de Sosa por ‘Balearic
  • Jaume Claret Muxart por ‘Estrany Riu’
  • Gemma Blanco por ‘La furia’
  • Gerard Oms por ‘Muy lejos’
  • Eva Libertad por ‘Sorda’

Mejor Actor Revelación

  • Toni Fernández Gabarre por ‘Ciudad sin sueño’
  • Julio Peña por ‘El Cautivo’
  • Hugo Welzel por ‘Enemigos’
  • Jan Monter Palau por ‘Estrany Riu’
  • Mitch por ‘Romería’

Mejor Actriz Revelación

  • Nora Hernández por ‘La cena’
  • Blanca Soroa por ‘Los domingos’
  • Elvira Lara por ‘Los tortuga’
  • Llúcia García por ‘Romería’
  • Miriam Carlo por ‘Sorda’

Mejor Película Europea

  • Cónclave’ de Edward Berger
  • ‘La chica de la aguja’ de Magnus von Horn
  • ‘On Falling’ de Laura Carreira
  • ‘Un simple accidente’ de Jafar Panahi
  • Valor sentimental’ de Joachim Trier

Mejor Película Iberoamericana

  • ‘Belén’ de Dolores Fonzi
  • ‘La misteriosa mirada de flamenco’ de Diego Céspedes
  • ‘La piel de agua’ de Patricia Velásquez
  • ‘Manas’ de Marianna Brennand Fortes
  • ‘Un poeta’ de Simón Mesa Soto

Mejor Película Documental

  • ‘Todos somos Gaza’ de Hernán Zin
  • ‘Eloy de la Iglesia. Adicto al cine’ de Gaizka Urresti
  • Flores para Antonio’ de Elena Molina e Isaki Lacuesta
  • ‘Tardes de soledad’ de Albert Serra
  • ‘The Sleeper. El Caravaggio perdido’ de Álvaro Longoria

Mejor Película de Animación

  • Bella’ de Manuel H. Martín y Amparo Martínez Barco
  • Decorado’ de Alberto Vázquez
  • ‘El tesoro de Barracuda’ de Adrià García
  • Norbert’ de José Corral Llorente
  • ‘Olvia y el terremoto invisible’ de Irene Iborra

Mejor Montaje

  • ‘Ciudad sin sueño’
  • ‘Los domingos’
  • ‘Los tigres’
  • ‘Sirat’
  • ‘Un fantasma en la batalla’

Mejor Dirección de Fotografía

  • ‘Ciudad sin sueño’
  • ‘Los domingos’
  • ‘Los tigres’
  • ‘Maspalomas’
  • ‘Sirat’

Mejor Maquillaje y Peluquería

  • ‘El cautivo’
  • Gaua
  • ‘La tregua’
  • ‘Maspalomas’
  • ‘Sirat’

Mejores Efectos Especiales

  • ‘Enemigos’
  • ‘Gaua’
  • ‘Los tigres’
  • ‘Sirat’
  • ‘Un fantasma en la batalla’

Mejor Diseño de Vestuario

  • ‘El cautivo’
  • ‘Gaua’
  • ‘La cena’
  • ‘Los domigos’
  • ‘Romería’

Mejor Música Original

  • ‘El talento’
  • ‘Leo & Lou’
  • ‘Los tigres’
  • ‘Maspalomas’
  • ‘Sirat’

Mejor Canción Original’

  • ‘Caigan las rosas blancas’
  • ‘Flores para Antonio’
  • ‘Hasta que me quede sin voz’
  • ‘La cena’
  • ‘Parecido a un asesinato’

Mejor Sonido

  • ‘El cautivo’
  • ‘Los domingos’
  • ‘Los tigres’
  • ‘Sirat’
  • ‘Sorda’

Mejor Dirección de Arte

  • ‘El cautivo’
  • ‘La cena’
  • ‘Los tigres’
  • ‘Maspalomas’
  • ‘Sirat’

Mejor Dirección de Producción

  • ‘Ciudad sin sueño’
  • ‘El cautivo’
  • ‘Los domingos’
  • ‘Los tigres’
  • ‘Sirat’

Mejor Cortometraje de Ficción

  • Ángulo muerto
  • ‘Sucre’
  • ‘El cuento de una noche de verano’
  • ‘Sexo a los 70’
  • ‘Una cabeza en la pared’

Mejor cortometraje documental

  • ‘Disonancia’
  • ‘El santo’
  • ‘La conversación que nunca tuvimos’
  • ‘The painter’s room’
  • ‘Zona Wao’

Mejor Cortometraje de animación

  • ‘Buffet’
  • ‘Paraíso’
  • ‘Carmela’
  • ‘El corto de Rubén’
  • ‘El estado del Alma y Gilbert’