Crítica: ‘La vieja guardia 2’

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Sinopsis

Andy y su equipo de guerreros inmortales continúan su misión de proteger a la humanidad. Esta vez, un nuevo y formidable enemigo amenaza el tejido mismo de la Vieja Guardia.

Crítica

Rucka se la juega con una entrega puente

No son pocas las historias que juguetean con el tema de la inmortalidad y la regeneración de la carne (conste que no me estoy poniendo cristiano). Para muchos y sobre todo más jóvenes el referente cercano será Wolverine o Deadpool pero hay otros ejemplos como ‘Los inmortales’ de Russell Mulcahy, ‘The Man from Earth’ de Richard Schenkman o más recientemente el ‘BRZRKR’ de Keanu Reeves (lo cual sigo diciendo que es una precuela encubierta de John Wick). Incluso diría que hay algo del ‘Hancock’ de Peter Berg en todo esto de ‘La vieja guardia’. Todos ellos tienen en común que en mayor o menor medida bucean en las dudas existenciales y consecuencias de no poder morir para un ser humano. También en la dedicación hacia uno mismo o hacia la humanidad aprovechando el don que les ha sido dado. Pero también la mayoría coincide en brindarnos altas dosis de acción, casi siempre sangrienta. Todo eso, está más o menos en ‘La vieja guardia 2’.

Netflix da continuidad a ‘La vieja guardia’ con una segunda película. Los cómics de Greg Rucka y Leandro Fernández que narraban en tres tomos las aventuras de unos mercenarios inmortales tuvieron una primera adaptación que abarcaba el primer volumen y ahora podemos ver como progresa esta historia en formato live action con una película que nos deja también muchas incógnitas, aunque ofrece alguna respuesta.

Con el estreno de ‘La vieja guardia 2’, Victoria Mahoney toma el relevo de Gina Prince-Bythewood cinco años después. El tiempo parece no haber pasado y se mantiene la estética de la primera entrega y el tono reflexivo, pero también hereda (y amplifica) algunos de sus mayores defectos. Donde la primera parte sorprendía por su tratamiento intimista de la inmortalidad y sus consecuencias morales, ‘La vieja guardia 2’ opta por un enfoque más coral. La acción se multiplica, los personajes se dispersan y el guion, aunque con destellos interesantes, pierde interés. Mahoney logra imprimir ritmo a la narrativa, pero la historia avanza sin rumbo definitorio, como si se tratara de un capítulo más en una serie que no termina de decidirse a concluir. Para mayor decepción no hay escenas que amplifiquen el trasfondo de los protagonistas, flashbacks que en los cómics si hemos tenido a raudales y que nos construían la psique de todos estos eternos comandados por Andrómaca/Charlize Theron.

El apartado visual mantiene un nivel más que aceptable, con algunas secuencias potentes, pero es en las coreografías donde esta entrega decepciona. Las escenas de acción, que deberían ser el otro corazón del filme junto con los momentos de introspección inmortal, se perciben casi siempre artificiosas, falsas, notándose a veces que no se están peleando. Pierden precisión y contundencia. Hay una sobredependencia del montaje rápido y los planos cerrados, lo que resta impacto a los combates.

Como ya dije en su día, la película mantiene las relaciones entre los mercenarios. Se conservan sus interacciones de amor-odio, una especie de despreocupación por su integridad que roza el humor negro y un dramatismo propio de las tragicomedias antiguas, al fin y al cabo son seres milenarios. Uno de los aspectos más esperados por los fans, tanto del film como del cómic, era una mayor exploración del lore de estos guerreros, que pese a ser eternos no son incansables. Aunque la cinta no llega a ofrecer una explicación definitiva sobre la naturaleza de la inmortalidad, sí se agradecen algunos apuntes y nuevos personajes que expanden el universo narrativo. Rucka, que vuelve a firmar el guion, introduce pequeñísimos fragmentos del pasado de ciertos personajes y pequeñas pistas que aportan textura al relato. Sin embargo, el resultado sigue sabiendo a poco. Imagino que Rucka está jugueteando con su producto y tiene mucha fe en rodar más continuaciones. El mayor lastre de ‘La vieja guardia 2’ es, precisamente, su carácter de puente. Al igual que el segundo tomo del cómic, esta entrega se siente como un paso intermedio, una historia que no cierra nada y deja todo en manos de una posible tercera parte. Las tramas quedan abiertas, los conflictos no evolucionan del todo, y el espectador termina con la sensación de haber visto una aventura más, funcional pero poco nutritiva.

