saint seiya los caballeros del zodíaco

Impresiones de ‘Saint Seiya: Los Caballeros del Zodiaco’


‘Saint Seiya: Los Caballeros del Zodiaco’ es una nueva versión de Netflix para niños muy mayores

Antes de nada tengo que preguntaros si sabéis qué es un Chibi. Son esos dibujos o juguetes japoneses que retratan personajes de forma pequeña, casi siempre con una enorme cabeza y una estética sencilla. ‘Saint Seiya: Los Caballeros del Zodiaco’ ha reducido a lo elemental tanto a sus personajes que casi acaban siendo así. Son inconfundiblemente muñecos en movimiento. Si dotáis de vida a esas figuras que vende Bandai, que ya no son ni de metal, podéis tener exactamente esta serie porque la nueva producción de Netflix son coleccionables moviéndose. Los Caballeros del Zodíaco en su nueva producción han perdido rudeza, les han infantilizado demasiado y todo ello para poder ofrecer una estética 3D. El diseño de producción es muy bonito, las armaduras están bien trabajadas, los escenarios tienen una apariencia bastante preciosista, la disposición es muy de videojuego pero en cuanto vemos cómo se mueven los personajes todo pierde gracia. Hay muy poca fluidez en las facciones de las caras y las texturas son pobres, es muy de plasticorro.

saint seiya los caballeros del zodiaco

Desde el pasado 19 de julio se pueden ver en Netflix los seis episodios que forman parte de la primera etapa de esta nueva serie. Un remake de la obra basada en el manga de Masami Kurumada que cuenta de nuevo con la realización de Toei Animation. Una nueva historia en la que los Caballeros deben proteger como siempre a Athenea y a la armadura de Sagitario, pero la narración se ha trastocado. Por supuesto que se esperaban algunos cambios con respecto a la serie original, pero quizá no tantos. Los personajes principales son los mismos pero sus trasfondos son algo diferentes y sus personalidades están cambiadas. Seiya el gran protagonista ha sido convertido en una especie de macarra respondón que dista bastante del buenazo que lideraba a los caballeros de bronce en la serie de los 80. Estoy algo más de acuerdo con la feminización de Shun de Andrómeda, un personaje que está mejor manejado que el resto.

‘Saint Seiya: Los Caballeros del Zodiaco’ está bastante indefinida. En el sentido en el que parece que es una serie infantil con un ritmo atropellado, una estética candorosa sin gota de sangre y con una mecánica que no gasta complicaciones. Pero por el contrario los personajes dicen obscenidades que no son para un menor. Y de nuevo por el contrario sus argumentos si son bastante pueriles, enlazando algo más con el espíritu original de la serie, ensalzando por encima de todo el valor, el sacrificio y la amistad.

‘Los Caballeros del Zodíaco’ era una serie que tenía un ritmo bastante lento eso hay que reconocerlo. En los tiempos que corren las series no corren, vuelan. Ahora Netflix ha hecho una serie corta y sus episodios duran entorno a 20 minutos. Así es que la acción se ha hecho mucho más rápida y el drama y la construcción de los personajes no solo se ha deteriorado sino que apenas existe. Se apoyan en algunos flashbacks para narrarnos el origen de cada uno de los caballeros de bronce y con eso nos tenemos que dar por satisfechos, vais a ver lo rápido que se ventilan algunos combates míticos o algunas tramas preferidas por los fans.

Por suerte Netflix tiene la opción de saltarse el opening porque también es una de las aportaciones a olvidar. No es así el doblaje en español que conserva algunas voces originales (Pegaso es Juan José López Lespe) e incluye otras famosas como la de Ramón Langa.

Esta nueva edición de ‘Saint Seiya: Los Caballeros del Zodiaco’ se aleja bastante del canon antiguo para no acabar de acoplarse del todo a las corrientes actuales. No termino de verle un público objetivo ni de cogerle el pulso. Recomendable solo como curiosidad si queréis ver qué han hecho con vuestra serie preferida o si nunca habéis visto hablar a una tapa de alcantarilla.

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Acerca de Francisco J. Tejeda White

De origen irlandés y criado en tierras vetonas, este ingeniero curiosamente nació en Bloomsday. Pegado desde pequeño a una televisión y a cientos de páginas, ahora gasta su tiempo montándose películas y comiéndose las de otros.

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