Nuevas estrellas y grandes premiados han presentado hoy sus películas
El día de hoy ha arrancado con un maestro como Park Chan-wook y su nuevo trabajo, ‘No other choice’ (crítica aquí). Pero también con estrellas emergentes como el trío formado por Peter Cilella, Justin Benson y Aaron Moorhead que presentan ‘Descendent’ o los artífices de ‘Luger’, la nueva comedia de acción española. También ha llegado al festival a presentar ‘Bulk’ el director Ben Wheatley, autor también de ‘Megalodón 2’.
Wheatley defendió la diversidad de escalas de producción y dijo que le gusta trabajar con presupuestos variados: “No creo que haya un buen filme con más dinero o un mal filme con menos dinero”. El director ha recibido el Premio Màquina del Temps y reconoció que “me gusta la ciencia ficción de los 60, la franquicia de Marvel o jugar a videojuegos. Me lo paso bien con todo”.
‘Descendent’ es el debut como director de Peter Cilella, habitual en los filmes de Justin Benson y Aaron Moorhead, quienes también producen junto a Mark Ward (‘Hatchet’). La película se centra en Sean Bruner, un vigilante escolar atrapado entre la frustración laboral y la inminente paternidad. Tras un misterioso encuentro con una luz en el cielo, comienza a sufrir visiones, desarrolla un oído extraordinario y una inesperada habilidad para la pintura.
El planteamiento evita clichés: no seguimos a un profesor o alumno, sino a un trabajador común que enfrenta el miedo de repetir el trágico destino de su padre. El filme combina ciencia ficción, drama y thriller psicológico para explorar la herencia del trauma y la sombra del suicidio como amenaza intergeneracional.
Con ritmo pausado y un uso ambiguo de lo visual y sonoro, ‘Descendent’ propone una experiencia inquietante más cercana a la reflexión existencial que al espectáculo alienígena.
Si el año pasado ya sufrimos con los ancianos en ‘La ley de Penny Lane’, este año nos adentramos en un asilo un tanto peculiar. Una pequeña urbanización llena de fiestas y muy buen rollo
Aquí es donde entra nuestro protagonista después de varios avisos por parte de la policía de terminar en la cárcel. Su padre consigue que le dejen hacer trabajos sociales y así poder redimirse.
Pero, no todo es lo que parece en este lugar “feliz” y es que como todos los lugares tienen un gran secreto y esto ocurre en la cuarta planta, donde no todo es tan divertido como debería. A partir de este momento la vida de Max comienza a parecer una verdadera pesadilla.
‘The home’ es bastante entretenida, tiene una premisa interesante y el giro es bastante curioso. Además, cuando se pone rara es cuando más divertida es.
Comedia negra con corazón, donde un hombre despedido tras décadas de servicio se convierte en un villano torpe y desesperado, decidido a eliminar a su competencia laboral. Con esto ya os puedo adelantar que la ambigüedad moral y la comedia negra se acerca a ‘Breaking Bad’. Lee Byung-hun destaca al mostrar esa mezcla de solemnidad casi imponente (a lo Mads Mikkelsen) y torpeza absurda, mientras Son Ye-jin aporta al filme la tensión emocional: su madre/esposa funciona casi como brújula moral entre la sospecha y la complicidad. El enredo recuerda al estilo de Woody Allen, con entrevistas de trabajo que se vuelven rituales, malentendidos, e incluso humor slapstick, pero el suspense late fuerte bajo la superficie. El tema social es doloroso: la presión de mantener el empleo, el miedo de perderlo, la autoexigencia, temas que en Asia se reflejan también en alarmantes tasas de suicidio laboral. Quizá la película habría ganado fuerza si fuera algo más breve, concentrada, pero su ambición la convierte en uno de los trabajos más juguetones de Park Chan-wook.
Ai, una joven estudiante japonesa, comienza a observar comportamientos extraños de sus compañeros de clase. Tanto los alumnos como los profesores se convierten en una especie de secta que hace que las rutinas de gimnasia, se conviertan en una gran pesadilla.