Ficha de la película

Estreno en España: 2 de julio de 2025. Título original: The old guard 2. Duración: 105 mmin. País: EE.UU. Dirección: Victoria Mahoney. Guion: Greg Rucka, Sarah Walker. Música: Ruth Barrett, Steffen T. Fotografía: Barry Ackroyd. Reparto principal: Charlize Theron, Uma Thruman, Henry Golding, Chiwetel Ejifor, Kiki Layne, Matthias Schoenaerts, Chico Kenzari, Veronica Ngo, Luca Marinelli. Producción: Denver and Delilah Productions, Image Comics, Marc Evans Productions, Panorama Films, Pinella Productions, Skydance Media. Distribución: Netflix. Género: acción, ciencia ficción, adaptación. Web oficial: https://www.netflix.com/title/81328881

Crítica: ‘Bejaranos, el oficio del ciclista’

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Sinopsis

‘Bejaranos, el oficio del ciclista’ es la historia de éxito de tres leyendas, Lale Cubino, Roberto Heras y Santi Blanco, pero también la de quienes, desde su infancia, soñaron con triunfar sobre la bicicleta y se enfrentaron a todo tipo de adversidades: Luis Roberto Álvarez “Rubi” y Moisés Dueñas. Los propios protagonistas relatan sus hazañas, pero también nos cuentan las sanciones por dopaje o el accidente que truncó el sueño de Rubi. Todo ello mientras se enfrentan a la incertidumbre de un futuro en el que deben reinventarse tras haber dedicado su vida entera a la pasión por el ciclismo.

Crítica

Pedaladas contra el olvido: Béjar recupera su voz ciclista

Como parte de los reportajes realizados por el sello ‘Informe Plus+’ llega a Movistar Plus+ el 2 de julio el documental ‘Bejaranos, el oficio del ciclista’. Una pieza repleta de entrevistas y de archivo que profundiza en el fenómeno producido en una ciudad tan pequeña como Béjar. Un lugar cuya industria rivalizaba con Cataluña o Mánchester hace solo unas décadas con fábricas que llegaban a constituir una ciudad en sí mismas y alcanzando el máximo de casi 18.000 habitantes. Hoy en día apenas supera los 12.000 empadronados y observa incapaz cómo sus joyas pasan inadvertidas al resto de un país que habitualmente mira mucho más al este que al oeste. Pero es un enclave que si algo ha demostrado es que la nobleza no está en la cantidad, sino en la épica de sus logros y la grandeza de sus montañas.

En este caso no nos hablan de su textil o de su curiosa tradición musgosa. Nos hablan de aquellos deportistas que en su día nos dejaron boquiabiertos. Ciclistas con los que he de decir, aunque me exponga con ello a ofrecer una visión poco objetiva de este material, con los que un servidor convivió en tiempo y espacio desde su infancia hasta su adolescencia, llegando incluso a compartir terreno de juego con alguno de estas figuras del ciclismo.

