Crítica: ‘El monstruo de la fortuna’

Sinopsis

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Madrid 1635. La reina Isabel de Borbón, apodada por el pueblo español “la deseada”, cita al escritor Calderón de la Barca en sus aposentos íntimos para hacerle un encargo muy especial y peligroso para él.

Una relación secreta, una mujer intelectual y liberal para su época, un escritor que intenta escalar socialmente y ser reconocido como artista, una reina que busca dejar su herencia en el tiempo y la tensión sexual entre ambos.

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Crítica

Un duelo interpretativo a la antigua que saca a relucir taras actuales

A día de hoy se representa en el Teatro de la Comedia El monstruo de los jardines. Es una visión moderna y altamente recomendable de uno de los textos menos conocidos de Calderón de la Barca. Las casualidades existen y como deliciosa coincidencia ha llegado a nuestra bandeja de entrada el visionado de ‘El monstruo de la fortuna’, un cortometraje de Manuel Castillo Huber con guión de Cesar Farah. El centro de la conversación del filme es la mencionada obra de Calderón. Ambos se complementan de una manera ideal pues ponen sobre la mesa conceptos e ideas que aún hoy en día están vigentes. Nuestro pasado regresa para recordarnos que nuestras inquietudes no han cambiado tanto tras cinco siglos de historia.

El Madrid de 1635. Ese es el marco al que nos traslada este duelo interpretativo e intelectual. Protagoniza la que fue desposada con Felipe IV, apodada “La Deseada” y retratada por Velázquez, la reina Isabel de Borbón (María Olga Matte), conservando el acento francés y pintada con un fuerte carácter. Frente a ella un reservado, sumiso pero afilado Calderón de la Barca (Raúl Prieto), uno de los grandes literatos de nuestra historia, quien dio carpetazo con su muerte al Siglo de Oro. Ambos conversan de un modo sugerente en lo que bien pudo ser un encuentro real, pero que no busca sacar a la luz ninguna anécdota secreta sino el generar una serie de debates acompañados de una evidente tensión sexual.

La censura de la iglesia, el enfrentamiento celoso con otras estrellas de su época, los prejuicios que impiden creer en otros… No hay tanta diferencia con el siglo XXI, el cual, está repleto de influencers que se copian los unos a los otros, ciertos sectores de la sociedad que cancelan a cómicos, una supuesta dictadura de lo políticamente correcto… ‘El monstruo de la fortuna’ habla de una peligrosa oportunidad, y llega a la conclusión de si lo más importante es el nombre y el ego o la obra de arte y su potencial impacto en sí misma. Llegados a este punto me ha hecho recordar a la historia de María Lejárraga, con lo que nos acercamos aún más a nuestros días.

Una estancia del Hospital de Tavera de Toledo sirve para proveer al corto de una buena puesta en escena. Hay quien diría que dado que solo tiene una localización y consiste en una conversación sin casi acción y mucho vestuario esta es una obra teatral. No podía ser de otra manera tratándose de Calderón de la Barca, a si es que considero que eso es buen halago. El texto evita el verso de la época y de la obra del dramaturgo, pero conserva algunas de las florituras del castellano antiguo. Es por ello que ‘El monstruo de la fortuna’ se hace ligera de seguir pero densa a la hora de extraer temáticas.

Ficha de la película

Estreno en España: 2024. Título original: El monstruo de la fortuna. Duración: 20 min. País: España. Dirección: Manuel Castillo Huber. Guion: Cesar Farah. Música: Belén Vives. Fotografía: Almudena Sánchez. Reparto principal: Raúl Prieto, María Olga Matte. Producción: La Sierra Produce. Distribución: Selected Films. Género: drama. Web oficial: https://lasierraproduce.com/

Crítica: ‘Hasta el fin del mundo’

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Sinopsis

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Estados Unidos, 1860. Vivienne Le Coudy (Vicky Krieps) es una mujer ferozmente independiente que se embarca en una relación con el inmigrante danés Holger Olsen (ViggoMortensen). Juntos, empiezan una nueva vida cerca del tranquilo pueblo de Elk Flats, Nevada. El estallido de la Guerra de Secesión los separa cuando Olsen decide luchar por la Unión y dejar a Vivienne a su suerte en un lugar controlado por el corrupto alcalde Rudolph Schiller (Danny Huston), su socio sin escrúpulos, el poderoso ranchero Alfred Jeffries (Garret Dillahunt) y su violento y caprichoso hijo Weston (Solly McLeod).