Junji Ito, podría ser la mente pensante de esta locura. Tenemos una pirámide humana gigante moviéndose por todos lados, gente haciendo figuras intentando atrapar a quien no piensa como ellos.
Al final es una gran metáfora de la falta de individualismo que tiene últimamente nuestra sociedad. Donde no hay nada original y todo el mundo termina haciendo lo mismo. Ya sea por modas o simplemente no quedarse atrás o ser un marginado. La película está entretenida, aunque la esperaba algo más sangrienta.
Después de estar desempleado durante varios años, un hombre diseña un plan único para conseguir un nuevo trabajo: eliminar a su competencia.
Crítica
Posee el dramatismo y la moral ambigua cómicamente negra de obras como ‘Breaking Bad’
Park Chan-wook regresa al largometraje tras tres años de su último estreno cinematográfico y nos entrega una sátira oscura que combina humor, suspense y tragedia ligera. ‘No other choice’ parte de una premisa a la que estamos acostumbrados en España pero que en Corea es prácticamente un infortunio y una vergüenza: Man-su (Lee Byung-hun), veterano trabajador de una fábrica de papel, es despedido luego de 25 años de fidelidad. Para una persona de su edad eso supone una crisis similar a la de los cuarenta y coloca su dignidad, su masculinidad, su rol como padre de familia en riesgo.
El protagonista de esta historia se convierte a la desesperada en un villano improvisado. Man-su no es un malvado clásico, ni un antihéroe puro, sino algo más complejo: es el villano torpe que, en su ingenio desesperado, traza un plan para eliminar la competencia en entrevistas de trabajo. Sus tropiezos físicos, sus equivocaciones, su ingenuidad criminal lo acercan más a una figura tragicómica que a un asesino frío. Lee Byung-hun lo interpreta con una vis comica facial que impone, similar en esto al carácter estirado de Mads Mikkelsen, pero con momentos de torpeza tan exagerados que provocan risa, sin quitar que el personaje posee también una desesperación real.
El tono recuerda en ciertos pasajes al Woody Allen de “comedia de enredos” y criminales, donde entrevistas, encuentros absurdos y diálogos sobre la identidad laboral se suceden con rapidez e ironía. Pero Park lo mezcla con suspense: el humor no está reñido con la tensión, con el miedo de no encontrar empleo, con la angustia social. Esa fusión funciona, aunque se nota que, si la película hubiese sido más corta, habría mantenido un ritmo aún más afilado. Hay secuencias que se sienten repetitivas o cuya acción alargada es poco necesaria para el avance del conflicto.
Son Ye-jin interpreta a Mi-ri, esposa de Man-su, madre que flota entre la sospecha y la complicidad. Ella capta el suspense: sabe más de lo que admite; su mirada, su paciencia, su equilibro entre sostener la familia y dudar de lo que hace su marido suman tensión. En muchos momentos ella parece ser el centro moral oculto, o al menos el pivote más humano. La película acierta al darle ese espacio, porque acaba siendo el personaje más interesante.
El film no se limita a la comedia negra y pudiera ser que debajo lata una denuncia social potente. En Asia (y en otros lugares), la presión de mantener el empleo, de no fallar, de sostener a la familia puede llegar a ser devastadora. Se sabe que allí los índices de suicidio relacionados con la pérdida de empleo o el miedo de perderlo crecen, ya pudimos verlo en ‘El juego del calamar’. Y ‘No Other Choice’ pone esa ansiedad en primer plano. Man-su no quiere solo volver al trabajo: espera que los entrevistadores no tengan otra opción que elegirlo a él, una metáfora de lo desesperado de su situación económica, social y emocional. Esa presión de “no hay alternativa” es lo que le da su título todo el peso dramático: no solo habla de su lucha personal, sino de un mecanismo de opresión laboral, donde muchas personas sienten que no hay otra opción.