Bajo la producción de Iris Ladrero y Carlos Lorenzo y con la dirección de Andrés García Armero, ‘Bejaranos, el oficio del ciclista’ hace un repaso por las carreras de más de cinco deportistas que separados solo por unos veinte años se colocaron en el pináculo del mundo del pedal: Laudelino Cubino, Roberto Heras, Miguel Heras, Santi Blanco, Moisés Dueñas, Luis Roberto Álvarez, Dori Ruano

Es por ello que nos llevan por paisajes de Béjar y Candelario, así como por ubicaciones tan impresionantes como el Meandro Melero, un lugar cercano, pero no bejarano. Béjar posee un entorno sobrecogedor, interminable para ciclistas, montañeros y senderistas, pero ese en concreto no es uno de sus encantos. Y eso es quizá lo único achacable a este reportaje, que no indaga realmente en cómo la orografía del terreno salmantino esculpió desde pequeños a tan extraordinarios escaladores.

El foco de ‘Bejaranos, el oficio del ciclista’ está puesto en la inspiración y el legado. Desde el alma impulsadora que fue Lale Cubino, hasta los padres y profesores que inculcaron en los ciclistas el amor por el deporte sobre ruedas. El documental no solo se limita a la crónica del esfuerzo y la gloria deportiva, sino que ahonda en el sacrificio cotidiano, en la dureza de entrenar a contrarreloj mientras otros niños jugaban. Nos muestra también la cara menos luminosa del ciclismo: la incertidumbre de hacer de una pasión una profesión inestable, plagada de caídas, lesiones y renuncias personales.

Retrata también el riesgo de apostar por un deporte como profesión. No esquiva lo delicado, tocando el tema del dopaje y el injusto trato a los ciclistas con este tema. Y lo hace con honestidad. Sin justificar, pero tampoco sin cargar las tintas. Reclama un trato humano a aquellos jóvenes que fueron parte de un sistema que a menudo les exigía más de lo que podían dar y que como muchos sospechamos siempre, responde a determinados intereses de unos pocos.

El reportaje destaca por su enfoque humano y cercano, centrado en testimonios íntimos y en archivo audiovisual que desdibujan la línea entre lo personal y lo épico. La dirección de Andrés García Armero, con la codirección de Manu Cid, consigue retratar no solo el éxito de Lale Cubino, Roberto Heras o Santi Blanco, sino también el lado más crudo y real del ciclismo. El resultado es un relato equilibrado y emotivo, capaz de rendir homenaje sin caer en la hagiografía.

‘Bejaranos, el oficio del ciclista’ emocionará a los vecinos de Béjar, que se verán en imágenes y fotos de archivo, además por lo bien que ensalza a una ciudad siempre vinculada al deporte y a sus valores. Pero sobre todo a los amantes del ciclismo, que comprobarán y recordarán que existe una cuna de escaladores fuera de serie como Béjar. Falta un monumento a estos cracks en la Ilustre Ciudad de Béjar, aunque quizá el tributo es el legado que dejaron. Béjar es una ciudad a la que he visto perder miles de ciudadanos, entre envejecimiento y jóvenes exiliados en busca de empleo. Pero sin duda, tomando ejemplo de sus figuras contemporáneas más famosas, sacará en algún momento las fuerzas de flaqueza y volverá a estar el podio que se merece.

El documental ha sido dedicado a maestros y deportistas como Tomás Martín, Ignacio González y Mateo Hernández, nombres clave y valedores de los campeones que han dado pie a esta película.

Ficha de la película

Estreno en España: 2 de julio de 2025. Título original: Bejaranos, el oficio del ciclista. Duración: 53 min. País: España. Dirección: Andrés García Armero. Música: Mario Quiñones Sandino. Fotografía: Guillermo Barberá Llorca. Reparto principal: Laudelino Cubino, Roberto Heras, Miguel Heras, Santi Blanco, Moisés Dueñas, Luis Roberto Álvarez, Dori Ruano. Producción: Lilicar Inversiones. Distribución: Movistar Plus+. Género: documental. Web oficial: https://www.movistarplus.es/documentales/bejaranos-el-oficio-del-ciclista/ficha?tipo=E&id=4017043