Hil Kanpaiak

Crítica: ‘Hil Kanpaiak (Campanadas a muerto)’


Sinopsis

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En el caserío Garizmendi aparecen huesos humanos y los caseros, Fermín y Karmen, llaman a su hijo Néstor, quien decide avisar a la policía. Pero, cuando llegan los agentes, los huesos han desaparecido. Acto seguido, suenan las campanas de la ermita cercana. Esta señal de mal augurio anuncia la llegada de hechos trágicos y reabre viejas heridas en la familia y personas cercanas, en especial la de la muerte de Aitor, hermano gemelo de Néstor. Ahora, como entonces, Karmen culpa de todo a su cuñado Estanis y trata de convencer a Néstor de que ellos serán los próximos y deben hacer algo.

Crítica

Transmite un dolor que es como una brasa, que no prende pero quema

Hil Kanpaiak La novela ’33 ezkil (33 campanas)’ de Miren Gorrotxategi cobra vida. Imanol Rayo es el director que la ha adaptado junto a Joanes Urkixo (‘Lasa y Zabala’, ‘Goomer’) y vuelve con un largometraje tras estrenar en 2011 ‘Dos hermanos’. Y precisamente de hermanos (y mucho más) trata ‘Hil Kanpaiak’.

La película está rodada en euskera y precisamente el primer actor en ganar un Goya hablando en esa lengua con ‘Handia’ es el protagonista de esta cinta. Eneko Sagardoy (y su gemelo) encabezan el reparto, con el permiso de Itziar Ituño que con una actuación soberbia acapara buena parte de la atención.

Sagardoy es el protagonista ya que es un potente eje para una historia que transcurre entre diferentes épocas. ‘Hil Kanpaiak’ es un título de suspense que se separa de los convencionales con una narrativa un tanto distinta y no por eso confusa. La historia está muy bien hilvanada y crea mucho misterio. Trata sobre unos huesos que aparecen poco antes de que aquel que los ha descubierto aparezca también muerto en la ermita cercana. Pero para más enigma los huesos desaparecen a las pocas horas. Sagardoy es el hijo del fallecido y tanto él como su madre se quedan solos en el caserío con el peso de las dudas y las pesquisas.

‘Hil Kanpaiak’ es un título de investigaciones, policiales y familiares. Está cargado de rencillas, rencores, despechos, cobardías, decisiones erradas… y dolor, mucho dolor. Pero al final todo puede resumirse en un solo sentimiento, que detectaréis cuando se os resuelva el enigma. El daño que han sufrido los protagonistas, casi todos, es como una brasa, que no prende pero que igualmente quema. Tienen latente una pena y una congoja que no acaba de desaparecer y les ha carcomido.

Para llegar transmitirnos como espectadores ese sinvivir y esa amargura no solo nos han dispuesto a un buen reparto, también se hace uso de muchos planos cerrados y vistas en detalle. Con esa fotografía llegamos a un ambiente frío, en el que parece que nosotros tampoco queremos mirar a al rostro de quien tenemos delante y cuando nos obligan a hacerlo es frente a frente, dándolo todo. Me han gustado particularmente los planos de los entierros. Además nos acompañan secuencias que se van tensando cada vez más, sobre todo cuando suena un coro de coces in crescendo.

Las campanas redoblan mucho en este thriller de ambiente frío, de tristes imágenes y de sonidos tan melancólicos como la música de Xabier Lete. Y todo esto a pesar de lucir verdes campos y una aparentemente apacible vida campestre. Pero bajo la tierra se encuentran secretos que se van desvelando adecuadamente para darnos un final que sorprende y cuadra.

Ficha de la película

Estreno en España: 20 de noviembre. Título original: Hil Kanpaiak. Duración: 95 min. País: España. Dirección: Imanol Rayo. Guion: Joanes Urkixo. Música: Fernando Velázquez. Fotografía: Javier Aguirre Eauso. Reparto principal: Itziar Ituño, Enejko Sagardoy, Yon González, Asier Hernández, Iñigo Aranburu, Dorleta Urretabizkaia, Josean Bengoetxea, Kandido Uranga, Patricia López Arnaiz, Andrés Gertrudix, Itsaso Arana, Ander Sagardoy. Producción: Abra Prod. Distribución: Barton Films. Género: thriller. Web oficial: http://abraprod.com/producciones/campanadas-a-muerto/

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Acerca de Francisco J. Tejeda White

De origen irlandés y criado en tierras vetonas, este ingeniero curiosamente nació en Bloomsday. Pegado desde pequeño a una televisión y a cientos de páginas, ahora gasta su tiempo montándose películas y disfrutando las de otros.

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