‘No Other Choice’ es una obra que tenía posibilidades y no es que fracase, pero si podría haber sembrado más debate de haber sido más corta o ahondar más en el drama social que expone. Mantiene al espectador en esa franja incómoda entre la identificación y la repulsión, entre la risa y el nudo en la garganta. Si final posee esa moral ambigua que hace difícil saber si estamos ante un villano o una víctima, como sucedía a veces en ‘Breaking Bad’.
Ficha de la película
Estreno en España: 13 de febrero de 2026. Título original: Eojjeolsuga eobsda. Duración: 139 min. País: Corea del Sur. Dirección: Park Chan-wook. Guion: Park Chan-wook, Don McKellar, Lee Kyoung-mi, Jahye Lee. Música: Young-wuk Cho. Fotografía: Kim Woo-hyung. Reparto principal: Lee Byung Hun, Son Yejin, Park Hee Soon, Lee Sung Min, Yeom Hye Ran, Cha Seung Won. Producción: CJ ENM Co., CJ Entertainment, Moho Film. Distribución: MUBI. Género: comedia, drama, suspense. Web oficial: https://mubi.com/es/es/films/no-other-choice
Un guardia escolar de LA, marcado por una tragedia familiar, tiene visiones extrañas tras ver una luz misteriosa, y debe enfrentar sus demonios antes del parto de su esposa.
Crítica
Muy buena reflexión sobre como los traumas familiares pueden abducir tu presente
La ciencia ficción independiente sigue demostrando que, sin necesidad de grandes presupuestos, puede ofrecer relatos cargados de atmósfera, ideas y desasosiego. ‘Descendent’, dirigida por Peter Cilella (actor habitual en los filmes de Justin Benson y Aaron Moorhead), es un buen ejemlo de ello. La película cuenta con la producción de Mark Ward, responsable en su día de títulos de culto como ‘Hatchet’ o los documentales ‘Working with a Master’. También figuran en los créditos como productores ejecutivos los propios Benson y Moorhead, quienes han dado el salto al gran público con series como ‘Daredevil: Born Again’, ‘Loki’ o ‘Caballero Luna’, aunque siempre serán más recordados por sus obras personales que exploran viajes en el tiempo, paradojas y dimensiones alternativas. Con ese aval, muchos nos acercamos a este estreno con expectativas altas.
Lo que propone Cilella es un relato de encuentro en la tercera fase con tintes profundamente íntimos. El protagonista, Sean Bruner (Ross Marquand), es un vigilante de colegio que vive una doble crisis: el estancamiento laboral y el vértigo de ser padre primerizo junto a su esposa Andrea (Sarah Bolger). Esa elección del rol protagónico resulta refrescante; no estamos ante el enésimo profesor, alumno o director de instituto, sino ante un trabajador de base, alguien que observa desde fuera la vida escolar, y cuya rutina se ve sacudida por un extraño suceso. Una luz en el cielo, una caída en el trabajo y, a partir de ahí, el inicio de una transformación.
Sean comienza a sufrir visiones y pesadillas que parecen mezclar recuerdos traumáticos con experiencias alienígenas. De pronto desarrolla habilidades inusitadas: pinta con una maestría inesperada y su oído se vuelve extremadamente agudo. El misterio sobre qué es real y qué pertenece al terreno de la alucinación vertebra la película, pero el guion no se limita al suspense de ciencia ficción. Hay un poso dramático evidente: la sombra de la herencia familiar y la tendencia al suicidio que marcó a su padre. A lo largo del metraje se repite como un mantra la idea de que los hijos acaban por parecerse a los padres, tanto en gestos como en destino, y ese miedo impregna cada decisión del protagonista.
El filme avanza con un ritmo más contemplativo que trepidante, apoyándose en la ambigüedad visual y sonora para mantener la incertidumbre. El espectador, al igual que Sean, nunca sabe si lo que ocurre pertenece a lo sobrenatural o a la fractura psicológica de un hombre atenazado por la ansiedad y la herencia del trauma. Esa ambigüedad puede resultar frustrante para quien espere respuestas claras, pero es precisamente lo que convierte a ‘Descendent’ en una obra con eco: habla del miedo a la paternidad, del peso del pasado y de cómo los fantasmas personales pueden ser más aterradores que cualquier encuentro alienígena.
