La casa torcida

Crítica: ‘La casa torcida’


Sinopsis

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Tras la muerte del adinerado patriarca griego Aristide Leónides en extrañas circunstancias, su nieta Sophia (Stefanie Martini) acude desesperada a Charles Hayward (Max Irons), un detective privado con el que mantuvo una relación, para que visite la residencia familiar e investigue el caso. Allí le esperan tres generaciones de la multimillonaria dinastía Leónides y un venenoso ambiente cargado de amargura, resentimiento y envidia. Las pistas y motivos hacen pensar que cualquiera podría ser sospechoso del crimen y Charles deberá trabajar a contrarreloj para descubrir al asesino antes de que vuelva a matar.

Crítica

Nueva adaptación de un misterio de Christie realizada con claroscuros.

La casa torcida posterLas novelas de Agatha Christie son adaptadas continuamente a diferentes planos de las artes escénicas. Hace poco pudimos ver una nueva versión de ‘Asesinato en el Orient Express’ en el cine y ahora con menos peso mediático nos llega a las carteleras ‘La casa torcida’. Un relato que data de 1949 y que al igual que otras muchas se centra en un posible crimen circunscrito en una casa.

Un supuesto asesinato, una fortuna disputada, una tortuosa familia numerosa y un detective que es contratado para resolver el caso. La historia en si es interesante. Cada personaje, como suele ser en crónicas de este corte, tiene un posible móvil para ser sospechoso o también para ser todo lo contrario. Además el filme tiene la virtud de no mostrar ni el momento de la muerte ni la escena del fallecimiento, con lo que no se la juega en caer en errores. Cada una de las motivaciones del os personajes están justificadas y bien resueltas con sus acciones. Al final todo encaja pero este puzle es demasiado grande para las piezas que tiene y es en su exposición donde nos desmotiva.

Como todos sabemos en las películas basadas en novelas de esta escritora el asesino no siempre es el mayordomo. Por eso en ‘La casa torcida’ la intriga por descubrir la solución del caso permanece vigente casi hasta el mismo final. Pero llegamos a esa resolución cansados ya que su inicio está extremadamente alargado. Se toma demasiado tiempo en plantearnos la situación y presentarnos a sus personajes, sus peculiaridades e incluso sus habitaciones personalizadas cada una con su estilo. Es por ello que nos comenzamos a impacientar, a exigirle avances a la película y sus imágenes tampoco nos ayudan mucho a sobrellevar los compases iníciales. Está rodada con planos que o bien están mal hechos o bien se han filmado así a posta para incomodar al espectador tanto como lo están los interrogados por el detective. El director de fotografía Sebastian Winterø ha optado por mezclar composiciones simétricas con picados y contrapicados sin orden alguno. Un guirigay de tomas que si bien va acorde con el lío mental que se le organiza en la cabeza al investigador no es favorable ni atractivo para el espectador, ni tampoco sé si es premeditado.

Aunque me haya referido a esta película como una película menor y con menos ruido publicitario, por debajo en cuanto a su poder de producción, marketing o fama de sus actores, sí que nos encontramos intérpretes de lo más destacables. Glenn Close, Gillian Anderson o Terence Stamp figuran entre un reparto numeroso en el que el protagonista está interpretado por Max Irons. El actor londinense asume un rol de más peso que los que anteriormente ha interpretado y lo hace llevándoselo a los tópicos. La gesticulación, la manera de dirigirse a unos y a otros, el semblante… Además que su investigador está cargado de clises del género: que si le enciendo el cigarrillo a la antigua amante que viene a encargarme un caso, que si recorto en silueta por una noctambula y neblinosa calle iluminada por tenues farolas envuelto en mi gabardina… De todos modos partimos de la base de que no es el clásico y sabio personaje de Agatha Christie acostumbrado a resolver casos y eso se nota, no está tan trabajado.

Con este filme me ha quedado una sensación de incertidumbre a la hora de pronunciarme a favor o en contra. La película se sostiene, a pesar también de su música repetitiva y muchas veces a destiempo, porque varios de sus personajes si tienen atractivo y su narración causa suspense. Si uno además está acostumbrado a la obra de Christie distinguirá rápido porque en algunos sentidos se sale un poco del tiesto esta novela rompiendo sus moldes. El problema más marcado es que no está del todo bien dirigida ni se ha controlado el tiempo dedicado a la introducción, nudo y desenlace. Una pena porque el guionista Julian Fellowes, muy acostumbrado a escribir sobre intrigas británicas, le podría haber dado un empaque mejor al texto de Christie.

Ficha de la película

Estreno en España: 13 de abril de 2018. Título original: Crooked House. Duración: 115 min. País: Reino Unido. Dirección: Guilles Paquet-Brenner. Guion: Julian Fellowes. Música: Hugo de Charie. Fotografía: Sebastian Winterø. Reparto principal: Max Irons, Christina Hendricks, Gilian Anderson, Glenn Close, Stefanie Martini, Honor Kneafsey, Terence Stamp, Julian Sands, Christian McKay, Amanda Abbington, Preston Nyman, John Heffernan, Jenny Galloway, Tina Gray. Producción: Brilliant Films, Fred Films. Distribución: DeAPlaneta. Género: misterio, crimen, adaptación. Web oficial: https://www.deaplaneta.com/es/la_casa_torcida

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Acerca de Francisco J. Tejeda White

De origen irlandés y criado en tierras vetonas, este ingeniero curiosamente nació en Bloomsday. Pegado desde pequeño a una televisión y a cientos de páginas, ahora gasta su tiempo montándose películas y comiéndose las de otros.

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