nacho vigalondo

Entrevista a Nacho Vigalondo


El director cántabro Nacho Vigalondo es conocido por películas como “Los cronocrímenes”, “Open Windows” o “Extraterrestre”. También por su nominación al Oscar al mejor cortometraje. Suele ejercer usualmente de guionista, pero en Nocturna ha estado involucrado por dos papeles como actor. El principal ha sido en la película que vimos justo antes de entrevistarle, “Camino” de Josh C. Waller. En ella interpreta a un misionero un tanto problemático. También ha aparecido en “Estirpe” de Adrián López, aunque eso no lo tenía él muy claro, si leéis la entrevista completa sabréis por qué.

¿Cómo te surge el que te llamen para actuar en películas?

Pues esa pregunta es la respuesta. Me llaman para actuar en una película, no hay más trasfondo. Me llama el director, me propone un papel en la película, me manda el guión por correo, lo leo y veo que es una cosa gigantesca y divertidísima. Como, siempre que los márgenes de mi vida me lo permitan, intento actuar todo lo posible, pues he dicho, adelante.

nacho vigalondo¿Te gusta actuar para otros?

Sí. Claro, no tengo identidad como actor. No creo que cualquier director plantee una lista con diez actores y aparezca por ahí. Pero siempre que se tercie adelante. Es algo que está ahí y de vez en cuando me da estas alegrías. Para mí por ejemplo el placer de actuar en una película no es menor que el de dirigir otras. Lo que me pierde es el hecho del rodaje. Soy como un fanático del hecho en sí del rodaje. Me parece una circunstancia muy especial en la vida y única. Me encanta vivirlo. Me gusta que se junten tantos adultos que no tienen nada que ver entre sí y se pongan a hacer chorradas en la montaña a las cinco de la mañana. Y que luego se traduzca en una película que puede ser de mil maneras distintas. Esa alquimia me parece inmejorable.

Ya nos has dicho que no tienes una identidad como actor, pero tienes un gusto desarrollado sobre si hacer de villano como haces en “Camino” o sobre si hacer de bueno como en “Los cronocrímenes”.

No, en realidad cuando haces un papel tampoco entra en juego la moral del personaje. Lo que entra en juego son las situaciones en las que se ve expuesto. Que el personaje esté contra las cuerdas, que esté templado o que sea indiferente a lo que sucede… Lo que importa es la intensidad, no la moralidad del personaje. Porque como el personaje es ficticio da igual, realmente no es condenable un tipo malo como tampoco es aplaudible un tipo bueno porque no existen. Están en los márgenes de lo que es la ficción.

Dicho esto, como te diría cualquiera, mola más hacer de malo que de bueno.

Como nos gusta a todos en muchos videojuegos y cosas por el estilo.

Pero en los videojuegos no puedes ser malo.

Si hombre, hay algunos que sí, como el “Dungeon Keeper”.

No, pero la perspectiva es la tuya. Tu eres el bueno de la película, no eres el antagonista. Eres el dueño de una mazmorra, puedes pintar a los personajes y cosas así, pero tienes que proteger tu mazmorra.

El malo lo entendemos como el malo antagonista. Tony Soprano no era el malo de “Los Soprano”, aunque era malo.

Si y Walter White era…

Walter White no era el malo de “Breaking bad” era el protagonista de la serie. Que resulta que luego era ambiguo o maligno. Pero cuando hablamos del malo hablamos del antagonista que viene de fuera a putearte.

¿Durante el rodaje de “Camino” salió el Nacho director?

No, sería vanidoso y es un placer no hacerlo. Para mí es un placer tremendo estar en un rodaje y no tener que estar componiendo algo. De igual manera que cuando estoy dirigiendo me siento afortunado de no haber tenido que memorizar el papel o el monólogo. Son dos papeles distintos. Hay gente a la que le gusta que le zurren y gente a la que le gusta zurrar. Hay gente que sabe entender los dos placeres, yo estoy en este tercer grupo.

¿Y ves mucha diferencia de cuando te diriges a ti mismo que cuando te dirigen?

Es muy diferente claro, no tiene nada que ver. Cuando te diriges a ti mismo es un salto al vacío porque no tienes un punto de apoyo tan firme como lo tienes cuando te dirige alguien por supuesto.

¿Zoë Bell ha contribuido a las coreografías?

Por supuesto. Tener a Zoë Bell en rodaje es tener a una autoridad en el mundo de los stunts (dobles de riesgo). Ella nos ayudaba en las peleas a nosotros, estaba muy presente en todas las secuencias en las que había algún tipo de condición física extrema y era como tener una figura protectora.

Encima que en esta película pasa de ser fotógrafa de guerra a guerrera fotógrafa.

Si, está bien eso, debería haber sido eso el tagline de la película.

Y ya que estamos en Nocturna, no sé si estoy mal informado, apareces en otra película, que es “Estirpe”.

nacho vigalondoPues es que no lo sé. Grabé una cosa para “Estirpe” pero no sé si esa cosa se utilizó para la película o para la promoción de la película en Internet. Y no la he visto todavía, me gustaría verla cuanto antes. En cualquier caso, es una cosa minúscula.

¿Con Josh C. Waller, Elijah Wood… se ha creado un círculo de amigos entre los cuales colaboráis?

Si, ellos son socios de la misma empresa. Y tenemos ese vínculo desde “Open Windows”. A nada que recorres el circuito de festivales de género con películas como las mías, vas conociendo a mucha gente y estableciendo vínculos muy cerrados. Respondiendo a tu pregunta, si, es una merienda de negros.

¿Qué hacer para que la gente vuelva al cine? ¿Es un camino sin retorno?

Si. Llevamos ya diez años convenciendo a la gente de que no vaya a las salas, ahora mismo no va a suceder lo contrario. Los medios incluso han colaborado. Desde los medios, desde la política, se han buscado argumentos para justificar que la gente no vaya al cine. Eso ya no tiene vuelta de hoja. No hay manera. Habrá un tipo de público especializado que le interesará acudir a salas especiales con proyecciones especiales, pero no esperes más. Tampoco digo esto con pena. Es un movimiento que se puede quedar y ya está.

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Acerca de Francisco J. Tejeda White

De origen irlandés y criado en tierras vetonas, este ingeniero curiosamente nació en Bloomsday. Pegado desde pequeño a una televisión y a cientos de páginas, ahora gasta su tiempo montándose películas y comiéndose las de otros.

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