‘Descendent’ no es un espectáculo de ciencia ficción al uso, sino un thriller psicológico con tintes cósmicos que dialoga con las obsesiones temáticas de Benson y Moorhead, pero filtradas a través de la mirada de un debutante que ha sabido hacer de la vulnerabilidad y el miedo humano su motor narrativo.
Ficha de la película
Estreno en España: por determinar. Título original: Descendent. Duración: 96 min. País: EE.UU. Dirección: Peter Cilella. Guion: Peter Cilella. Música: Tyler Strickland. Fotografía: Alexander Chinnici. Reparto principal: Ross Marquand, Sarah Bolger, Susan Wilder. Producción: Rustic Films. Distribución: YouPlanet Pictures. Género: ciencia ficción, drama. Web oficial: https://www.rustic.film/
Rafa y Toni son dos delincuentes de poca monta que trabajan para Ángela, una abogada de moral flexible que ofrece a sus clientes soluciones rápidas al margen de la ley. La historia se desarrolla a lo largo de un día frenético en un laberíntico polígono industrial, cuando son contratados para recuperar un coche robado para uno de esos clientes. En su maletero, encuentran una misteriosa caja fuerte que contiene una reliquia de la Segunda Guerra Mundial: una pistola Luger P08, muy codiciada por gente muy peligrosa del mundo del hampa.
Crítica
Cine de acción sin glamour, pero con carácter
‘Luger’, lo nuevo de Bruno Martín, se presenta como una bocanada de aire fresco para el cine de acción español, respirando no solo por su violencia cruda, sino por la química contagiosa de sus protagonistas. El productor de ‘Os Reviento’, éxito reciente de la acción en España, da aquí su salto a la dirección con un filme que homenajea los ochenta, los beat’em ups de recreativa o las buddy movies convertidas en enjambre de mamporros, traiciones y lealtades rotas. En ‘Luger’ los personajes centrales son dos matones que, palabras textuales «emiten fracturas, no facturas»: están interpretados por David Sanz con acento canario y descaro, y por Mario Mayo con chispa callejera. Con ellos se construye una dupla memorable, pareja tipo “el cerebro y el forzudo”, como si Shane Black hubiera hecho casting callejero en alguna barriada española. Entre ellos hay amor-odio, fricciones, risas y mamporros que suenan tan rotundos que casi te duelen.
Toda la acción sucede en un polígono industrial (el ficticio “Santos 117”), escenario perfecto para las luces duras, los espacios de hormigón vacíos de vida o llenos de chatarra, los callejones entre naves oxidadas y esa atmósfera industrial que recuerda a la estética de los primeros filmes de Tarantino o Guy Ritchie cuando el barrio y el hampa se encontraban con estilo. No hay concesiones al glamour; los golpes duelen, las heridas no pasan desapercibidas ni dejan a los protagonistas indemnes y únicamente manchados como Rambo tras la batalla. Eso hace que ‘Luger’ no sea solo espectáculo visual de puñetazos, sino algo que se vive en la piel: la violencia como materia narrativa, no sólo decorado.
El ritmo tiene momentos más rítmicos que frenéticos, pero Bruno Martín sabe cuándo bajar el puño para dejar respirar la tensión, mostrar la vulnerabilidad, dejar que los personajes sangren emocionalmente. Constantemente nos vienen a la mente películas del corte ‘Arma letal’ o ‘Dos buenos tipos’, es decir, a Shane Black le gustará esta película. Y eso es porque hay estilo, hay esa escuela, no hay plagio o copia barata. La película está repleta de ecos, pero cuenta con una identidad española que se cuela en la jerga, los modismos, los ambientes del barrio, de los que viven al margen, de hecho aquí todo es calaña, no hay ni un solo personaje benigno. Puede que no todo en el guion sorprenda pues algunas decisiones siguen trazas conocidas, pero en conjunto ‘Luger’ se alza como un thriller de acción contundente, con corazón, adrenalina, risas y dolor.