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Crítica

Vicky Krieps interpreta inconmensurablemente el más que plausible guión de Mortensen

Tuve la suerte de encontrarme con Viggo Mortensen en una de las presentaciones que hizo para su primera película como director, ‘Falling’. En ese día nos sobrecogió y sorprendió con un filme inolvidable. Pero también nos agradó declarando, no solo que quería dirigir más, sino que quería también que sus películas guardasen alguna relación con los idiomas. Dicho y hecho. Para muchos es conocido su amor por las diferentes lenguas que pueblan el globo terráqueo. Para ‘Hasta el fin del mundo’ se ha escrito un personaje danés que se adentra en un mundo nuevo que rompe con todo lo que conocía hasta el momento. No es la única ruptura que encontramos en esta película en la que un romance se ve interrumpido por la guerra. El papel que ha preparado para su compañera de protagonismo Vicky Krieps guarda aún más relación con los idiomas y también destroza el rol de la mujer en el western y con ello deconstruye todo un género.

Si no recuerdo mal, me encantaría tener la oportunidad de preguntárselo de nuevo, ese mismo día en el que nos vimos, aún con mascarillas en el cine, comentó que le gustaría hacer una película rodada en la lengua de unos nativos norteamericanos. En ‘Hasta el fin del mundo’ plantea un western sin enfrentar a indios y vaqueros, pero que igualmente marca una sustancial diferencia. Esta película, que desarrolló durante el confinamiento de 2020, es un ejercicio de revisión de los valores y las motivaciones de toda una época marcada en nuestra memoria por años y años de ese cine que derivó en las películas de acción. ‘Hasta el fin del mundo es un filme que atraerá a los fans de Viggo Mortensen y a los amantes del western. Pero solo agradará a aquellos dispuestos a admitir otra interpretación. De hecho, su narración en dos tiempos también es inusual para el género y rompe los esquemas sin dejar de adoptar los denominadores comunes del cine fronterizo.

La visión de ‘Hasta el fin del mundo’ es plausible. Y es que además de amar los idiomas y a los caballos Viggo Mortensen ama la construcción realista de los personajes, por lo menos eso me ha hecho entender con las dos películas que ha realizado de manera autoral. Otros han intentado dar peso a la mujer que habitaba la Norteamérica en el siglo XIX haciéndola empuñar un rifle o convirtiéndola en una más de una diligencia de cuatreros o cazarrecompensas, como es el caso de las versiones de ‘Valor de ley’ o ‘Rápida y mortal’, por ejemplo. La situación que plantea Mortensen nos dibuja a alguien que no quiere ser una mujer florero, que no es en ningún sentido la mujer estándar que mandan los cánones de la época. De ese modo y sin tener que hablar de sufragios universales pero si de derechos laborales o la figura de la ama de casa, ‘Hasta el fin del mundo’ se alza como una película feminista. No habría sido así tampoco de no ser por una inconmensurable Vicky Krieps. También por el enfoque que Viggo Mortensen le da a su propio personaje. Esgrime otros acicates para moverle, no es el típico que desenfunda un arma sin dejar margen a la duda o que necesita que todo esté verbalizado. Juega mucho con las acciones y las miradas. En ese sentido me ha recordado mucho a lo que ha estado haciendo Clint Eastwood durante su trayectoria como director, que parece que ha ido remando con el tiempo hacia una dimensión diferente a la de sus películas con Leone.

Quizá se pueda leer entre líneas un amor más. Esta película podría funcionar como un tributo a padres o abuelos, de esos que en su día tuvieron que desplazarse y sacrificarse como emigrantes. La película se llama en España ‘Hasta el fin del mundo’, tal vez como alusión a una frase que se repite en el guión y a ese viaje vital que hacemos o prometemos hacer con nuestros seres queridos. Pero su título original ‘The Dead Don’t Hurt’ nos dice algo así como que los muertos no sienten dolor o que no deben causarnos dolor. Me viene a decir que la película nos ha querido hablar de la huella que dejamos en otros, sean o no de nuestra sangre y que va más allá de la pesadumbre y la melancolía. Me vale cualquiera de esas interpretaciones, me hace ver que esta es una película muy rica en matices.

Ficha de la película

Estreno en España: 10 de mayo de 2024. Título original: The Dead Don’t Hurt. Duración: 129 min. País: EE.UU. Dirección: Viggo Mortensen. Guion: Viggo Mortensen. Música: Viggo Mortensen. Fotografía: Marcel Zyskind. Reparto principal: Vicky Krieps, Viggo Mortensen, Solly McLeod, Garrett Dillahunt, Colin Morgan, Ray Mckinnon, W. Earl Brown, Atlas Green, Danny Huston. Producción: Talipot Studio, Recordered Pictures Company, Perceval Pictures, Polyphony Digital. Distribución: Wanda Visión. Género: romántico, drama, western. Web oficial: https://talipot.studio/the-dead-dont-hurt/

Crítica: ‘Nina’

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Sinopsis

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Nina (Patricia López Arnaiz) decide volver al pueblo costero donde creció, con una escopeta en el bolso y un objetivo: vengarse de Pedro, un famoso escritor al que el pueblo rinde ahora homenaje. El reencuentro con su lugar de origen, con sus recuerdos del pasado y con Blas, un amigo de la infancia, le hará replantearse si la venganza es su única opción.

