La importancia de llamarse Oscar Wilde

Crítica: ‘La importancia de llamarse Oscar Wilde’


Sinopsis

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En la habitación de un hotel barato en París, Oscar Wilde (Rupert Everett) yace en su lecho de muerte cuando el pasado lo invade, transportándole a otros tiempos y lugares. ¿Fue alguna vez el hombre más famoso de Londres? ¿O fue el artista crucificado por una sociedad que un día lo adoró?

Ante la angustia de la muerte, Wilde repasa el intento fallido de reconciliarse con su sufrida esposa, Constance (Emily Watson), su fatal relación amorosa con Lord Alfred Douglas (Colin Morgan) y la calidez y la devoción de sus amigos Reggie Turner (Colin Firth) y Robbie Ross (Edwin Thomas), quienes intentaron salvarle de sí mismo. La importancia de llamarse Oscar Wilde es un retrato del lado oscuro de un genio que vivió́ y murió por amor en los últimos días del siglo XIX.

Crítica

Everett actúa con comedida tragedia y perspicacia

La importancia de llamarse Oscar WildeOscar Wilde, poeta y dramaturgo nacido en el Dublín que por el siglo XIX pertenecía a Inglaterra y que hoy en día tanto para los ingleses como para los irlandeses representa uno de los exponentes máximos de su literatura. Su figura no necesita presentación, su vida privada quizá si necesite algo más de luz para aquellos que no se han acercado con curiosidad a tan póstumamente laureado escritor. Rupert Everett no solo se ha enfundado la piel del autor si no también la función de director y escritor en ‘La importancia de llamarse Oscar Wilde’. El actor conocido por películas como ‘Stardust’, ‘La boda de mi mejor amigo’ o ‘Crónica de una muerte anunciada’ se encuentra ante su primera película a los mandos y tras haber trabajado en más de 70 títulos como intérprete, se nota que atento ha estado y algo ha aprendido.

Como hilo central está la narración de uno de sus famosos cuentos, ‘El príncipe feliz’. Historia que representa el título original de la película y que se emplea para que el propio Wilde sea metáfora de ese tesoro desaprovechado por la humanidad del que habla su cuento, esa joya a rescatar de entre tanta injusticia. Así nos lo hace ver el guión de Everett que se centra mucho en el apaleamiento social que sufrió el escritor por ser acusado de homosexual y libertino. Se enmarca en la época final de la vida del autor, una etapa en la que estaba desacreditado tras salir de la cárcel y en la que vivía arruinado, desterrado, moviéndose casi de incógnito con sus amigos y amantes.

Partimos de que el parecido físico entre Wilde y Everett caracterizado es medianamente aceptable. Con una celebridad como el poeta habría sido muy fácil haber caído en el histrión pero Everett actúa con comedida tragedia y perspicacia. Capta al cínico poeta. De hecho un día Wilde dijo «un cínico es un hombre que conoce el precio de todo y no da valor a nada». Pues el personaje de Everett da a entender que sabe perfectamente el significado de esa frase, por lo que podemos suponer, entre otras cosas, que su esencia está bien vislumbrada.

A parte del enfoque del personaje otra cosa que se ha escogido correctamente y es el diseño de producción. La ambientación de los escenarios está muy bien configurada. La lúgubre Londres, los diferentes y sombríos bares ingleses y franceses que frecuentaba, la sucia cárcel en la que fue encerrado, el luminoso hogar que compartió con su amante, la triste habitación en la que murió… Todo ello nos transporta a una época de lámparas de gas y carruajes en la que solo había espacio para el color si eras adorado.

Como contrapeso en la balanza tenemos que el filme es muy poco emotivo. A pesar de que el Wilde de Everett es muy carismático no consigue transmitirnos la misma sensibilidad de sus obras. La película en su conjunto no sirve para emocionarnos de tal manera que suframos con su calvario, rupturas o muerte. Tampoco para rememorar los sentimientos surgidos al leer su obra. De hecho ni siquiera sirve para ilustrar la gestación de sus escritos. Como decía al principio es un buen título para quienes no tengan conocimiento de cuales eran sus gustos personales, sirve a título informativo, pero no emotivo.

Hay personas que parecen nacer para ser personajes. La historia ha hecho que con el tiempo Oscar Wilde sea considerado alguien con carácter de novela. Acierta el guión de ‘La importancia de llamarse Oscar Wilde’ pues lejos de mitificarle consigue mantener más viva a la celebridad pero dejando claro que fue también persona terrenal, que por otro lado nunca sabremos exactamente cómo fue.

Ficha de la película

Estreno en España: 26 de abril de 2019. Título original: The happy prince. Duración: 105 min. País: Reino Unido, Alemania, Bélgica, Italia. Dirección: Rupert Everett. Guion: Rupert Everett. Música: Gabriel Yared. Fotografía: John Conroy. Reparto principal: Rupert Everett, Colin Firth, Colin Morgan, Edwin Thomas, Emily Watson, Tom Wilkinson. Producción: Cine Plus Filmproduktion, Robert Fox Limited, BBC Films, Entre Chien et Loup, Raindog Films, Palomar S.p.a, Maze Pictures, Daryl Prince Productions, Centre du Cinéma et de l’Audiovisuel de la Fédération Wallonie-Bruxelles. Distribución: Alfa Pictures. Género: biográfico, drama. Web oficial: https://alfapictures.com/sp/amy_movie/la-importancia-de-llamarse-oscar-wilde/

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Acerca de Francisco J. Tejeda White

De origen irlandés y criado en tierras vetonas, este ingeniero curiosamente nació en Bloomsday. Pegado desde pequeño a una televisión y a cientos de páginas, ahora gasta su tiempo montándose películas y disfrutando las de otros.

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