Quizá su mayor acierto sea no permitirse la frialdad que tantas películas del género sufren: los personajes importan, sus heridas pesan, su relación importa. Y aunque la trama no sale del polígono ni de esos ambientes ese enfoque resulta, paradójicamente, su fuerza: la geografía cerrada aumenta la claustrofobia, las traiciones se sienten más cerca, la violencia más cruda. El ejercicio de arraigo y personalidad calé es quizá cercano al que hizo Miguel Ángel Vivas con ‘Asedio’ y si estuviésemos hablando de cine francés esta película llevaría el título de ‘Los miserables’ o si fuese una producción estadounidense quizá estaríamos ante un ‘The tax collector’ o cualquier otra de David Ayer. ‘Luger’ no es perfecta, pero es una película de acción que recuerda por qué vemos estas pelis: para que nos golpeen, para que nos rían, para que amemos a nuestros inadaptados. Bruno Martín demuestra que conoce el género, lo respeta, y lo revuelve hasta hacerlo suyo.
Ficha de la película
Estreno en España: por determinar. Título original: Luger. Duración: 96 min. País: España. Dirección: Bruno Martín. Guion: Bruno Martín, Santiago Taboada. Música: Levi Star. Fotografía: David Hebrero. Reparto principal: David Sainz, Mario Mayo, Ángel Acero, Ana Turpin, Ramiro Alonso, Bruno Martín, Mauricio Morales, Mónica Miranda, Daniel Ortiz, Kike Guaza, Roberto García, Mariví Carrillo, Javier Calleja, Ana Peregrina. Producción: La Dalia Films, The Go Betweeners, Far Seas Productions, Futurotel, BM, Labia.Distribución: Filmax. Género: suspense. Web oficial: https://lugerlapelicula.com/
Cumberbach recibe el Premio Máquina del Tiempo con una inconmensurable ovación
Emocionante el día de hoy es decir poco. Al margen de películas que hemos visto durante la jornada, cuyas mi-críticas tenéis en los párrafos tras la galería de fotos, hemos estado en compañía de gran talento francés y británico. Para empezar hemos acudido a la rueda de prensa sobre ‘El hombre menguante’, la nueva película que adapta la novela clásica. Para continuar hemos estado con un mítico actor francés como Dominique Pinon, presente en series actuales como ‘Outlander’ o ‘The walking dead’ y en clásicos como ‘Alien 4’ o ‘Amelie’. Y por último la gran estrella mediática del día Benedict Cumberbach acompañado del director de ‘Esa cosa con alas’.
En la presentación de ‘El hombre menguante’ contamos con su protagonista Jean Dujardin, su director Jan Kounen y su productor Alain Goldman. Todos remarcaron que esta película no es un remake de la película de Jack Arnold, sino una nueva adaptación de la novela de Richard Matheson. Pese a los avances de la época está hecha con efectos prácticos. Dujardin ha dicho al respecto que «le fue poco cómodo estar solo sin replicas de otros actores. Tuve que ser paciente y obedecer mucho. Nunca hubo araña o pelota de tenis como referencia, no diré que tenía para guiarme. Únicamente que la araña representa simbólicamente para mi los miedos, la angustia, las dificultades de la vida Pero en el rodaje no conté con nada de eso. Por su parte Kounen contó como contaron con la tecnología para rodar diferentes escalas del mismo espacio, pero todo desde lo práctico: «hemos hecho una película a la antigua, haciendo homenaje a Jack Arnold (soy gran fan de su obra) conectando con sus retos». Las referencias que el director tomó para inspirarse fueron «El naufrago o El planeta de los simios. Y la idea con el sonido era recordar que todo es muy grande, no él muy pequeño. Alexandre Desplat es un compositor al que le gusta proponer, íbamos en sintonía con el hilo que me presentó, intentando encajar con algo como los cuentos de Hans Christian Andersen» finalizó para transmitirnos cómo de sensorial es el filme.