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Crítica

Radiografía perspicaz de la expiación de un trauma y el camino hacia la recuperación de la autonomía emocional

Aquellos que hemos crecido en pueblos o ciudades pequeñas sabemos que el teléfono escacharrado y la radio macuto funcionan como una máquina bien engrasada. En las pequeñas villas todo se sabe o se vive con el miedo y la presión de que todo el mundo pueda tener conocimiento de esto o aquello que puede ser usado en tu contra. Las habladurías corren como la pólvora y eso en según qué ocasiones puede ser fatal para aquellos que las sufren. Este es solo uno de los matices que maneja ‘Nina’, el segundo largometraje de Andrea Jaurrieta (‘Ana de día). El telón de fondo de la pequeña ciudad sirve como algo más que un simple escenario, se convierte en un personaje en sí mismo, dando forma a las experiencias de Nina e influyendo en su viaje hacia la curación. La película transmite con eficacia la naturaleza claustrofóbica de las pequeñas comunidades, donde los secretos pueden enconarse y pueden faltar sistemas de apoyo. Con ello llegamos a una de las grandes lacras presentes relacionadas con la temática del filme, la complicidad silenciosa.

Para el éxito de la película es fundamental el matizado retrato de Nina por parte de la actriz principal, Patricia López Arnaiz. Su interpretación capta la vulnerabilidad del personaje, su resistencia y, en última instancia, su camino hacia la recuperación de su autonomía emocional. La de ‘Nina’ es la radiografía de un trauma, la expiación de unos miedos que nunca se llegan a desaparecer del todo. Quizá sea por eso que tenemos un final con suspense. Pero también es de vital importancia el trabajo que hacen juntos Dario Granidetti y Aina Picarolo. Con ellos la narración adquiere profundidad y contexto, abarcando una faceta que no siempre se ha explorado en el cine. Más allá del consentimiento está la plenitud de conciencia, el personaje de Granidetti lo menciona usando ese argumento como excusa. Aprovecharse de la falta de conocimiento, de la búsqueda de subidones o de lo impresionables que somos cuando estamos en la adolescencia es una de las características de los depredadores. La dirección de Jaurrieta capta hábilmente los matices de la confusión sentimental de Nina, tanto en su etapa joven como en la adulta. Permite así a los espectadores empatizar con sus luchas mientras se enfrenta a las secuelas.

A través del desarrollo íntimo de los personajes y de una narración sutil, la película ofrece una conmovedora exploración del impacto del trauma y de los retos de enfrentarse a él en un entorno hermético. Pero aunque la sutileza y la contención estén muy presentes es a su vez una película que ataca con procacidad y sin pudor. El rojo es un color que produce sensaciones contradictorias porque puede transmitir calor pero por lo general violenta y provoca. Está tan presente en ‘Nina’ que hay que decir que es una película sangrienta a su manera. Ese uso del color y de la presencia femenina se podría decir que es Almodovariano. Andrea Jaurrieta trabajó con Pero Almodóvar en ‘Julieta’ y puede que una derivada de eso sea su estética cargada de labios y chaquetas rojizas o esa mujer que escopeta en ristre recorre las calles bizkainas. Esa mezcla de cine realista, con la moda muy presente rompiendo con su estilo pop y kitsch lo anodino del pueblo costero, son propias del director manchego. Con todo esto se nos plantea un thriller con tintes de western que invita a la reflexión y tiene una gran resonancia psicológica. Aborda el tema con sensibilidad y perspicacia.

Ficha de la película

Estreno en España: 10 de mayo de 2024. Título original: Nina. Duración: 105 min. País: España. Dirección: Andrea Jaurrieta. Guion: Andrea Jaurrieta. Música: Zeltia Montes. Fotografía: Juli Carné Martorell. Reparto principal: Patricia López Arnaiz, Dario Granidetti, Aina Picarolo, Íñigo Aranburu, Mar Sodupe, Ramón Aguirre, Silvia de Pé. Producción: Bteam prods, Icónica Producciones, Irusoin, lasai Producciones, EITB, Movistar Plus+, Filmin, HBO Max, Vodafone TV, ICAA, Gobierno Vasco, Comunidad de Madrid, Gobierno de Navarra. Distribución: BTeam Pictures. Género: drama, suspense. Web oficial: https://bteampictures.es/nina/