Con Dominique Pinon revivimos películas míticas. En Sitges 2025 se proyectará ‘Delicatessen’ en 4k a si es que era ineludible tratarla en el encuentro que tuvimos con ellos: «fue una película diferente, loca. Y es que está llena de personajes locos. Fue la primera película para mucha gente, actores y técnicos. El sentimiento era el de estar en un rodaje especial. Desde el guion. Fue el primer proyecto que vi que contaba con storyboard». Sobre ‘Alien resurrection’: recibí la llamada de Jean-Pierre Jeunet, es lo primero que recuerdo siempre. Estaba por entonces en Francia en una obra de teatro. Me comentó que tenía algo para mí desde Hollywood, para Alien. Ok, muy bien. Con Sigourney Weaver. ¡¿Como?! Muy bien. Nunca pensé que un francés pudiese formar parte de una producción de ese tipo. Nunca imagine que pudiese ser yo». Y por supuesto le preguntamos por su participación en el live action de Mortadelo y Filemón: «fue divertido. fue difícil para mi por las frases en español y un trabalenguas que tenía que decir en catalán. Fesser me decía, que hablase más rápido siempre. Fesser es muy simpático y muy español. Había mucha gente amateur como Benito Pocino, que era un cartero de un pueblo catalán. Eso sumado a mis problemas de idioma… Fue muy divertido».
Benedict Cumberbatch y Dylan Southern protagonizaron el momento más multitudinario de la jornada. Vienen a presentar ‘Esa cosa con alas’, una adaptación de la novela de Max Porter sobre el duelo y el desconsuelo. Una obra que el director había leído hacía ya diez años y para cuya criatura realizada con prostéticos contó hasta cuatro artistas. El actor, que hace en el filme un gran trabajo de introspección ha señalado que «El duelo es una experiencia que forma parte de la naturaleza del ser humano. Y es importante poder hablar abiertamente de ello». La mayor ovación llegó cuando Cumberbatch finalizó su discurso sobre el arte declarando que «se trata de intentar hacer buen arte, no importa donde sea. Ya sea una obra de bajo presupuesto, ya sea algo de Hollywood». Poco antes de este encuentro el actor recibió el Premi Màquina del Temps. Pronto tendréis todo el encuentro subido en nuestro canal de Youtube.
‘Death of a Unicorn’
Un padre y una hija atropellan a un unicornio salvaje en su camino hacia una importante reunión con el jefe de una empresa farmacéutica. Lo que parecía un fin de semana de negocios se convierte en algo mucho peor.
‘Death of a unicorn’ no desfasa, pero sí que tiene las suficientes muertes macabras para divertir. Es como si fuese una película infantil pero que se les va de las manos. Lo digo, por la manera en la que está contada la cinta. Tenemos personajes un tanto tontos intentando cazar unicornios y realmente es como un pequeño cuento.
La película, como digo, es entretenida sin más, pero merece la pena su visionado ya solo por el diseño que tienen estas criaturas. El CGI, quizás a veces deja un poquito que desear. Supongo que esa es la razón para llevarla directamente a plataformas y no estrenarla en cines.
La ópera prima de Alex Scharfman es un divertimento simple con unas cuantas dosis de salvajes muertes que logra una mezcla un tanto peculiar.
Un documental que transita entre el documental real y el cine fantástico, haciendo que los directores de esta película se vean incluidos dentro de la propia trama de la cinta.
Es extraña y bastante curiosa, tiene sus altibajos y creo que es porque al final lo han alargado en exceso, pero no quita que sea un documental muy interesante. Además, podéis conocer ‘Arrebato’ y ver como estaba tan en paralelo con su propia realidad.
No conocía la figura de Iván Zulueta y una de las grandes cosas que hace ‘El último arrebato’ es devolvernos a este artista a la vida y lograr que veamos partes de ‘Arrebato’, su última película que se estreno en el cine Azul de Madrid el 9 de junio de 1980. Una cinta que sigue siendo uno de los grandes enigmas del cine español.
Marta Medina y Enrique López Lavigne son los encargados de dirigir este curioso documental y como digo, nos han devuelto a esta figura tan desconocida para muchos. Para mí conocer a uno de los grandes diseñadores de carteles del cine español ha sido una de las mejores cosas de ‘El último arrebato’. Los carteles de películas como ‘El Verdugo’, ‘Viridiana’, ‘Asignatura pendiente’ o ‘Matador’, salieron de su cabeza y sin duda es algo increíble.
Desde su arranque con una escena de body horror, ‘The Surrender’ de Julia Max marca el tono de una propuesta inquietante y visceral. Pronto queda claro que no se trata solo de terror físico, sino de un relato donde rituales, creencias y hechicería desafían tanto la ciencia como la cordura. Kate Burton interpreta a una madre que se aferra a prácticas homeopáticas y vudú para retrasar lo inevitable, mientras Colby Minifie encarna a una hija atrapada entre la lógica médica y la herencia de un mundo ancestral. El título juega con varios niveles: la resistencia filial, la negación materna ante la muerte y un giro que no puede desvelarse. Con ecos de Relic, la película combina drama familiar y terror metafísico, explorando el miedo a rendirse cuando un ser querido se transforma o desaparece. Julia Max firma un debut irregular pero poderoso, cargado de tensión y atmósfera malsana.
‘Together’, debut de Michael Shanks, se adentra en el body horror para explorar las relaciones de pareja desde lo grotesco y lo íntimo. La historia sigue a Millie (Alison Brie) y Tim (Dave Franco), una pareja desgastada cuya mudanza al campo deriva en un proceso insólito: sus cuerpos empiezan a fusionarse. Lo que podría ser simple efecto visual se convierte en metáfora del miedo al compromiso, la pérdida de individualidad y el deseo de pertenecer por completo al otro. Shanks combina horror y ternura, incomodidad y lirismo, en un relato que recuerda que el amor puede ser refugio o prisión. Con un desenlace perturbador y abierto a múltiples lecturas, la película confirma el buen momento del género y supone un arriesgado y prometedor debut.
Nos vamos de campamento, donde chavales adolescentes pasan parte del verano. Todo esto puede ser maravilloso, pero también un infierno para ciertas personas que puedan sufrir algún caso de bullying. ‘La plaga’ es eso, esa manera de contagiarte y terminar siendo marginado por la sociedad. En este caso, esa sociedad son adolescentes a los que nadie guía y actúan como animales.
Lo de guiar, es que es tremendo como los monitores, profesores, pasan totalmente de todo, no se dan cuenta de nada. Y claro, esto es al final, bastante real y nos hace darnos cuenta de lo desprotegido que están muchas veces estos niños y que no tienen ciertas herramientas para salir de esto ellos solos. La película es muy buena, realmente me ha dejado un poco fría, porque me esperaba algún elemento fantástico, pero una vez ya sabiendo lo que he visto, admito que me ha gustado bastante y los chavales están de 10.
Ópera prima de Ratchapoom Boonbunchachoke, es una fábula fantástica sobre el duelo, la memoria y el olvido. Tras morir por una enfermedad causada por la contaminación, Nat regresa como espíritu en una aspiradora, obligando a su marido a convivir con el pasado de forma literal. La propuesta, de tono absurdo y poético, recuerda por momentos al humor surrealista de José Luis Cuerda o Quentin Dupieux, jugando con la delgada línea entre la risa y la melancolía.
Boonbunchachoke crea un universo en el que los objetos conservan emociones y los fantasmas representan tanto pérdidas personales como olvidos sociales. Sin embargo, la película peca de olvidarse de su propia vis cómica en su tramo central, volviéndose más contemplativa que divertida. Aun así, su originalidad visual y su delicado equilibrio entre lo íntimo y lo político la convierten en una de las propuestas más sugerentes del cine tailandés reciente.
En 1957 ya se hizo una versión de la novela de Richard Mathenson y tengo que decir que me parece maravillosa, tiene mucho ritmo y unos grandes efectos. Desde Francia, nos llega una nueva versión de la novela y al igual que la anterior, me ha gustado, de manera diferente, pero creo que es una gran adaptación.
La cinta nos cuenta como un hombre normal comienza a encoger después de un suceso extraño pero nada llamativo en el cielo. Día a día ve como su ropa le queda grande y como su mujer se va convirtiendo en una persona más alta. Con una premisa muy sencilla, la película nos trae una historia llena de filosofía y con un gran mensaje.
Si que es cierto que esta adaptación no tiene mucho ritmo, es una película pausada, pero creo que le viene de perlas con la novela de Mathenson, con su escritura que parece poesía y sus frases que dan tanto para pensar. Además el tema de efectos especiales está de maravilla, la mayoría de ellos son prácticos. Y por supuesto Jean Dujardin está muy bien, la película recae sobre sus hombros y lo aguanta con soltura.
‘Luger’, ópera prima en la dirección para Bruno Martín (productor de ‘Os Reviento’), es un thriller de acción puro y duro, inspirado en los buddy movies de los ochenta y las películas de directores como Tarantino o Guy Ritchie. En un único día, dos buscavidas, el astuto Rafa (David Sanz) y el fornido Toni (Mario Mayo), se ven envueltos en una misión que escala rápidamente en violencia cuando descubren una reliquia de la Segunda Guerra Mundial en un coche robado. La película transcurre únicamente en un polígono industrial, lo que ofrece variedad escénica pese a los límites del espacio, y cada golpe duele, cada herida deja huella que no se cura al instante como sucede con la mayoría de personajes de acción hollywoodienses.
Aquí no hay un personaje bondadoso, todo es calaña. La relación de amor-odio entre los dos protagonistas aporta calor humano, chistes constantes con referencias y ese descaro callejero que sorprende. Luger no evade la crudeza ni la convicción del género: los personajes están manchados de violencia, pero no de indiferencia. No es solo adrenalina, sino también lealtad, traición y redención. Una nueva pieza que consolida al cine de acción en España como algo más que fuegos artificiales: con pulso, corazón y puñetazos.
Me ha tenido intrigada y a la vez aburrida. Una cinta un tanto repetitiva y que la verdad hace que pierdas bastante el hilo. En la cinta encontramos un antiguo espía jubilado que comienza a sentir curiosidad por la mujer que está en la habitación de al lado.
Antes de seguir, admito que tengo un problema con el cine italiano y me cuesta entrar bastante, no se el por qué, pero me pasa a menudo. Siguiendo con esto, la película es bastante interesante, tira de varios recursos y otra cosa no, no para, tiene un ritmo vertiginoso. Que como he dicho, en mi caso, ha hecho perderme. No quiere decir que ‘Reflection in a dead Diamond’ sea mala ni mucho menos, simplemente no es mi tipo de cine. Como virtudes, su fotografía, es increíble, tiene unos decorados super cuidados y nada está puesto gratuitamente.
‘It Ends’, dirigida por Alex Ullom, es una de esas películas que, bajo la apariencia de un coming of age clásico, esconde una mirada más profunda sobre el tránsito a la madurez. Un grupo de jóvenes viaja por una carretera que parece no tener fin, símbolo de una generación que busca sentido en un mundo que se repite y se desgasta. Teniendo cerca el estreno de ‘La larga marcha’ recordará a muchos a historias de Stephen King. Lo sorprendente es que Ullom y su equipo, con apenas experiencia profesional y un presupuesto obtenido en partidas de póker online, logran una obra coherente, sensible y visualmente envolvente. Su tono contemplativo, su ritmo pausado y su sinceridad emocional le otorgan un peso inusual dentro del cine independiente reciente. ‘It Ends’ habla de lo que se pierde al crecer y de lo poco que entendemos sobre nosotros mismos mientras seguimos conduciendo hacia la nada. Un debut que, por madurez y ambición, merece ser escuchado.
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